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Rosa de Invierno...

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Rosa de Invierno...

Mensaje por DarkRose el Vie 30 Mar - 19:31

Esta historia surge de la improvisación y mis sentimientos del momento, así que las actualizaciones no serán muy constantes, aun así tratare de actualizarla a la mayor brevedad posible.
Este es solo el prologo, espero que les de una idea de que va el argumento de esta historia en la que no solamente estarán presente nuestros amados chicos de Versailles rodeados de un ambiente de magia, intriga y amor... sino también Ruki y Uruha de the GazettE y Asagi de D...
Estará escrita de modo que uds sean las protagonistas... suerte!!
Espero les guste!

Durante toda mi infancia crei en principes azules: algunas veces deseaba ser rescatada por ellos, y otras ser yo su unica salvacion... mis deseos en esa epoca era puros y mi mente de niña inocente, mas a medida que el tiempo pasaba, fui olvidando a los principes y cambiando de princesa perdida a comandante de algun ejercito. El mundo se encargo de destruir a la niña que fui, y asi pase de desear una historia de amor a querer enfrentar dragones en singular combate.
Al tiempo, deje de desear el pertenecer al bando de los buenos y comprendi a los malos. Ya habia aceptado mi destino de humana, mis sueños frustrados... y aun asi seguia teniendo la esperanza de conocer a aquel que despertaria a la princesa oculta en mi...
Y llego el...
Era el principe perfecto. Logro acercarse a mi con cortesias y detalles... para una pobre campesina como yo, el hecho de que un caballero de su rango me prestara atencion era lo mejor que le podia pasar. Mas mi historia no fue miel sobre hojuelas...
Me heriste, me traicionaste, tomaste lo unico que le daba algun valor a mi existencia en este cruel mundo... y luego me botaste como a un trapo sucio, matando el ultimo vestigio de calidez en mi.
¿Que quiero ahora?
Venganza.
Es lo unico que mueve mi existencia maldita.
Me abro paso con mi espada a través de las tinieblas, mis sueños destrozados, mi alma en pedazos, mi cuerpo mutilado...
Soy una rosa invernal... con espinas de acero, sola en esta solitaria pradera de hielo.
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Re: Rosa de Invierno...

Mensaje por Kasumi el Vie 30 Mar - 19:37

Wow... Me encanto! La epoca y el hecho de la venganza. :Happy:
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Re: Rosa de Invierno...

Mensaje por DarkRose el Dom 1 Abr - 21:52

Me alegro de que te haya gustado, Kasumi... pero lamento informar tambien que este capitulo es bien tedioso ya que cuenta cosas que si bien ahora parecen sin sentido alguno, tendran sentido (mejor dicho, causaran problemas) mas adelante... Tratare de terminar pronto la proxima parte que ahi las cosas ya comienzan a ponerse buenas ^^

Cap 1: The shadow in the night… (1)
Tenso la cuerda de mi arco con la habilidad que me dan años de práctica y la seguridad y sigilo del haber repetido la maniobra cientos de veces. La manada de ciervos frente a mí sigue desprevenida: soy una cazadora hábil. Mi saeta sale disparada y se clava en los ojos de un corpulento macho de gran cornamenta. Victoria.
Salgo de entre los arbustos y me apresuro a recoger mi presa: si me atrapan, me colgaran por cazadora furtiva. Llamo con un silbido a mi caballo: un fuerte semental de pelo negro brillante al que pronto cargo con el ciervo detrás de la silla de montar. Me subo a su grupa y comienzo a guiarlo a través de un sendero de leñadores que serpenteaba entre los árboles, pero que era mucho más seguro que el camino real para mí. No se oían los cantos de las aves, solo el susurro de las hojas secas al viento, anunciando que el invierno se acercaba.
La cota de malla tintineaba agradablemente en mis alforjas, sentía el peso de mi espada de hoja fina y rápida tranquilizador contra mi cadera izquierda, y los fuertes músculos de mi montura moviéndose constantemente bajo mi mando: soy un jinete libre. No respondo ante ningún señor, ni pertenezco al sistema que rige estas tierras, más aun así debo respetar sus leyes y comer al mismo tiempo, y cuando eres una mujer solo puedes hacer una a la vez y conservar tu dignidad.
El invierno se acerca y los últimos vestigios del espléndido verano que fue poco a poco se marchitan.
Odio el invierno.
El ultimo perdí todo lo que tenía en esa época por el falso amor de un caballero… ¡Los lobos se lleven al desgraciado de Asagi! Y había muchos lobos en el bosque, aguardando a una presa fácil como lo era yo.
Esa noche no descanse, solo encendí una hoguera y mientras mi caballo pastaba yo preparaba la carne del ciervo para conservarla y dejaba el resto en los límites del campamento para mis caninos amigos. Mi cena de esa noche fue frugal, y a la hora de descansar solo me arrope con una manta; pude divisar en varias ocasiones los ojos brillosos de las bestias en las cercanías y no deseaba arriesgarme a ser devorada.
Al despuntar el alba, una niebla malicienta se había instalado sobre el bosque y mi caballo estaba nervioso. A lo lejos se oían los aullidos de los lobos, y más cerca el ulular de los búhos. Recogí mi campamento con presteza y monte.
La niebla no se disipo en toda la mañana, solo cuando el sol alcanzó su cenit comenzó a amainar.
Un par de horas después el sendero me guio hacia un pequeño poblado en el que vendí a buen precio la piel de excelente calidad del ciervo… y también aproveche y me di el gusto con un pichel de cerveza en la pequeña taberna del pueblo. Varios extranjeros con aspecto de bandidos frecuentaban la taberna esa noche, varios de ellos me hicieron propuestas indecentes, y a los tres que intentaron propasarse conmigo les quebré una mano. También había un par de caballeros de brillantes armaduras de plata y extrañas libreas que intentaron saltar en mi defensa, la cual rechace con la cortesía propia de una dama… más aun así accedí a su invitación de compartir la mesa con ellos.
Su capitán era Ser Kellan, de las Tierras de Luna. El grupo había salido de la fortaleza de Lord Klergstan hacía ya una semana para corroborar los rumores de guerra que corrían al este del reino…
Guerra… una de ellas causaría el suficiente caos en el reino para que lograra matar a Asagi sin despertar las sospechas de los nobles… pero acabábamos de firmar la paz con las Islas de Dregan, y nuestro ejército había sido diezmado; de llegar a una nueva situación de guerra tan pronto, incluso yo sería reclutada y perdería mi preciada libertad.
- Ser Kellan, los Señores de la Montaña son sensatos… no puedo creer que quiera hacerle la guerra al Reino de Luna- afirme, esperando algo tranquilizador el su respuesta.
- No debe olvidar mi señora, que el reino oculto en las cimas de las Falagreth tiene muy poco territorio para expandirse, y la guerra contra Dregan nos ha debilitado en exceso: nos hemos entregado en bandeja de plata, y los Reyes del Cielo no desperdiciaran esta oportunidad.
La severidad en su mirada me hizo creerle. Decidí no pasar la noche en la posada, así que después de hablar de cosas triviales y de revelarle lo menos posible acerca de mi identidad me marche agradeciendo la charla y dejando más de media cerveza sin beber.
Apenas alcance a cerrar la puerta del bar cuando sentí que una mano cubría mi boca y otra me tomaba por la cintura para arrastrarme…
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Re: Rosa de Invierno...

