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Prueba de amor

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Prueba de amor

Mensaje por Geneviev el Miér 22 Ago - 21:05

Recuerdo del primer mensaje :


Es el primer Fan Fic de Versailles que escribo.
La historia esta basada en un cuento que mi madre me contaba cuando era pequeña.

Lo hice de KamijoxHizaki, por que eran los que mejor cuadraban en la trama *-* Pero,
quizás y hayan sorpresas >.<

Espero y os guste ♥




Capítulo 1 - Detrás del muro



Suspiró apoyado en aquel muro de piedra oscura. Sus hermosos ojos reflejaban una luz sumamente impactante, capaz de hipnotizar a cualquiera que se atreviera a mirarlos. Aquella luz era brillante como los rayos del sol que, sobre el caían, y hermosa como los pequeños pétalos de la flor del cerezo japonés que, a su alrededor llovían. Bañando también algunos de sus hermosas ondulaciones rubias, como la miel y suaves como la seda.

Todo aquel gran valle que se encontraba a su frente, era capaz de dejar sin palabras a cualquiera. Todos los árboles de este, eran bañados por el color esperanza, dejando ver algún que otro pajarillo volar a sus alrededores. Las flores, vestían sus hermosos colores de amarillas a violetas, sin olvidar los magentas y los celestes, eran visitas por mil abejas, dejando a oír el zumbido de sus alas al batir en el vuelo. Algún que otro conejillo travieso brincaba los prados mas verdes, haciendo que su pelaje gris brillase con la apacible luz del sol.

Todo era sumamente hermoso a su alrededor, pero como el, no podía haber absolutamente nada. Su rostro, el más angelical que podía haber en toda la faz de la Tierra. Una piel clara y suave, como el mismo algodón. Sus ojos, dos diamantes oscuros pero brillantez, con una mira llena de paz y sinceridad, decorados con unas bellas pestañas negras, largas y delicadas. Las cuales le hacían tener una mirada coqueta al pestañear. Su nariz una obra de arte, pequeña y sumamente perfecta. Y sus labios… finos pero gruesos, carecían de carnosidad pero eran la perdición para todo el que los mirara. Siempre sin estar completamente cerrados, dejando ver una pequeña parte de sus blancos dientes. Los cuales parecían perlas, envueltos en los olorosos pétalos de la rosa más roja y hermosa.

Pero, ¿De que le servía toda aquella belleza, si el hombre al cuál amaba en silencio ni siquiera sabía de su existencia?

Todas las mañanas, cuando el gallo entonaba su saludo al comenzar el día, salía corriendo de su pequeña casa hasta el muro. Bajo el, había un viejo tronco de roble, gastado y castigado por el paso de los años en la misma circunstancia. Subía en el y apoyaba sus sedosas y largas manos decoradas con unas uñas de tono carmín sobre el muro. Cruzando después sus brazos y recostando su cabeza sobre uno de ellos, mientras que en su angelical rostro, una sonrisa sincera se dibujaba mientras lo miraba a él.

Sobre un caballo, de blanco pelaje como la nieve, y de largos cabellos como hilos de plata, se encontraba él. El ladrón de sus sueños.

ÉL era el hombre mas deseado por las doncellas del reino.

El príncipe Kamijo.

Un hombre alto y esbelto. Su rostro varonil dejaba a sus espaldas una brisa de suspiros y desmayos interminables. Sus ojos, pura agua cristalina. Dotados de un tono azul casi transparentes. Con una mirada penetrante, casi como si dejara tu ser desnudo y viera tu alma. Claros espejos del mar. Su nariz, la cual parecía tallada en marfil y su boca, de labios finos y tenuemente rojizos. Todo ellos, hacia que el príncipe diese a ver un semblante serio, pero, seductor.

Sumido en sus pensamientos, mientras lo miraba y suspiraba, el hermoso muchacho de cabellos dorados no se dio cuenta de que poco a poco, la madera del roble comenzaba a estallarse y que pronto rompería.

Dando un gran grito de susto, cuando se oyó como la madera estallaba y se partía haciéndole caer de espaldas sobre el pasto verde dándose un buen golpe en su espalda. Su madre, quien lo había visto todo desde la pequeña ventana de madera de su cocina, salió de inmediato a donde su hijo se encontraba. Lo encontró tumbado de espaldas, y poco a poco intentando levantarse lo cual era inútil. Lo intentó ayudar y cuando el muchacho se encontraba casi completamente de pie, oyó alguien llamando al portón de madera que mantenía la pequeña casita y su granja aislada del valle.

La mujer de cabellos blancos se acercó a la puerta dejando a su hijo sentado en un pequeño banco de piedra cerca del cerezo.

- Oh, alteza ¿se le ofrece algo?

Hizaki, que estaba sumido en sus pensamientos, y en la imagen de su amado sobre su caballo no se dio cuenta con quien hablaba su madre hasta que la voz del príncipe fue captada por sus oídos.

- Buenos días señora. Disculpadme el atrevimiento, pero he oído un grito, y me ha parecido que venía de este lugar. Y me ha parecido correcto el preocuparme por si todo iba bien.

Las pupilas del rubio se dilataron al escuchar aquella voz tan seria llegando a sus oídos y rápidamente se levantó, olvidando consigo el dolor de su cuerpo tras la brutal caída. Caminó con miedo hacia la puerta. Sus piernas temblaban y los nervios recorrían su cuerpo sin parar. Lo quería ver. No le importaba lo espantoso que estuviera después de su caída. El tenerlo cerca por primera vez en su vida, el poderlo ver sin un muro de por medio… Eso era lo que llevaba añorando toda su vida.

Cuando dejo que su cuerpo asomase por la puerta, su mirada chocó con la de su príncipe. Jamás había visto unos ojos tan sumamente hermosos como aquellos. Claras gotas de lluvia. Kamijo sintió como su corazón comenzó a bombardear su sangre mucho más rápido de lo normal. Al igual que él, Hizaki estaba totalmente atónico su boca no podía ni siquiera expresar un simple “Buenos días”.

Su madre, se percató de cómo los dos chicos se miraban totalmente perdidos el uno en el otro. Sabía que el motivo por el que su hijo cada mañana se subía en el tronco del roble, era simplemente el poder ver al príncipe paseando en su caballo.

- El es mi hijo Hizaki – Rompió el hielo, y los dos muchachos volvieron en si. – Ha caído mientras arreglaba unas cosas. Le he dicho que tuviese cuidado, pero no me hizo caso. – Pellizcó la mejilla del de cabellos dorados, haciendo que se sonrojara en el acto y sonriera. Sonrisa que cautivo al príncipe Kamijo por completo.
- Buenos… días. Alteza. – Dijo cabizbajo he hizo una reverencia ante el príncipe.

Kamijo, no emitía ninguna señal de vida. Estaba atónico viendo aquellos ojos oscuros pero bellos, sonrisa tan coqueta y las mejillas totalmente teñidas de un magenta claro, que tenia aquel muchacho. Un ángel.

- Buenos días, Hizaki. – Como aquella voz pronunció su nombre, hizo que el rubio se sintiera volar. – Me alegra saber que todo esta bien. – Sonrió esta vez el, sin sacarle la vista al otro muchacho, que de nuevo lo miraba perdido en el. – Si me disculpan debo de retirarme.

Tomo la mano de la señora y dio un beso en ella, como todo un caballero. Ella simplemente sonrió, sonrisa que le fue devuelta.

- Hizaki – Susurró tomando la mano del chico lo cual hizo que ha ambos les diera un vuelco el corazón al sentir la piel del otro. Sin apartar sus miradas besó con suavidad aquella piel desnuda con aroma a vainilla. La cual deseó seguir besando por una eternidad si era posible.