Mensaje por sofy_sof el Dom 1 Abr - 23:18

es muy interesante, sigue, sigue!!!
espero la conti pronto *-*
besitos :Kisses:
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Re: Rosa de Invierno...

Mensaje por Kasumi el Lun 2 Abr - 0:10

Muy interesante! Estoy de acuerdo con mi compañera sofy_sof: Sigue sigue!!! :Celebration:
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Re: Rosa de Invierno...

Mensaje por DarkRose el Jue 19 Abr - 19:04

Les debo una enorme disculpa por dejarlas así... pero por causas de fuerza mayor (castigo de mis padres) no pude conectarme o siquiera tocar el ordenador en dos semanas... lo bueno es que ya tengo la ultima parte del capitulo uno completa, al igual que las primera y segunda del segundo, y seguimos avanzando por el tercero.
Para el lunes (si lo termino de pasar) les publico el inicio del segundo.
Espero que les agrade!! ^^

Cap 2: The shadow in the night (2)
Me retorcí en los brazos de mi captor, mas este no me soltó. De hecho, estrecho más su agarre y me acerco a su pecho. Era más alto y fuerte que yo, y tenía mis brazos atrapados en su férreo abrazo… me arrastro hasta la pared lateral de la taberna/posada, apenas nos habían cubierto las sombras, cuando el sonido de la puerta abriéndose nos hizo cejar en nuestra lucha y prestar atención.
- ¿Dónde crees que habrá ido, Micah? – oí la voz de Ser Kellan preguntar.
- Supongo que esa joven habrá venido a caballo, por lo tanto debería estar en el camino real o acampando en los alrededores… también podría haberse adentrado en el bosque, pero una mujer sola nunca sobreviviría una noche sola a los lobos… - respondió una voz desconocida.
¡Ja! Si supieran que corro a diario con lobos…
- ¿Y qué hay del espía de los Shadew? ¿Lo han encontrado ya? – volvió a inquirir el caballero.
- Ni rastros de él, mi señor. No tenemos aún información sobre su identidad: mis espías en Ala de Cristal permanecen en silencio, y los que he enviado a Bosque de Plata aún no han arribado a su destino…
- No tendremos de otra más que esperar noticias… Dile a mi escudero que ensille mi caballo: vamos a por esa niña…
- Si me permitís, mi señor – apareció otra voz en la conversación, de uno de los caballeros, aunque no recordara su nombre - ¿Por qué estáis tan empecinado en capturar a esa niña? Después de todo no es más que eso…
- Corren rumores de una mujer guerrera por estos lares, Ser Ellon; una amazona que asesina a todo el que se interpone es su camino… se rumorea que fue la amante de alguno de los hijos de Lord Greytar, aunque no se sabe a ciencia cierta si lo fue de Asagi o Ruki. Como sea, el caso es que hay un gran precio por ella, ya sea por su cabeza o por su cuerpo, y la joven con la que nos topamos encajaba en la descripción…
- Pero no estáis seguro de que sea ella – señalo Ser Ellon.
- ¿Cuántas mujeres que porten espada y vistan como hombre se pueden encontrar en estas tierras desiertas? No demasiadas, y no del porte de esa muchacha… No. Ha de ser ella.
Parecía muy seguro de sus palabras, y debía admitir que de no ser por mi captor, lo más probable es que ahora estuviese en manos de esos caballeros… tendría que agradecerle. Oí como montaban en sus corceles y se ponían en marcha hacia el este, y me alegre de haberles contado que venia del oeste… cuando los sonidos de cascos se alejaron, tanto el caballero que me retenía, como yo nos relajamos visiblemente y soltamos el aire que no nos habíamos dado cuenta habíamos retenido.
Inmediatamente, el caballero soltó su agarre y yo me di vuelta para verlo. Era un joven media cabeza más alto que yo, de rasgos finos y delicados como los de un niño, unos hermosos, profundos y cálidos ojos azul hielo, su cabello plateado caía sobre su rostro, con un mechón negro dividido sobre el centro de su cara. Llevaba una túnica holgada sobre una cota de malla de simple acero, para ahogar su suave tintineo, sus botas eran de cuero negro.
Mire sus profundidades azules, exigiéndole respuestas…
- Perdona – dijo con tal expresión de arrepentimiento en su rostro que por primera vez caí en la cuenta de su juventud (no podía ser mucho mayor que yo, que tenía diecisiete años), y también me hizo desear correr a abrazarlo -, no era mi intención asustarte. Solamente oí a esos hombres hablar sobre capturar a una mujer que salía, en cuanto te vi supuse que eras tú, así que te arrastre hasta aquí para ocultarte… ¿enserio eres tú la Amazona que estuvo con Asagi Greytar?
Adiós ternura. Esta vez tuve deseos de quebrarle todos los huesos del cuerpo y sacarle a golpes quien andaba difundiendo esos rumores… Solamente cerré mis manos en un puño y respondí con voz tranquila, pero algo temblorosa por la ira.
- No me has asustado en absoluto, de hecho te agradezco tu ayuda. No soy esa tal Amazona, mi nombre es ______, ¿Cuál es el tuyo?
Le pregunte tratando de cambiar de tema, y parecer indiferente a su comentario sobre los Greytar.
- ¡Oh! Disculpe mis modales, mi nombre es Teru, de la casa Moonknight – respondió inclinándose ante mí.
- Un gusto el conocerte… y bien… ¿ahora qué?
- No entiendo su pregunta, mi señora… - suspire frustrada.
- No puedo ir hacia donde iba porque esos sujetos me capturaran, no puedo ir sola a campo traviesa porque en ese casi tendría que convertirme en cazadora furtiva, y no puedo quedarme aquí... ya que me salvaste, supongo que podrías ayudarme a resolver este dilema.
El chico me miro con algo parecido a la pena…
- Lamento informarte que estamos en la misma situación, según lo poco que dijeron van tras los Clanes de las Sombras así que tampoco tengo muchas opciones, pero quizás…
Mientras hablaba una idea se pintó en mi mente, no tan genial y bastante simple, pero serviría a mis propósitos y los de ese joven caballero.
- Ellos buscan a un hombre y a una mujer que viajan por separado, pero podríamos viajar juntos, en ese caso yo iría disfrazada de caballero y ambos pasaríamos por dos amigos o hermanos viajando juntos.
Sus rasgos se iluminaron de una forma que no creí posible ver jamás en el rostro de un guerrero, su inocencia me abrumaba: era la clase de persona pura que aún no había vivido la crueldad del mundo, de los que aun creían en la justicia. Desee proteger su alma de todo mal.
Cuando hablo su voz reflejaba alegría.
- ¡Vamos a por nuestros caballos y pongámonos en marcha!
Mientras el volvía alegremente a la sombra del establo, repare por primera vez su juventud: no podía tener más de diecisiete años.
Mi edad, pensé, pero mientras yo ya era una criatura amargada y llena de odio, él era puro y bello como un haz de luz, o la nieve virgen después de una nevada de principios de primavera… No me sentía joven y aun así me sentía desvalida. Sacudí mi cabeza y aleje esos pensamientos de mí: había cosas más importantes que hacer.
Entre al establo y en las sombras reconocí la familiar figura de mi semental negro. En menos de cinco minutos ya lo había ensillado y montado, pero para cuando Salí Teru ya me esperaba afuera, a lomos de un gran corcel zaino y llevando de las riendas a una hermosa yegua alazana.
- ¿Esperas a alguien? – le pregunte mientras la señalaba.
Sus ojos se tiñeron de una profunda tristeza.
- El ya no cabalgara jamás por estas tierras, pero me encargo cuidar de su montura.
No dijo más y yo no quise extenderme más sobre el tema.
- ¿Hacia dónde? – pregunte en parte para distraerlo de su pena y también para marcar el rumbo. El pareció meditarlo un momento.
- Hacia el sur. Hay muchos terrenos poco civilizados y podremos evitar así las grandes ciudades y a las patrullas de caballería.
Nos pusimos en marcha al paso, en parte porque no nos convenía cansar a los caballos considerando que no los cambiaríamos en las postas y en parte porque ya resultábamos sospechosos solos en la noche cuando había una posada tan cerca y el hecho de ir al trote o al galope habría hecho pensar a cualquiera que huíamos de algo (o alguien).
Nos detuvimos en un bosque cerca del amanecer y armamos un campamento rudimentario. No encendimos ninguna fogata y yo tome el primer turno de guardia mientras Teru dormía. Un par de horas después oí el aullido de los lobos llamándome y despertando a mi acompañante que, nervioso, me relevo de la guardia.
Al anochecer partimos de nuevo… como sombras en la noche.
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Re: Rosa de Invierno...