El rubio, estaba a punto de sucumbir.

La mujer cerró el gran portón de madera mientras que Hizaki seguía mirando como el príncipe se alejaba hasta llegar a su caballo blanco y subir en el. Pudo ver como Kamijo miró hacia atrás aun sonriendo antes de partir.

Pronto su mente se nublo y cayó al suelo inconsciente. Dejando a su madre riendo, ya que ella esperaba un desmallo. Si no era delante del príncipe, seria después.

En las profundidades del bosque, por un sendero cubierto por los pétalos de las flores iba Kamijo. Sonriendo, perdido en el recuerdo de la belleza que había acabado de conocer.

- Hizaki… - Susurró con su amarga voz, pero sus ojos brillaron como la luna en una noche sin nubes.

Tenía en mente una idea para poderlo volver a ver pronto. Pero necesitaba descansar primero, luego ya habría tiempo para pensar en su idea.

El siguió su camino hasta el palacio, preguntándose… ¿Cómo era posible que aquel muro de piedra, escondiera la belleza más reluciente del universo?


Última edición por Geneviev el Dom 25 Nov - 9:56, editado 3 veces
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Re: Prueba de amor

Mensaje por Geneviev el Lun 17 Sep - 22:48


En fin, dedicado a Angel_cm que lo necesita como exiliar de la vida y para
Eternal Rose, guarra mía <3

No se vayan emocionando, que el titulo engaña, no habrá ni toqueteo, ni
beso... ni siquiera un te subo la falda te quito la media è.é xD

Ahora tardo mas en actualizar ya que entre a clases... x.x



Capítulo 8 – Hermosa compañía

La fría brisa de la noche, corría libremente por los jardines del palacio. Moviendo así las silvestres flores que se encontraban en la orilla del camino de piedra por el cual, una pareja caminaba bajo el manto estrellado que cubría el cielo. Los grillos estridulaban en lo profundo del césped que recorría casi todo el espacio, llenándolo todo de ese tradicional sonido al anochecer.

El camino, tenía cientos de farolitos a lo largo de su camino. De adornación antigua, formando espirales y rosas de metal oscuro. Cada uno de ellos llevaba en su interior una vela, la cual daba una tenue luz. Alguna que otra polilla recibía pequeños golpecitos con el cristal al intentar llegar a dicha luz.

Cada vez que pasaban por uno de los farolitos el príncipe movía sus preciosos ojos dejando su pupila azul clavada en su acompañante, el cual se veía radiante ante sus ojos cada vez que su hermosos y perfecto rostro era iluminado por aquella tenue luz.

Hizaki por su parte estaba muy nervioso. Se daba cuenta de que Kamijo lo observaba muy seguido, y podía notar sus mejillas tornarse calientes y rojas. Su mano se descansaba en el ante brazo del príncipe de vez en cuando temblaba. Intentaba concentrarse en el precioso paisaje que tenia a cada lado que mirase, pero el simple calor que el brazo de su acompañante transmitía lo hacía volar.

Siempre había soñado en estar de aquella forma con el príncipe, pero para él los sueños eran simplemente eso, sueños. Pero ahora que era realidad, no sabía que hacer ni que decir.

El sonido del agua correr llegó a los oídos de ambos y al curvar tras unos arboles, apareció un puente.

Caminaron hasta llegar a su entrada, las cuales tenían a cada lado una gárgola enredadas en zarzamoras. Del suelo brotaban preciosas buganvilias en tonos morados y rojos que enredaban las columnas de madera blanca, hasta lograr alcanzar el techo del puente.

Hizaki se soltó del brazo de Kamijo, dejando a este ultimo perplejo a lo acabado de suceder. Cuando el príncipe lo miró, vio que Hizaki miraba por entre las columnas del puente, con sus manos descansando en la barandilla de este. Se dio cuenta de que su princesa contemplaba todo frente a sus ojos y sonrió.

Se acercó por su espalda, sin que Hizaki lo notara. Dudándolo un poco, llevó sus manos a la cintura del rubio solo rozándola, para luego rodearla con sus brazos dejando una de sus manos sobre su antebrazo opuesto. Ante este acto, el rubio se tensó a causa de sus nervios.

- ¿Os gusta? – Su voz sonó tenue, y sus labios acariciaron la oreja de Hizaki, apoyando su cabeza junto a la de su princesa, oliendo el aroma a miel que brotaba de su cabello dorado.
- Es precioso. – La voz de Hizaki sonó tranquila, pero seguía luchando contra su nerviosismo.

Ambos suspiraron a la vez mirando lo que se exponía a su vista.

Los arboles brotaban del agua de aquel lago, de ramas caídas como si en su interior ocultasen un espacio. Las rocas estaban repletas de moho y de plantas exóticas. Los nenúfares se unían en grupos flotando por el agua, con las flores blancas y en tonos amarillentos. Sobre ellos, las ranas croaban a la gran luna que asomaba en el horizonte. Alguna que otra luciérnaga se intentaba posar sobre el líquido, produciendo pequeñas ondas en el agua. A las orillas, la hierba crecía dentro del lago, junto a alguna que otra vara de bambú. Junto al bambú, los cisnes y otra clase de patos, dormían acomodados en pareja.

- Vos lo sois mas pues, nada de esto tiene tanta belleza como la que vos poseéis. – Susurró.

Aquellas palabras sobresaltaron a Hizaki, quien notó la temperatura de su cara arder. Bajó su rostro por la vergüenza de que el príncipe lo viera en ese estado tan vergonzoso. Una vez su rostro tapado por los rulos que caían sobre el, miro la mano de Kamijo, y observo algo que llamo su atención.

Entre cerró sus ojos mirando aquellos anillos, los cuales juraba que había visto antes. La imagen de una rosa blanca sujeta por una mano llenó su mente. Y con ellas, los anillos que esa mano tenía colocados en sus dedos. ¡Eran los mismos! Y en los mismos dedos.

“Acaso, es Kamijo el hombre encapuchado que me estuvo vigilando” pensó.

Se giró rápidamente con toda la intención de hacerle cara y preguntarle, sin saber lo tan peligrosamente cercano que estaba el rostro de Kamijo.

Solo fue un roce, pero suficiente para que uno sintiera la textura de los labios del otro.

El príncipe rápidamente se hecho para atrás y miró a Hizaki con sorpresa, quien por su cuenta se tapó la boca con ambas manos, abrió sus ojos y el rojo rubor se adueño de su piel.

- Yo… - Intentó disculparse.
- No os tenéis que disculpar. – Intervino Kamijo quien sonreía.
- Lo siento. ¡Creo que… será mejor que me… vaya!

Hizaki se dio la vuelta. Las lágrimas ya hacían presentes en sus lagrimales, dispuestas a salir en cualquier momento. Intentó correr, pero una mano sujetando uno de sus brazos se lo impidió.

- Espera…

Kamijo atrajo a Hizaki con su mano por la cintura de este. Lo pegó a su pecho y observó con cuidado el rostro de su princesa. Con la parte superior de su mano, acarició aquellas tersas mejillas teñidas de rosado. Su mirada se perdió en aquellos labios carmesí brillantes, con tan hermosa forma. Movió su pulgar por ellos con sumo cuidado, disfrutando su textura.

Su mano se abrió sobre la piel del otro y la movió, rozando su palma contra sus coloradas mejillas, hasta profundizar sus dedos en aquellos precisos tirabuzones dorados, enredando sus dedos con ellos. Con suavidad atrajo el rostro de su hermosa princesa hacia el. Cortando cada vez mas la distancia que los separaba.

Por instinto, los parpados de Hizaki se comenzaron a cerrar lentamente. Una de sus manos acarició el pecho del príncipe por encima de su chaqueta aterciopelada, sobre su corazón.

Los labios de Kamijo se posaron suavemente en los de Hizaki, como una mariposa sobre una rosa. Los acaricio con los suyos, para luego ejercer un poco de fuerza sobre ellos. Ambos labios se fundieron en el calor de aquel casto pero tierno beso.

Una campanada hizo que se separasen por el sobresalto de su sonido. Los jóvenes vestían colores notables en sus pieles.

El príncipe miró la torre del reloj. Las grandes agujas marcaban las once de la noche.

- Tenemos que volver. – El príncipe miró para otra dirección, ya que se sentía bañado por la vergüenza del acontecimiento que recién había sucedido.
- Si… - Habló un Hizaki totalmente sonrojado y de cabeza gacha.

Kamijo se dio la vuelta y comenzó a correr en dirección opuesta a la entrada del puente. Hizaki se quedó allí quieto totalmente perdido, y su mente pensó en que quizás, solo había sido una forma fácil de que el príncipe se aprovechase de el.

Con el corazón roto y con las lagrimas de nuevo apunto de brotar de sus preciosos ojos, se dio la vuelta para volver al palacio, sintiéndose utilizado.

Kamijo corrió lo más rápido que pudo hasta llegar a la fuente, donde aun en la mesita descansaba el ramo de rosas. Lo tomó y volvió a correr en dirección hacia el puente, pero cual fue su sorpresa al no encontrar allí a su princesa.

- ¿Hizaki? – Miró a todos lados pero no lo halló. - ¡¿Hizaki?! – Está vez gritó.

El miedo a que algún huésped embriagado hubiese tomado a su princesa para abusar de ella comenzó a fluir por sus venas. Con el pánico en su cuerpo comenzó a correr con el propósito de encontrar a Hizaki.

No muy lejos divisó a su hermosa princesa caminando de nuevo hacía el palacio. Suspiró aliviado, pues su mente le había jugado una mala pasada.

Cuando llegó a su princesa, caminó despacio tras de ellas y cuando tuvo la oportunidad, tomó a Hizaki en brazos quien por suerte había aguantado las ganas de llorar.

- ¿Puede usted, hermosa princesa, decirme por que no ha aguardado unos segundos? – Le sonrió.
- Yo… solo… - Buscaba alguna forma de no tener que dar explicaciones de sus pensamientos. – Tenía frío. – Devolvió la sonrisa.

Kamijo lo soltó, depositándolo con suavidad en el suelo de nuevo, y le enseñó el ramo.

- Para la rosa más hermosa. – Acercó el ramo a Hizaki, mientras agachaba su cabeza en forma de reverencia.
- Gracias. – Al igual que el príncipe agacho su cabeza y sonrió. Las tomó con cuidado ya que no sabía si las hermosas rosas podían tener espinas.
- Permitidme. – Se despojó de su abrigo azul aterciopelado ante los ojos de Hizaki, quien miró parte del torso de Kamijo al descubierto, ya que su camisa no estaba del todo abrochada.

El príncipe arropó a Hizaki con su abrigo y pasó un brazo sobre sus hombros, mientras el de ondulaciones doradas sujetaba el ramo y olía el aroma que desprendían las rosas.

Caminaron por varios minutos hasta la puerta por la cual había salido. A través de las cortinas de seda blanca, se podía observar que el número de personas había aumentado.

Al estar frente la puerta Hizaki le devolvió el abrigo a Kamijo agradeciéndole el haberlo arropado del frió, y una vez el príncipe listo, entraron al salón.

De nuevo las damas miraron con odio a Hizaki, al ver el precioso ramo que este sujetaba en su brazo derecho.

Yuki y el muchacho de cabello grisáceo los miraban riéndose y se susurraban un millón de historias de lo que pudo haber sucedido en los jardines, de las de trama más romántica hasta las más perversas.

El príncipe Kamijo miró a Yuki y movió su cabeza en forma afirmativa, lo cual su primo comprendió. Se disculpó con el muchacho de cabello grisáceo y mirando que nadie los observara le dio un fugaz beso en los labios de este, giño uno de sus ojos al muchacho, para después desaparecer por una de las puertas.

- Hizaki, disculpadme un momento. – Tomó una de sus manos y depositó un beso en ella.

A paso firme y elegante, caminando sigilosamente como un pequeño gato, llegó a los tronos donde sus padres estaban sentados. Tomó la copa que un rey totalmente dormido sujetaba en su mano. Movió sus dedos adornados con anillos sobre esta, produciendo un sonido que captó la atención de todos en el gran salón. Todo quedó en total silencio.

- Buenas noches, damas y caballeros. – Saludo. - Me complace daros las gracias a todos por asistir esta noche a este acontecimiento, tan importante para mí. – Su mirada se dirigió a su princesa y le sonrió, recibiendo una hermosa sonrisa por parte de Hizaki. – Como muchos sabéis, la hora en la que mi padre su majestad el rey Takuyou me seda el trono esta cerca. No es algo que me apetezca tener a mi cargo, pero no me queda opción. – Hablaba moviendo sus manos de forma elegante, aun con la copa de vino en una de ellas. – Pero, para ser rey necesito una reina.

Una leve bulla entre las damas de la sala se torno molestó ante los oídos del príncipe. Así que volvió a mover sus dedos anillados contra el cristal de la copa, volviendo a captar la atención de la multitud.

- No quiero a la dama más bella… No quiero a la que mas vienes posea. – Su mirada se posó en Hizaki, quien estaba congelado por las palabras de Kamijo. – Quiero, a la que mas sincera sea.

Yuki se acercó a su primo y se quedó parado a su lado. Sujetaba una cesta del más fino mimbre, adornada con lazos rojos terciopelados y adornados con hilos dorados. Dentro de la cesta, yacían muchas bolsitas de seda color esmeralda. Kamijo tomó una de las bolsitas y la enseñó al publico.

- A cada dama se le dará una. En su interior se halla una semilla que tarda en florecer justo tres semanas. – Caminaba con suma elegancia sobre el pequeño peldaño. – Dentro de tres semanas comenzando a contar desde mañana, habrá un nuevo baile. – Tragó saliva y tembló. – La dama, que me traiga la flor más grande y hermosa. – Hizo una pequeña pausa. – Se convertirá en mi esposa. El baile queda finalizado.

Todos comenzaron ha hablar muy alto y alguna que otra dama comenzó a llorar, pues sería una batalla por quien tuviera la flor mas grande y hermosa.

Según iban tomando la bolsita las damas se iban marchando en el mismo carruaje que las había llevado a palacio.

Kamijo se acercó a Hizaki quien todavía no había cogido ninguna bolsita. Tomó la mano que le quedaba libre a su princesa y deposito en ella la bolsita, cerrando su mano con sus dedos.

Lo acompaño a su carruaje y el mismo le colocó su precioso mantón de rosas.

- Hizaki… - Susurró antes de que este se subiera al carruaje. – Vuestra compañía esta noche, ha sido verdaderamente agradable. Y espero, - Pausó sus palabras. - Que seáis vos quien me traiga la flor más grande y hermosa. – Hizaki se quedo perplejo ante tales palabras pero sonrió sinceramente.

Dio un pequeño beso en la mano de su anonadada princesa, y el carruaje partió su rumbo.

El príncipe comenzó a caminar por los jardines, hasta llegar al puente. Miro el cielo y sonrió recordando que en medio de aquella fría noche, en medio de aquel puente… Sus labios se habían sellado por primera vez.