Mensaje por Kasumi el Jue 19 Abr - 19:41

Me encanta!! :Mua: Esta hermoso e interesante!
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Re: Rosa de Invierno...

Mensaje por vampire_lilith el Lun 23 Abr - 13:33

sorprendente historia
estoy atrapada por ella
espero y la continues pronto
estare ansiosa pór leer la continuacion
hace mucho ke no leia una historia asi
muy buena historia
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Re: Rosa de Invierno...

Mensaje por DarkRose el Sáb 28 Abr - 14:27

Gracias por su apoyo y paciencia chicas, y lamento no haber cumplido con mi estimación del tiempo pero tuve la semana mas ocupada en lo que va del año (no sabia que el instituto fuera tan pesado), ademas me, hummm, entusiasme demasiado al escribir este capitulo y tarde bastante en pasarlo a la compu, y tuve un par de problemas con el módem también. Para el proximo mejor no dejo ninguna fecha, solo les digo que tratare de subirlo a la brevedad...
Espero que les guste ^^

Cap 2: Wild Soul (1)

Las horas se sucedieron el dias, y los dias en semanas. Al poco tiempo, Teru era como el hermano “gemelo” que nunca había tenido… y de hecho, era lo que fingíamos ser: un par de jóvenes caballeros unidos por la sangre, ansiosos de gloria. Llevar la cota de malla todo el día no era agradable (sobre todo bajo el sol de mediodía, que a pesar de estar en otoño aun brillaba con intensidad), pero entre eso y mi voz poco femenina le resultaría imposible a cualquiera adivinar que era una mujer.
Las mañanas amanecían cálidas y cristalinas de rocio, los mediodías a la sombra eran agradables, y las frescas tardes, perfectas para un poco de entrenamiento antes de la cena. Teru era bueno con la espada… a mis inexpertos ojos era todo un maestro. La primera vez que cruzamos nuestros aceros, el se movió con la rapdez de un rayo y con una hábil finta me arrebato la espada de la mano. Sinceramente no se que esperaba al enfrentarme contra un caballero (yo le decía Teru a secas, pero en realidad era Ser Teru de la casa Moonknight) que había entrenado desde los seis años con un maestro de armas, siendo yo una simple campesina sin ningún conocimiento previo que no fuera lo instintivo, siendo sinceros: lo nuestro no eran entrenamientos, eran clases de esgrima en toda regla. Pero lo que a mi me faltaba en esgrima, a el le faltaba en arquería… ¡me resultaba imposible creer que un caballero no pudiera acertarle a un blanco n movimiento a cincuenta metros! ¡¿Cómo demonios participaría en las cacerías de los nobles si no sabia apuntar?! ¡Por los dioses! Entonces estábamos a mano, el me enseñaba a esgrimir la espada como el mas hábil de los caballeros, y yo le enseñaba a tirar como el mas hábil de los cazadores furtivos.
El tiempo también era bueno en las noches y en los bosques sureños no había nada mas temible que una que otra panda de bandidos, una manada de lobos o la antigua fortaleza dominada por un anciano sin descendencia y una deplorable guarnición (cuyos hombres, si bien no eran caballeros, eran cazadores). Las guardias eran leves y en ellas aprovechaba para practicar la escritura que mi maestro de esgrima me inculcaba; no se que hacia el en sus guardias.
Pero incluso en estas tierras alejadas de las manos de los dioses queda aun algún vestigio del poder de los días de antaño, y por ese hecho aquí la suerte y el clima son tan variables y caprichosos como la vida misma, y el mismísimo atardecer del quinceavo día desde que Teru y yo nos conocimos, un viento tormentoso comenzó a soplar desde el norte, trayéndonos el frio del invierno cercano, un bonito cielo gris perla y, a medida que anochecia, una bruma gélida realmente escalofriante.
Llegado el punto en que no podíamos ver que había al frente, nos detuvimos a pasar la noche en las cercanías de un arrollo que encontramos gracias al oído, aunque la bruma también ahogara el suave y dulce gorgoteo del agua. Si avanzábamos mas en esas condiciones no cabia duda de que acabaríamos perdiéndonos. Estábamos demasiado cerca de los terrenos controlados inmediatamente por la fortaleza como para arriesgarnos a encender una fogata en una noche despejada, pero esa noche de sombras palidas, a duras penas si podíamos ver dos o tres metros a la redonda con la fogata encendida.
Teru se estremecio.
- Por los dioses que es la niebla mas densa que veremos en nuestras miserables vidas… ¿Cómo es posible siquiera que exista sin ser acto de brujería?
Me encogi de hombros.
- En los pasos de montañas tienen nieblas como estas frecuentemente, en realidad lo único que desencaja es que estamos muy lejos de las montañas, sino seria algo muy sencillo de explicar… - dije, misteriosa, mientras volvía a inclinarme sobre el pergamino que era la bitácora (con horrible caligrafia, por cierto) que el joven caballero frente a mi me había encargado como forma de practicar la escritura.