---

Estoy lista para que se me tiren encima, me besen apasionadamente y me hagan el amor ♥ (xD)

PD: Por cierto a quien Yuki besa es a Teru. Me salió del alma ponerlo, no estaba previsto xD


Última edición por Geneviev el Lun 12 Nov - 17:55, editado 1 vez
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Re: Prueba de amor

Mensaje por Angel_cm el Mar 18 Sep - 17:45

Se le tira encima, la besa apasionadamente y le hace el amor* ME HAZ VUELTO A HACER FELIZZZZ ASKDJSKAS ME HAZ DEJADO CON EL CORAZON EN LA MANO <3
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Re: Prueba de amor

Mensaje por Eternal Rose el Jue 20 Sep - 22:38

ASDKJASDASD
Pero que hermoso!!!!!!!!!! Wow... soy muy sensible a las cosas romanticosas *-*, te digo que no pude evitar suspirar varias veces. KYYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA *grito fangir* Disculpen... ay la emocion XD
Etto... LO QUE HIZO Angel_cm (lo siento, aun no acepto la idea de volverme guarra XDDD)
Espero el proximo :Flower_For_You:
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Re: Prueba de amor

Mensaje por Geneviev el Lun 24 Sep - 18:05


Aquí les traigo el último capítulo ya u.u

Muchas gracias a Eternal rose y a Angel_cm por sus comentarios... me hacen happy <3

♥ - Las abraza - ♥

¡Espero que les gusta! A mi la verdad que me ha parecido un final un poco soso, pero no se
ya ustedes me dirán :P



Capitulo 9 – Confesiones

El cálido aire de verano, movió un poco las cortinas rojas que estaban cerradas, por entre las cuales algunos pétalos de rosas se introdujeron de forma rebelde en la habitación. Cayendo sobre la gran alfombra tejida en hilos de oscuros colores que cubría gran parte de la superficie de azulejos blancos.

La gran y elegante cama estaba hecha un caos. Las sabanas de seda caían por las orillas hasta rozar el suelo. Los cojines de hermosos adornos reales y piedras preciosas estaban esparcidos por los alrededores de la cama y a los pies de esta un edredón de plumas de cisne tejido en terciopelo rojo y negro con rosas doradas bordadas en su tela y flecos que adornaban los bordes se encontraba totalmente arrugado, tapando parte de aquellos pies.

La habitación se encontraba en penumbras, la única luz que yacía era la de un pequeño farol de aceite, que se encontraba en una mesa que contenía botellas de licor y whisky entre otros.

Un sollozo interrumpió el cómodo silencio que dominaba el ambiente y su semidesnudo cuerpo se movió sobre la cama.

Al levantar su rostro, el cual estaba hundido en la almohada se dejó ver unos ojos aguamarina bañados en lágrimas, rojos e hinchados de llorar. Su nariz y sus mejillas al igual que el resto de su cara, eran empapadas en aquel líquido salado que no cesaba de salir por sus lagrimales. Sus labios eran morados y espigados, como si los hubiera expuesto al más intenso frío.

- Lleváis una semana en este estado tan deprimente.

Al lado de la mesita donde descansaba el farolito de aceite, en una silla de cuero marrón y tallado en plateados, se encontraba el primo del príncipe. Quien no podía creer lo tan fuerte que era el amor de Kamijo hacía la hermosa dama que bailaba con el tan solo una semana atrás.

- Tengo miedo… - Susurró el ahora entristecido príncipe.

Estiró uno de sus brazos y envolvió con su mano una copa con pequeños dibujos en su cristal. La acercó a su boca y notó como el ardor del whisky baja por su garganta.

- Tan solo penar que quizás me… - No pudo terminar su frase ya que las lágrimas volvieron a inundar su rostro, llevando una mano hasta sus ojos, apretándolos.
- No conozco mucho a esa bella joven, pero… No creo que haga eso, Kamijo. – Yuki suspiró y dio un sorbo a su copa también. – Nadie dijo que sería fácil. – Se levantó de la silla y caminó con paso firme hasta el balcón que era tapado por la cortina de terciopelo rojo, la cual abrió por un lado mirando el paisaje.
- Eso es fácil de decir para alguien que no siente lo que yo siento… - La oscuridad volvió a llenar la habitación, ya que Yuki había vuelto a cerrar la cortina al oír aquellas palabras.
- No vuelvas a decir eso. – Su voz se tornó un poco molesta.
- ¿Acaso tú…? – Aquello había despertado la curiosidad en el muchacho que lloraba tendido en su cama. Jamás había podido imaginar que su primo estuviese enamorado.
- Hay alguien, nada más. – Recordó al muchacho de cabello grisáceo y su mirada se entristeció. – Pero, es algo que no me puedo permitir. – Sus ojos se humedecieron. – Al menos tú tiendes a tener una oportunidad con la dama, yo me tengo que conformar con soñar. – Sonrió.

Entre primos, jamás usaban las palabras elegantes ni siquiera se trataban de sobrenombres reales, entre ellos era natural hablar como plebeyos.

- ¿Es alguna doncella de las tabernas que visitas? – Cuestionó Kamijo.
- Es Teru…

Yuki, se dio la vuelta por la vergüenza. Eran mal vistas las relaciones entre personas de mismo sexo y para él, el no poder estar con la persona que amaba aunque ese amor fuera correspondido, era doloroso.

En la cama, el príncipe Kamijo no hallaba palabras para responder a lo que su primo le había confesado. Era cierto que el no era el mas indicado para reprocharlo, Hizaki tampoco era una mujer, y de cierta manera se sentía feliz de que Yuki lo pudiese comprender en ese termino también.

Teru era el muchacho que se ocupaba de las caballerizas. Nadie sabía el por que desde muy joven su cabello se había tornado grisáceo, pero le daba un aspecto respetable. Los duques lo habían encontrado dentro de un cesto escondido en una pequeña granja que había sido abatida en una batalla, mientras ayudaban a los pastores que habían conseguido vivir. Los padres de Teru habían muerto. Desde pequeño lo cuidaron y fue un hermano menor para su hijo, Yuki.

Diez años después, los duques murieron a causa de una gripe desconocida y los reyes se encargaron de cuidar a sus dos hijos.

Según iba pasando el tiempo, el amor de Teru por los caballos crecía, al igual que su belleza. Al principio, a los padres de Kamijo no les complacía la idea de que Teru les pidiese el poder ocuparse de la caballeriza. Pero el muchacho se había encariñado tanto con los animales que al final no tuvieron opción. Aunque para el rey, como todo… Le resultaba molesto de cierta forma que su sobrino se ocupara de los caballos.

Así fue como en Yuki floreció aquel amor por Teru. Ver a su hermanastro siempre tan cariñoso junto a los caballos, verlo feliz por hacer lo que a el le gustaba. Siempre sonriendo. ¿Cómo no enamorarse de alguien así?

- ¿Cómo empezó todo? – Tenía curiosidad de conocer la historia de su primo.

Yuki, sonrió al recordarlo todo como si hubiese sido ayer.

- Una tarde, yo fui a buscar a Teru a la caballeriza. Sizuka me había dicho que la hora de la cena estaba próxima, así que me pidió que lo fuera a buscar, ya que para tu madre yo soy el único que puede despegar a Teru de los caballos. – Kamijo escuchaba atento. – Cuando llegué a la caballeriza todo estaba mojado, y el estaba bañando mi caballo. Yo me acerqué con cuidado de no resbalarme y cuando lo llamé el se sobresaltó. – Yuki rió ante su recuerdo. – Al girarse el fue quien resbalo y yo intenté sujetarlo, pero caímos ambos sobre un montón de paja y heno. Yo caí encima de él. No se si fue por un impulso, pero lo miré y después lo besé.