Apenas había trazado un par de runas mas cuando Teru me respondió.
- ¿Ve al grano, quieres? No me gusta esperar – se veía tan adorable con ese puchero infantil que ninguna alma que se precie de ser humana habría discernido lo letal que podía ser en combate.
Suspire frustrada.
- Y por esa misma razón, no eres un buen arquero: la caza requiere una paciencia de la que pocos son capaces… incluso puede que tu falta de ella a la larga te cueste tu titulo de caballero o tu vida… Como sea – restándole importancia a lo anterior -, esta niebla es símbolo de un gran cambio en el mundo: algo esta por pasar, algo que cambiara estas tierras – mi voz se iba volviendo queda.
- ¿Cómo lo sabes? – no tardo en preguntarme. Mire su cara, y otra vez me sentí una anciana a su lado… envidie su inocencia.
- Cuando eres un cazador, tienes que ser uno con lo que te rodea, con el bosque a tu alrededor, tienes que escuchar y aprender… No me siento extraña en este bosque, porque se que se oculta tras cada sonido, por pequeño que sea. No pienses como un ser humano, escucha tus instintos… - no se de donde salió esa clase de filosofía de vida, pero las palabras brotaban de mi boca aun antes de pensar que decía, pero en cuanto las pronunciaba sentía que eran ciertas, aunque por razones mucho mas profundas de las que un simple humano pueda pensar.
Lo vi ensimismarse, meditando lo ultimo que le había dicho mientras yo atizaba el fuego. El era un joven astuto para su edad, y quizás esa astucia de caballero le funcionar en la corte a la que sirviera, pero esta no funcionaba ni en la naturaleza ni conmigo por razones muy simples: donde el veía un árbol caído, yo veía la nueva vida creciendo sobre el, donde el veía una piedra yo miraba la vida debajo de ella en la tierra humeda… el miraba lo que le habían enseñado, yo miraba mas allá, y eso es algo que tienes que aprender a hacer cuando tu objetivo en la vida es vengarte de alguien mas poderoso que tu.
Un aullido cercano interrumpió nuestras dilaciones. Teru se paro inmediatamente, nervioso, y comenzó a escrutar la bruma. Yo permaneci con la mirada en las llamas mientras otros aullidos repondian detrás de mi… reconocí un tono de voz particular en esos aullidos y sonreí. Ser Moonknight me miraba enfadado e incrédulo, con una mano en la empuñadura de su espada.
- ¿Cómo puedes sonreír cuando los lobos nos acechan en esta niebla maldita?
Demasiadas emociones y pocos pensamientos en una mente tan joven. Mire al caballero con ojos frios.
- ¿Cómo demonios crees que sobrevivi a los bosques plagados de fieras del este si no fue con ayuda?
No pudo responderme antes de que una sombra gris se abalanzara hacia mi, me tumbo de espaldas y se recostó cálidamente contra mi pecho. Pose la mano sobre la cabeza de mi lobo, mientras veía sus ojos verdes observarme curiosos. No muy lejos oía las risas de Teru, que estaba siendo atormentado en el suelo por las coquillas de un lobo plateado. Me sentí en casa cerca de mi lobo…
La sombra que salió después de la bruma no era tan amistosa…
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Re: Rosa de Invierno...

Mensaje por Kasumi el Lun 30 Abr - 13:05

aah espero el proximo capi con muchas ansias!! Sigue asi! :chicle:
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Re: Rosa de Invierno...

Mensaje por celciapuppy el Lun 30 Abr - 21:48

excelente historia... :Clapping:
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Re: Rosa de Invierno...

Mensaje por vampire_lilith el Jue 3 Mayo - 13:20

increible cada vez me atrapas mas
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Re: Rosa de Invierno...

Mensaje por DarkRose el Jue 27 Dic - 15:16

Por fin tengo el tiempo (y la inspiracion) para volver con esta historia. Perdon si la deje colgada mucho tiempo, pero como imaginaran eso tuvo un par de consecuencias...
En primer lugar se me borro por completo la imagen que tenia en mente de los personajes, y en segundo lugar he indagado mas sobre la epoca medieval y si quiero hacer una historia completamente tragica y realista necesito cambiar el enfoque (echenle la culpa a Juego de Tronos). Por esa razon he editado los primeros capitulos, pero como he sacado cortes y partes asi no se como editar los primeros mensajes de este tema para dejarlos alli, asi que los dejare aqui en una cuenta numerica nueva.
Les pido perdon por todos estos cambios que si bien no modificaran la linea de accion de la historia, si modificaran las actitudes y acciones de los personajes.
Asi que aqui vamos (de nuevo) con el capitulo 1...

Capítulo 1
Centre toda mi atención en mi presa mientras tensaba la cuerda de mi arco con la habilidad de mis años como cazadora. Respire profundo y me tome un momento para visualizar el momento en el que mi victima cayese antes de soltar la flecha.
Victoria al fin.
Cazar liebres es complicado y no te deja con muchos resultados, pero para una campesina como yo sin donde caerse muerta me conviene comer una vez cada tanto que atiborrarme de ciervo antes de morir en la horca. Vladimir recogió mi presa por mí y la trajo hasta donde yo estaba.
Acaricie la cabeza de mi lobo con cariño y aprobación antes de darme media vuelta y volver a mi rudimentario campamento, que consistía en dos mantas (una de ellas desplegada en el suelo seco y sin nieve debajo de un árbol, y la otra doblada a modo de morral con mis escasas pertenencias) cerca de una hoguera. Me senté en mi "cama" y Vladimir se acostó a mi lado. Tomando mí cuchillo despelleje a mi presa, lo limpie de vísceras y grasas que le di a mi lobo junto con la mitad de la carne antes de poner mi parte en un espetón sobre el fuego y esperar a que se asara. Disfrute de esa comida (la primera en días) como si fuese la última.
El invierno bajaba crudo del norte este año, pronto no podría pasar la noche a la intemperie y debería de emplearme en alguna taberna, donde me quedaría hasta primavera. Ya lo había hecho una vez y podía volver a hacerlo, pero levantaría muchas más sospechas que antes… Suspire una vez más, como tantas otras noches cálidas había hecho, odiándome por nacer mujer y no haber aprendido ningún oficio.
Dormí esa noche arropada en la fina manta y abrazada a Vladimir.
Por la mañana recogí mis cosas y volví al camino envuelto en niebla seguida de mi compañero. Por la tarde llegue a un pueblo, y allí Vlad y yo nos separamos: yo fui a intentar buscar un trabajo, y Vlad a cazar para sí.
Entre en la taberna local y le pregunte al posadero si había algún trabajo disponible en el invierno que pudiese cubrir, me sonrió con amabilidad pero no le dio trabajo a una mujer que tenía más aspecto de vivandera que de nada mas, además eran los muchachos y no las chicas quienes se mudaban: las mujeres estamos condenadas a quedarnos en un solo lugar el resto de nuestras vidas. Aun a pesar de no conseguir trabajo, el hombre me dejo quedarme a dormir esa noche junto al fuego del hogar y alimentarme a cambio de unas pocas monedas de cobre que me quedaban de unos pequeños trabajos que había realizado este verano.
Pocos minutos después un ruidoso grupo de caballeros entro a la taberna: era un grupo relativamente ameno, ataviado con sendas armaduras de plata y extrañas libreas que cosquillaban en mi mente y aun así no conseguía recordar. Me agradaron de inmediato cuando evitaron que un sujeto ebrio se propasara conmigo, pero no confié en ellos aun cuando me invitaron a compartir mesa con ellos para - según sus palabras - "evitar que algún malandra me pusiese la mano encima" (y creedme que cuando una es una mujer viajando sola, los caballeros no son tan confiables como dicen ser). Su capitán era un sujeto agradable de mediana edad Ser Kellan, vasallo de Lord Klergstan, Señor de las Planicies de Klylos o algo así; su grupo había salido hace una semana de la fortaleza de dicho lord para corroborar en la capital del reino los rumores de guerra con el reino lindero.
La guerra no me convenía en absoluto ¡imaginaos!: miles de hombres desplazados de sus hogares, arrasando todo a su paso para no dejarle nada al enemigo, ávidos de sexo y mujeres… Nop, no me apetecía en absoluto la experiencia de ser violada y tratada como una esclava sexual mientras la guerra duraba. Aunque si jugaba bien mis cartas, una guerra podía beneficiarme en una forma mucho más insidiosa: un joven arquero uniéndose al ejercito real y matando a Ser Asagi de la casa Greytar por una flecha desviada… esa imagen no estaba nada mal, y por fin podría vengarme del desgraciado caballero que me arrebato la inocencia.
El instinto y las miradas de reojo de los caballeros que escuchaban y no hablaban alrededor nuestro me dieron una buena idea de lo que ocurriría si me quedaba a pasar la noche en la taberna. Quizás estuviese ya paranoica, pero la verdad es que después de Asagi aprendí que ningún hombre (ni el más alto rey, ni el más miserable campesino) es digno de verdadera confianza. Puse la excusa de que tenía parientes en el pueblo y luego de despedirme con cortesía poco usual de los caballeros y del posadero salí por la puerta de la taberna solo para sentir minutos después como alguien cubría mi boca y me tomaba de la cintura para arrastrarme.
Me retorcí enfurecida y asustada, propinando patadas y golpes, incapaz de alcanzar mi puñal para pelear como los dioses mandan. Sentí que me estrellaban contra una superficie dura y que una voz susurraba furiosamente "Silencio" en mi oído. Deje de emitir sonidos pero le mordí y estirando mi pierna hacia atrás le patee donde llegase hasta que oí un sordo gruñido de dolor proceder de mi captor… que ni aun así me soltó.