De nuevo, la tristeza invadió el rostro que segundos atrás había estado iluminado.

- He dejado mi honor por el suelo. – Susurró Yuki, intentando contener sus lágrimas.
- ¡No! – El muchacho se sobresaltó al oír el tono de la voz de Kamijo. – La verdad es… – Ahora era él el avergonzado. ¿Cómo explicarle que su hermosa princesa era un hombre?
- ¿Qué sucede? – No comprendía la actitud de su primo.
- Ella… La dama de la que te hable, con la cual baile… No es una mujer. Su nombre es Hizaki. – Sus ojos se iluminaron al recordar a su bella princesa de ondulaciones doradas y de piel clara.
- ¡¿Cómo?! ¡¿Qué?! – Eso había tomado a Yuki por sorpresa.
- Una mañana estaba paseando con mi caballo por el bosque de cerezos. Justo cuando me iba a ir oí un grito que procedía de la parte trasera del muro que mantiene alejado la pequeña villa del bosque. Me acerqué y llamé a la puerta. Me abrió una señora mayor y le pregunte que era lo que había sucedido, entonces… - Suspiró. – Apareció. Mi mirada se clavó en la suya. Nunca había visto un ser portador de semejante belleza. Desde que lo vi, lo anhelo.
- En que lio nos metimos. – Yuki comenzó a reír.
- Primos teníamos que ser. – Le siguió el juego Kamijo, quien ya se encontraba de mejor humor después de haber confesado que su princesa era un hombre.
- Hizaki, es sumamente hermosos sin dudarlo ni un momento. – Miró a Kamijo con mirada pícara la cual molestó al príncipe. – Pero no más que Teru. – Rompió en risa.
- Dirigíos a mí amado con más respeto. – Su tono de voz se volvió serio y frío. – No dejare que nadie cuestione sobre su inmensa belleza, a no ser que queráis acabar en la horca. – Kamijo no pudo contenerse más y comenzó a reír también.

Tomó uno de los cojines que estaban por el suelo y lo tiró en dirección a Yuki, quien lo esquivó. En un momento en el que Kamijo buscaba otro, su primo tiró el que él había recibido, dándole en la cabeza al otro. Este no se quedo quieto y comenzó a tírale todos los que encontraba a su paso.

Sus espíritus de niños estaban saliendo a la luz.


Apoyado en la madera gastada de su ventana, suspiraba Hizaki. Quien miraba la pequeña macetita donde había plantado su semilla. Había pasado una semana justamente desde que la había sembrado, y todavía siquiera asomaba un simple tallo verde.

En su corazón, cada vez crecía mas el amor que sentía por Kamijo. Lo amaba como a nadie ni nada en el mundo. Pero aparte de amor, también se sentía cada vez peor. Pues la desesperanza también crecía dentro de su cuerpo.

Sabía que no podría soportar que su amado se comprometiera en matrimonio con otra mujer. Eso le causaría un dolor sumamente profundo y desgarrador. Como si apuñalaran su corazón con una daga de fuego y veneno.

Cada vez que en su mente volvía a vivir el momento en el que Kamijo lo besaba, las lágrimas amenazaban con salir. Las dudas invadían su tranquilidad y el miedo a perder al hombre que amaba lo martirizaba lentamente.

Sin ganas, bajó los escalones de madera y caminó por un estrecho pasillo hasta llegar a la parte trasera de su casa. Salió al jardín, donde el sol desafió su hermoso cabello volviéndolo tentador a la vista con sus rayos. Caminó por la hierba verde con sus pies descalzos, hasta quedar a escasos metros donde se encontraba un pequeño corral.

Una pequeña puerta se abrió y muchas gallinas de plumajes coloridos salieron corriendo y revoloteando por el prado, seguidas de un gran gallo negro. Después, salió Sakura.

Hizaki se sentó en la fresca hierva y algunas mariposas traviesas comenzaron a revolotearle a su alrededor. Con sus hermosas manos, tomó un palito que llevaba un pompón como flor y lo sopló, haciendo que sus semillas peluditas bailaran en la brisa de verano.

Su madre se sentó a su lado, y observo a su hermoso hijo, con solo mirarlo sabía que necesitaba desahogarse.

- Ten fe. – La mujer lo sacó de sus pensamientos y acarició la mejilla de su hijo mientras limpiaba una lágrima.
- Lo amo. – Hizaki se tiró a los brazos de su madre, quien lo rodeó con un abrazo.
- Tranquilo. – Pasaba su mano por la espalda de su hijo intentando tranquilizarlo.
- ¿Por qué me tuve que enamorar de él? – Su llanto no cesaba.
- Hizaki, hay preguntas que la respuesta es la vida misma. – Su madre lo miró a los ojos. – Estoy segura de que el no te besó por besarte. Las rosas, no te las dio por dártelas. Estaban todas las damas del reino, y solo bailó contigo. ¿Crees que si hubiese sido por placer, le hubiese importado a cual elegir? El te esperaba a ti por alguna razón, y estoy casi segura de que no jugó contigo en ningún momento. – La mujer abrazó a su hijo.
- Tengo mucho miedo. - Susurró entre lágrimas el hermoso rubio.

La mujer dio un beso en la cabellera dorada de su hijo. A ella le había costado mucho superar la muerde de su esposo. Bajo ningún concepto, quería ver a su hijo pasar por algo así, mas cuando ella sabía que en realidad su hijo estaba enamorado del príncipe.

-

¡Mentira, no es el último xD Si fuera el ultimo pedazo mierda de final ._. Pero me daba emoción
poderlo xD Por que así ponían cara triste e iban de acuerdo a la historia xD!


Aquí se me ha salido la vena romántica y he querido contar como fue lo de Yuki y Teru, espero
y no moleste, pero me parecía una buena forma de que Kamijo se soltara ;)

En el próximo quizás... ¡SE ENCUENTREN! Estoy pensando en que Hizaki sufra un pequeño
accidente - mueve las cejas - Pero las dejaré con la duda .l.

Gracias por leer ♥


Última edición por Geneviev el Lun 12 Nov - 17:56, editado 1 vez
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Re: Prueba de amor

Mensaje por Eternal Rose el Lun 24 Sep - 20:42

Geneviev escribió:

¡Mentira, no es el último xD Si fuera el ultimo pedazo mierda de final ._. Pero me daba emoción
poderlo xD Por que así ponían cara triste e iban de acuerdo a la historia xD!

manipulas mis emociones... ok, no jajaj
ya estaba triste por que iva a ser el ultimo pero... no lo es!!!!!! *otra vez feliz*
Cuidadito con Hizaki, nomas que no vaya a accidentarse tanto XD
espero el proximo capitulo :Flower_For_You:
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Re: Prueba de amor

Mensaje por Angel_cm el Miér 26 Sep - 1:27

ESTABA A PUNTO DE TIRARTE UN LADRILLO VIRTUAL! *snif snif teamotanto*
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Re: Prueba de amor

Mensaje por Geneviev el Jue 27 Sep - 16:25

eternal rose escribió:
Geneviev escribió:

¡Mentira, no es el último xD Si fuera el ultimo pedazo mierda de final ._. Pero me daba emoción
poderlo xD Por que así ponían cara triste e iban de acuerdo a la historia xD!