Solo detuve mi lucha cuando oí la puerta de la taberna abrirse y un tintineo de cotas de malla al salir los caballeros. Intente gritar, pero mi captor sostuvo su mano contra mi boca con más fuerza, casi arrebatándome el aire. Y entonces oí de qué hablaban los caballeros…
- ¿Dónde crees que este, Micah? - pregunto uno a otro.
- Dijo que tenía parientes en el pueblo, y el posadero dijo que había venido buscando trabajo… probablemente sea de una aldea vecina y ya conocéis a los aldeanos, ha de estar en casa de esos parientes - medio se burló el tal Micah.
- ¡Callaos ya de una vez! Las mujeres no andan solas a estas horas de la noche y no podemos irrumpir en las casas de estas personas de bien - interrumpió Ser Kellan -. La buscaremos y haremos comparecer ante la justicia por la mañana si realmente es la muchacha que buscamos…
- ¿Y si no lo es, mi señor? - susurro otro caballero con tal malicia que me helo la sangre en las venas.
- En ese caso se quedara con sus familiares Ser Ellon - término con severidad Ser Kellan mientras comenzaba a abrir de nuevo la puerta de la posada.
Entro seguido de sus acompañantes y por fin solté el aliento que no sabía había contenido. Sentí como los brazos de mi captor cedían y en un movimiento rápido me libere, girando para quedar frente a un joven con apariencia de noble de cabellos plateados. La mirada de sus ojos azules era tremendamente fría y muy seria, sus rasgos eran delicados y su piel pálida; sus vestimentas consistían en una armadura completa, una sobrevesta parda sin emblemas, botas de cuero y un yelmo sin adornos, el típico atuendo del caballero errante, que desentonaba terriblemente con sus rasgos suaves algo infantiles y su porte aristocrático. Llevaba una espada y una daga en el cinto con adornos de plata.
En caso de tener que combatirlo lo más probable seria que pereciese antes de esgrimir el primer golpe, sus ojos y porte delataban nobleza y los nobles se entrenaban desde la infancia para ser caballeros. Me encogí temerosa ante su mirada fija mientras mi mano iba hacia la daga en mi cintura por simple instinto.
- ¿Eres la mujer que esos hombres buscaban? - me pregunto.
Su voz era tremendamente suave, pero también era fría, como los principios del invierno. Le respondí con mi cabeza baja en señal de sumisión y respeto, no me convenía grajearme enemigos entre los caballeros.
- Así parece, mi señor. Pero si ellos me buscan no me encontraran, no dejare que ningún caballero - hice énfasis en lo de ningún - me lleve.
Le vi sonreír cínicamente.
- Si la familia Greytar es la que te busca estas perdida, niña. Si no te cazan hoy te cazaran mañana…
- Pero al menos seré libre un día más a no ser que vos queráis entregarme - levante la mirada y le desafié.
Su sonrisa se hizo más amplia.
- No me llevo con los Greytar y cualquier cosa que pueda hacer para perjudicarles está bien para mí… A mí también me buscan, mi señora - se puso serio -. Sería un honor para mí escoltaros hasta el lugar donde yacemos los enemigos declarados de la familia real, si me dejáis claro.
- Si me quedo aquí me llevaran con ellos y no es mi deseo más profundo… - hice una mueca de desagrado - pero tampoco estoy acostumbrada a depender de nadie y los caballeros de cabellos plateados no abundan en el reino ¿debo estar segura de que no me traicionareis y entregareis a cambio de vuestro propio salvoconducto?
- Los caballeros no engañamos a las damas…
- Discrepo. Por experiencia personal, vuestras palabras a veces son como frutas venenosas: dulces de aspecto y amargas al final. Exijo un juramento solemne de que no se me dañara de ningún modo, ni se me entregara a las fuerzas del reino sea cual sea la situación.
- Hablas como una mezcla entre algún loco maestre come libros y una niñita noble llena de caprichos - me señalo, fastidiado, los juramentos no son cosa de broma para un verdadero caballero ungido.
- Oye - le corte - puede que no sepa leer y que no haya tenido lo que tú, pero en experiencias de vida un caballero nacido en cuna de oro jamás superara al pueblo llano. Mi juramento o no hay ayuda.
Suspiro más frustrado que antes, dejando caer por segundos la máscara de frialdad. Luego levanto la mirada de nuevo hacia mis ojos y adelanto la mano.
- Mientras viajes conmigo juro que no correrás riesgo a mano de ningún caballero... - vio que me adelantaba para pedirle algo y continuo - ni de ningún hombre más, a cambio tu serás mi prima marimacho que viaja conmigo a cumplir un contrato de matrimonio con uno de mis amigos ¿tenemos un trato?
Puse mi mano sobre la suya.
- Lo tenemos, Ser…
- Ser Teru, no necesitas saber nada mas ¿Cómo debería llamar a mi prima?
- Soy (…) y él es Vladimir - dije señalando a mi izquierda, donde mi lobo se encontraba sentado contra mi pierna desde hace un rato.
- ¿A quién seña…? - dijo mirando alrededor sin ver a nadie, luego bajo la vista -. Wow ¿no me digas que esa bestia es tuya?