manipulas mis emociones... ok, no jajaj
ya estaba triste por que iva a ser el ultimo pero... no lo es!!!!!! *otra vez feliz*
Cuidadito con Hizaki, nomas que no vaya a accidentarse tanto XD
espero el proximo capitulo :Flower_For_You:

Soy una manipuladora de sentimientos *O*
He estado pensando, y quizás os haga una sorpresa y no sea precisamente
Hizaki quien se lleve el chasco -cejas- :P

I love you Guarra mía
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Re: Prueba de amor

Mensaje por Geneviev el Jue 27 Sep - 16:31

Angel_cm escribió:ESTABA A PUNTO DE TIRARTE UN LADRILLO VIRTUAL! *snif snif teamotanto*

Te tiras ladrillos D: Eso suena doloroso X///////x

*Meamatanto* *O* Yo también *teamomucho*

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Re: Prueba de amor

Mensaje por Geneviev el Mar 2 Oct - 16:55


Bien, discúlpenme la tardanza u.u tenía pensado acabarlo el fin de semana y así
poderlo subir antes... Pero los malditos trabajos de clase no me dejaron x//X

Lo acabo de terminar, y no se, el final del capítulo es un poco así, fantasmal

Me entenderán cuando lo lean, espero que les guste


Capítulo 10 - Presentimiento


Sus ojos reflejaban el dolor de su alma, y el cansancio de su ser. No había podido descansar durante toda la noche. Cuando sus coquetos parpados tendían a trancarse se volvían ha abrir, acompañados de una gotita cristalina. Miraba el techo de manera, pero no lo veía realmente. Su mente lo llevaba a otro lugar, junto a la persona que había hechizado su corazón.

Llevó la mano que descansaba sobre su vientre, el cual se movía de forma serena cada vez que el fresco aire de la noche se adentraba en sus pulmones, y con la yema de sus dedos limpió algunos restos de lágrimas.

Dio un largo suspiro y se levantó, quedando sentado en su cama, con sus rodillas entre sus brazos y su cabeza apoyada en ellas, tapando su cuerpo con una simple sabana blanca. Su cabello dorado, ahora lacio, caía por su espalda haciendo ver el parecido a un ángel sin alas. Acompañado de un rostro sumamente perfecto y hermoso, pero triste y amargo a su vez.

Sin mas, miró por la ventana, contemplando el paisaje que ante el se presentaba. Los rayos del sol aun no se filtraban por encima de las montañas, entre las nubes. Pero se podía sospechar libremente de que estaba cerca, gracias a que el oscuro cielo comenzaba a tener un color rojizo y los gallos empezaban a cantar.

Se levantó de su pequeña cama de paja, y la sabana resbalo por su cuerpo, dejando expuesta su dulce desnudez, siendo esta acariciada por la cálida brisa de la noche.

Abrió su armario y buscó entre su poca ropa algo cómodo. Por primera vez en mucho tiempo, se pondría pantalones. Escogió una camisa de mangas largas y blancas pero de tela fina, para luego adornar su exterior con un precioso corsé castaño, simulando enredaderas cosidas a su tela en hilos color beige. Por último unas botas altas, hasta sus rodillas y negras.

Se sentó frente a su viejo tocador, y con una cerilla encendió una vela un poco gastada, con lágrimas en su cera. Abrió uno de sus cajones y sacó el estuche que su madre había usado para maquillarlo hacía ya semana y media. Con temor tomó un algodón para poder pintar sus ojos.

Bufó y suspiró varias veces, sacándose su maquillaje y volviéndose a pintar de nuevo. Hasta conseguir algo que le gustase, sin ser exigente en el tono de color. Después, tomó el pincel y pintó sus labios de un color crema, mas que color un simple brillo. Por ultimo dio un poco de colorete a sus mejillas, se miró en su pequeño espejo y en su triste rostro se dibujó una sonrisa. Le gustaba como se veía.

Desayunó un poco de leche y pan recién hecho por su madre. La cual se había marchado al mercado a su puesto de trabajo como todas las mañanas.

Estaba apoyado en el muro de su cocina, acabando de comer el exquisito pan, cuando un ronroneo y algo caminando alrededor de sus pies lo sacó de sus pensamientos. Dirigió su mirada hacía el suelo, encontrándose con una gran bola de pelo que le maullaba.

Hizaki se agachó hasta quedar a su altura, tomando a su preciosa gata entre sus brazos. La abrazó y besó una de sus orejas, la cual el pequeño animal movió y con su cabeza comenzó ha hacer mimitos en el pecho del hermoso rubio buscando que su amo le acariciase el lomo.

Dio un pequeño paseo por su casa, hasta que el sol fuera más notable mostrando su apacible luz a todo su frente. Todavía con la gata en brazos se dirigió a su maceta, la cual ahora había bajado para la parte baja de su casa, pero se encontró con lo mismo de todos los días. Nada.

En su cabeza, ya se hacía la idea de que en aquella maceta jamás frotaría una planta y le daría una hermosa flor, la cual poderle llevar a Kamijo.

Las lágrimas intentaron escapar ante ese pensamiento, pero lo impidió y sacudió su cabeza intentando sacarse aquel pensamiento. Amaba a ese hombre, y pensar en que otras manos que no fueran las suyas lo tocaran, otros labios ajenos lo besaran… Eres simplemente una tortura.

Dejó a su gatita en el suelo y le tiró un poco de pan que le había quedado, al cual el pequeño animal se lanzó devorándolo con sus finos colmillos, recostada sobre sus cuatro patas y moviendo su larga y pomposa cola en significado a su victoria.

Se dirigió hacia una pequeña caballeriza que había junto al corral, y al entrar vio que solo estaba su caballo. En una esquina, aburrido como siempre, con ganas de salir ha aventurarse en los bosques o prados… Hizaki comprendió que incluso el caballo lo veía como un mal dueño. Nada mas acercarse a un gancho de hierro y tomar una de sus correar el animal se levantó y comenzó a relinchar y bailar con sus fuertes patas de alegría. No lo quiso hacer esperar más y colocó su silla, para después amarrarla a su correa y por último darle una manzana y acariciar con sus hermosas manos en gran cuello del caballo.

- Vamos a dar un paseo Yuuji. – Acarició el hocico de su caballo beige, para luego montar y salir de la caballeriza.

Cuando impacto el aroma delos cerezos que aun tenían algunas flores contra su piel, respiro profundamente aquel olor, acompañado del fresco aire mañanero.

Sus ojos se giraron solos hasta donde normalmente el príncipe Kamijo montaba en su caballo y daba un paseo de duraderos minutos. Su mirada se entristeció al ver que allí no había nadie, solo en su imaginación. Kamijo llevaba muchos días sin aparecer por allí.

-

Después de que pasaran tres días que parecieron tres años, se había decidido. Iría a la pequeña villa donde aguardaba su hermoso y frágil tesoro. Había planeado el entrar de incógnito trepando por la pared del muro. Ya tendría tiempo de inventar una escusa que darle a Hizaki con lo que justificar sus actos, si lo lograba ver.

A paso firme y elegante entró a la caballeriza abriendo las dos puertas de esta rápidamente, encontrándose al otro lado de ellas una escena un tanto…

- ¡KAMIJO! – Gritó Teru al verlo allí parado con los ojos en blancos y con expresión de sorpresa.

Rápidamente, Yuki se giró encontrándose a un príncipe totalmente petrificado al verlos a ambos en sus quehaceres de amantes. Se levantó rápidamente de la pequeña montaña de heno y paja. Avergonzado, comenzó a escoger la que era su ropa entre la suya y la de su amante. No estaban desnudos, pero se podría decir que a Teru en especial le faltaba poco.

- Es de modales que se toque la puerta antes de entrar. – La voz de Yuki sonó cortante.
- Yo… Solo venía a… ¡Buscar mi caballo! – Lo último lo dijo rápido, girando su rostro para que ninguno de los presentes se diera cuenta de como contenía sus ganas de reír.

El menor, se levantó sacudiendo con rapidez su cuerpo de rastros de paja y heno, para luego vestirse con la ropa que quedaba por el suelo de piedra, la cual era suya. Yuki le había contado acerca de la charla que había mantenido con su primo, de cómo el príncipe había aceptado lo de ellos sin ninguna oposición, pero claro estaba Teru no sabía nada acerca de la dama con la cual Kamijo había bailado.

Una vez listo, preparó con su hermoso rostro rojo de la vergüenza, el caballo de Kamijo.

- La próxima vez por favor, los aposentos… - No pudo contenerse más y comenzó a reír mientras se subía a su caballo y partía hacia la salida del palacio. Dejando a los dos muchachos rojos hasta las orejas por la vergüenza.

El aire de verano chocó contra su rostro, volviéndose una brisa fresca gracias a la velocidad con la cual aquel caballo albino corría. Por su mente, pasaban millones de ideas, muchas de ellas un tanto vulgares, otras simplemente imposibles de creer.

Deseaba con todo su corazón que su princesa estuviera en su casa, en su cama y el poderla despertar repartiendo besos por aquel angelical rostro y por aquellos hermosos labios carmesí.

Tan rápido como su mente emitía la imagen de Hizaki, llegó al gran portón de madera.

Se bajó de su caballo y pasó su masculina mano por la madera de castaño. Miró la cerradura e intentó girar el manillar, pero para su sorpresa estaba cerrado. Observó con alteración la situación, y al final se dejó guiar por su primer plan.

Como pudo, comenzó a trepar por uno de los cerezos, mientras los distintos tipos de pajarillos revoloteaban según el movía las ramas de aquel hermoso árbol, con cuidado de no partir ninguna ya que podría caer y formando así una lluvia de diminutos pétalos rosado claro. A duras penas logró sentarse en la parte superior del muro, para luego girar y caer de forma bestial.

- El riesgo no hace al caballero. – Intentó animarse con su rostro hundido en el suelo.

Levantó su rostro, y en el se hallaban rastro de hierba y tierra. Por lo bajó dijo algunas palabras de mal gusto y se levantó limpiándose con una de sus manos, y escupiendo pequeñas hojitas de césped salvaje.

Sigilosamente pero de forma seductora caminó por aquel verde jardín hasta llegar a al puerta de la casa de su amado Hizaki, el cual según su plan se debería de hallar en sus mas profundos sueños.

Como era de esperar, la puerta también estaba cerrada y su desesperación ya estaba notándose. Miró a su alrededor y caminó por las afueras de la casa, hasta divisar una de las ventanas un poco abiertas.

Estaba a unos simples metros de su preciosa flor, no podía echarse para atrás ahora. Trepó por la ladrillada pared, que tenia varias enredaderas en flor adornando su superficie, hasta llegar a la ventana. Se sentó en el trozo de madera que sobresalía de ella y metió sus manos por la rendija que estaba abierta, tomando sus manillares desde dentro y subiéndola.

Entró con cuidado, intentando no poner sus pies sobre la pequeña cama de sábanas blancas.

Sobre un baúl de madera vieja y chapas en hierro un poco oxidadas, se encontraba un vestido que Kamijo reconoció enseguida. Aquella hermosa tela en estampados florares le devolvió a la mente el recuerdo de su hermosa princesa la noche en la que hubiese deseado que el amanecer no se apoderara del oscuro manto con diminutas lucecitas brillantes.

Tomó aquel precioso vestido entre sus masculinas manos, y acarició su floreada tela moviendo lentamente sus pulgares sobre ella, para luego acercarlo lentamente a su rostro y hundirlo en ella, llenándose así del aroma de su dulce rosa. Abrazó aquella hermosa pieza, sintiendo un vació en su corazón al no sentir el cuerpo de Hizaki rellenándolo, pero aun así se sintió vivo, como aquella noche.

Sobre la blanca y acolchada almohada divisó algún que otro hilo dorado, el cual parecía cabello, gracias a la ya fuerte luz del sol. Aquel tonó de brillo que tenían aquellos preciosos hilos dorados solo los tenía alguien. Se dio cuenta entonces que era la habitación de Hizaki.

Sin pudor, se lanzó a su cama con el hermoso vestido aun en sus manos, y hundió su rostro en aquella almohada, la cual era portadora del dulce aroma de su hermosa princesa. Abrazó junto con el vestido la sábana blanca llenándose así de aquel hipnotizador perfume.

Lo intentó dejar todo tal y como estaba, y con cuidado de no hacer ruido bajó las escaleras. Aquella casa le daba una tranquilidad única, envuelta de un ambiente totalmente acogedor. Respiro profundamente de aquella sensación la cual nunca había conocido. En el palacio todo era frió debido a lo tan majestuosamente grande que era. El vacio al que se había sometido desde pequeño le había hecho pasar gran parte de su vida triste. A pesar de lo joven que era, quería cambiar eso de alguna forma, y una vida al lado de su dulce princesa, era toda la felicidad que deseaba. Demostrándole día a día el amor que sentía, dándole a entender el cálido calor que cada vez crecía más en su interior. Esperando que de igual forma, Hizaki lo lograse amar a el también.

De nuevo, una ola de dolor lo ahogo por sorpresa.

- La flor… - Suspiro repetidas veces con el temor de que aquel ángel no cumpliera.

Salió por la casa de la misma forma que había entrado, volviendo a cerrar un poco la ventana.

Su melancólico cuerpo se sentía vacio. Había estado varias noches pensando en ir a la búsqueda de su princesa, y, ahora que se había decidido no había logrado ver aquello que tanto amaba y anhelaba.

Subió al muro apoyándose en algunas piedras que sobresalían la pared, cuando sintió un aroma embriagador y dulce llenar sus pulmones. Se giró ya subido en el muró y pudo contemplar un preciosos jazmín, de flores lilas y blancas. De nuevo aquel olor lo envolvió y una sensación de terror se apodero de su cuerpo.

Sin que su cuerpo diera acceso, sus ojos giraron hacía el camino que daba el inicio del bosque, y sintió un escalofrió recorrer todo su ser. Sin pensarlo, saltó el muro y corrió hacía su caballo albido en el cual trepó rápidamente, tomando las riendas y dándole con ellas en el cuello, para que comenzara a correr.

Aquel aroma le había hecho sentir el miedo al rojo vivo, y la necesidad de adentrar en aquel bosque lo comía vivo.

Algo no iba bien…

- - -

A mi, me gustó mucho esa idea de que alguien, le intente decir algo a Kamijo.

¿¡Pero qué será lo que pase!? Lo he estado pensando, y sinceramente si alguien sale herido,
no se todavía quien será. . .

Muchas gracias por leer, intentare que el próximo me salga sin tanta tardanza x//X


Última edición por Geneviev el Lun 12 Nov - 17:59, editado 1 vez
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Re: Prueba de amor

Mensaje por Angel_cm el Miér 3 Oct - 0:05

Tu haces mis martes gloriosos T.T
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Re: Prueba de amor

Mensaje por hizaki♥jasmine el Miér 3 Oct - 20:37

kyaaa una vez mas lo e leido completo y ha sido maravilloso!!
espero con ansias el siguiente!!
eres genial asombrosa!! adoro cada palabra que escribiste!!