Vlad le gruño mientras se ponía de pie y se le acercaba en un intento de intimidarlo, pose la mano sobre su lomo y le detuve.
- A él no le gusta ser llamado bestia. Lo crie desde que su manada lo abandono por ser más pequeño y débil que los demás cachorros de la camada hace un invierno, ahora es más fuerte e inteligente que cualquier lobo y odia a los caballeros. Os sugiero que seáis respetuoso.
Asintió un poco sorprendido, pero intentando ocultarlo y sin miedo. Le vi darse vuelta y caminar hasta la parte de atrás de la taberna, le seguí por impulso y me guio hasta donde había tres caballos atados a un poste. En la oscuridad parecían los tres iguales, pero al acercarme pude distinguir a una hermosa palafrén alazana, un caballo de batalla gris perla y a un enorme semental bayo tostado.
- ¿Son tuyos? - le pregunte acariciando el morro del caballo de batalla.
- Si, Rhaena - señalo a la palafrén -, Ares y Daeron - señalo al caballo de batalla y al semental en ultimo.
- Son caballos demasiado buenos para un caballero errante, dignos de la escolta de un príncipe - le señale.
Se encogió de hombros.
- Si alguien pregunta responderás que los gane en un torneo de la escolta misma de la casa real. Ares es mío, Rhaena de seguro te aceptara en su grupa…
- ¿Iremos a caballo? - le pregunte un poco sorprendida.
Me miro como a una desquiciada mientras dejaba de acomodar la silla sobre el lomo de Ares.
- No pretenderás que caminemos hasta la frontera…
- Pero no se montar - le señale.
Termino de ajustar las cinchas sobre el lomo de su montura y me paso otra silla.
- ¿Sabes cómo ponerle la silla a un caballo? - me pregunto mientras la sostenía.
- Por supuesto - le respondí un poco ofendida -, todo campesino que viva sobre el camino sabe hacerlo.
- ¿Sabes qué es esto? - pregunto señalando el estribo.
Le mire yo como si él estuviese loco.
- Puede que no haya tenido maestros, pero hasta el niño más estúpido se conoce las partes básicas de una silla.
Me dejo la silla sobre los brazos.
- Entonces sabes que el pie va en el estribo y el trasero sobre la silla, listo, ya sabes montar. En la marcha te enseñare a manejar al animal pero por ahora me basta con que puedas mantenerte sobre él. Ponle la silla a Rhaena y larguémonos.
Maldito antipático. Me gire enfadada y me dirigí hacia la yegua, pero no llegue a acercarme antes de que se encabritara, sus ojos se abrieron mucho, sus orejas se pegaron al cráneo y sus ollares se dilataron mientras relinchaba y corcoveaba intentando alejarse de mí. Teru se acercó desde donde estaba y obligo a la yegua a bajar la cabeza antes de acariciarla y calmarla, luego se giró hacia mí de nuevo.
- ¿De casualidad duermes con ese lobo?
- Vladimir - le corregí -. Y las noches de principios de invierno son bastante frías.
Suspiro frustrado una vez más.
- Estamos perdiendo demasiado tiempo - mascullo entre dientes antes de girarse de nuevo hacia mí -. Prueba a ver si Daeron no se aleja, y si no me temo que tendrás que darte un baño en el primer lago no congelado que encontremos y separarte del lobo.
Gruñí mientras me daba vuelta y me acercaba al semental. El enorme animal imponía y de no tener a Vlad caminando a mi costado no me habría acercado a él, su mirada fija en mi me molestaba tanto como la del caballero en mi espalda. Daeron me dejo ponerle la silla sobre el lomo y asegurarla y no retrocedió aun cuando Vladimir se acercó a solo dos pasos para olfatearle. Teru gruño en señal de aprobación antes de acercarse a su caballo y subirse en el con la agilidad de quien lleva años sobre un caballo.
Había atado a Rhaena a su caballo y se acercó mientras yo desataba las riendas de Daeron del poste. Antes de que pudiese poner un pie en el estribo e intentar subirme el señor volvió a abrir la boca…
- Será mejor que acortes los estribos, no eres muy alta que digamos…
¡Que ganas de ponerle una flecha entre ceja y ceja! Como si él fuese un gigante de los que habitaban las montañas del este. Aun así seguí sus indicaciones para acortar los estribos. Luego con más paciencia de la que creía poseer seguí sus palabras para colocarme sobre el lomo de Daeron, que a pesar de estar desatado ya del poste se mantenía mucho más tranquilo que la asustadiza yegua a pesar de que según sabia los corceles eran muy temperamentales y violentos.
Teru se apresuró a tomar las riendas y a atarlas a las de Ares antes de indicarle a este que comenzase a caminar, mientras yo me aferraba a las crines del caballo sin tirar de ellas.
Y así comenzamos nuestro viaje, sin mirar atrás y tan silenciosos como se podía. Éramos nada más que sombras en la noche.
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Re: Rosa de Invierno...

Mensaje por Eternal Rose el Jue 27 Dic - 21:07

Me gusta el nuevo capitulo... esta genial, Darkrose. Me rei un poco con Teru y el asunto de la silla. Espero con ansias el proximo cap!!
:Clapping:
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