:Clapping: :Clapping: :Clapping: :Clapping: :Clapping: :Clapping:
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Re: Prueba de amor

Mensaje por Geneviev el Dom 7 Oct - 18:11

Muchas gracias chicas

El martes subiré el número once, ya que todavía tengo ciertas cosas indecisas :P
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Re: Prueba de amor

Mensaje por Eternal Rose el Dom 7 Oct - 19:14

Awwwwwww amo tu fic!!!!!
Lamento no haber comentado antes Gene-chan, estaba en examenes y no entre...
Con cuidadito nomas, no se vayan a accidentar mucho mis queridos Kamijo Y Hizaki...
espero ansiosisima el proximo cap... :Flower_For_You:
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Re: Prueba de amor

Mensaje por Geneviev el Mar 9 Oct - 19:40


Muchísimas gracias por vuestros comentarios =^.^=

Quiero decir, que a partir de ahora los martes serán las subidas de capítulo, a no ser que
me de el super sofocó de inspiración y escriba uno en una hora xD

Espero que os guste. Yo la verdad, no quedé muy conforme ._.



Capítulo 11 – Todo menos perderte

Entre los arbustos de gran y abundante follaje verde, dos ojos amarillos ocre seguían al hermoso joven desde que se había adentrado en el peligroso bosque. Hizaki, quien cabalgaba por aquel sendero cubierto por la fresca hierba en la cual revoloteaban alguna que otra mariposa común, no se había percatado de que era constantemente vigilado.

Su mente, viajaba por el tiempo sin dar sentido al presente. Quiso de nuevo sentir la rudeza de aquellos finos labios que había acariciado los suyos por primera vez en su vida. Mal dijo por lo bajo aquel pequeño capricho, que eran los labios del príncipe, pero llevo una de sus manos su boca, y con la yema de sus dedos simplemente rozo sus labios. Queriendo que aquel roce fuera provocado por labios ajenos. Labios prohibidos.

Su viaje en el tiempo fue interrumpido al notar como su hermoso caballo no seguía su camino.

Miró alrededor pero no vio nada ni nadie que pudiera haber detenido el caballo. Tomó las riendas y golpeó un poco el cuello de Yuuji, pero este no se movía, ni se inmutó. Asustado de que algo le pasará a su caballo, Hizaki se bajó con maestría y caminó hasta colocarse delante de su hocico. Lo tomó con sus finas manos y el caballo lo miró, mostrándole una mirada asustadiza tallada en sus grandes ojos negros.

- Todo está bien, Yuuji. – Acariciaba el hocico del animal – No pasa nada. – Susurró.

Las hojas de un pequeño arbusto comenzaron a moverse, y pasos firmes se comenzaban a oír tras de este, como si algunos palitos se estuviesen rompiendo. Hizaki, asustado se dio la vuelta en dirección hacia donde provenía el ruido, viendo como el pequeño arbolito se movía disimuladamente. Un rugido hizo que clavara sus pies en el suelo y el miedo comenzó a apoderarse de él de forma más forzada y nerviosa. Un gran lobo saltó desde la parte trasera del arbusto, haciéndole cara al hermoso muchacho de cabellos dorados.

Yuuji, comenzó a relinchar asustado. Hizaki, no podía moverse ya que sabía que si lo hacia el gran lobo se le podría tirar y asesinarlo. El caballo, muerto por la desesperación comenzó a moverse ferozmente, logrando que su correa se zafara de la mano del hermoso muchacho, comenzando a correr en dirección contraría, dejando solo a un asustado Hizaki.

El peligroso animal comenzó a caminar en círculos, haciendo que Hizaki se diera la vuelta siguiendo su paso, mientras que lo acorralaba en un círculo cada vez menor, enseñándole sus afilados y blancos colmillos. Esperando el momento justo para atacarlo, el cual no tardó en llegar.

Al ver que el hermoso lobo de pelaje gris y blanco intentaba atacarlo se tiró hacia un lado, logrando un poco de ventaja ya que el animal resbalo entre las hojas secas que aun se conservaban en la tierra.

Hizaki se levantó rápidamente y comenzó a correr lo más rápido que sus piernas no muy largas le permitían. Con mucha fuerza lograba saltar los troncos caídos que habían sido cortados por los leñadores, los cuales utilizaban la madera para lograr calentar su humilde hogar en las estaciones frías. Esas que tanto el amaba.


Dentro de su ser la angustia comenzaba a florecer, como un rosal de espinar, las cuales hacían daño en su interior, produciéndole arcadas de dolor. Aquel miedo cada vez era sentido de manera más inmensa. El pánico a que fuera su princesa quien se encontrara en peligro hacía insoportable la manera de pensar, de expresar, de sentir… Su ser estaba totalmente bloqueado por el temor y el pánico.

Su caballo albino corría lo mas rápido que sus fuertes patas le permitía, mostrando en cada salto como se marcaban las venas y los músculos en su pesado cuerpo cubierto por aquel pelaje inmensamente blanco.

Pocos metros al frente, apareció una figura de largos cabellos que se asemejaban a hilos dorados, corriendo como si escapara del mismísimo demonio. Sus pupilas se dilataron al ver que aquella persona era perseguida por un gran lobo gris, que rugía enfurecido mientras que algunas babas salpicaban de su boca abierta.

Antes de que su mente reaccionara, ya se encontraba corriendo en dirección de aquella persona, la cual estaba al mismo borde de la muerte si no surgía un milagro. El príncipe, como todo el caballero que era, no iba a permitir que pudiendo salvarle la vida a aquella persona, muriera ante sus ojos siendo devorada por un lobo. Saltó del caballo y se dio el comienzo de una carrera entre el lobo y él, por quien capturaba antes a la presa. Kamijo, no tenia la mera idea que se trataba de su hermosa y reluciente rosa. Su bella princesa.


Hizaki tropezó con una gran raíz de roble que sobresalía del suelo cubierto por las hojas y la hierba. Cerró sus ojos fuertemente al ver como el animal despegaba sus fuertes patas del suelo y en vuelo se lanzaba a el.

Una mano blanca de gruesas venas, lo tomó por uno de sus brazos jalándolo para luego su cuerpo ser enrollado con unos fuertes brazos. Dejó de sentir el suelo por un momento y pronto la helada agua del río lo envolvió.


Un dolor punzante logró conseguir que sus hermosos ojos claros se abrieran encontrándose con un hermoso cielo azul, por el cual pasaban volando algunos pajarillos. Rodó un poco sus preciosos ojos y se encontró con un lobo mirándolo desde lo alto de una un tanto peligrosa vereda de risco y piedra. Entonces lo recordó todo.

Rápidamente se levantó encontrando su cuerpo semi hundido en las cautelosas aguas de aquel rio. Busco a aquella persona a la cual había encontrado pero no la vió por ningún lado, hasta que sus ojos se enfocaron en una gran roca, por la cual asomaba una blanca mano de finos dedos y uñas largas, desde su parte trasera.

Cuando se consiguió parar del todo, llevó una de sus manos a su espalda la cual estaba cubierta de sangre.

Con pasos duros consiguió llegar hasta aquella roca en la cual se apoyo ya que sus piernas temblaban del dolor. Sujetándose de la roca camino a su alrededor hasta llegar al otro lado, encontrándose con el cuerpo de aquella persona boca abajo, completamente empapado y muy hundido en el rio. Su cabeza estaba hacia un lado pero su pelo cubría su rostro.

Kamijo se acercó, adentrándose en el agua y con cuidado tomó aquel cuerpo, dándole la vuelta dejando su espalda reposada en su brazo derecho y, con su mano, separó el ahora empapado cabello del rostro.

- ¿Hizaki…? - Susurró, pálido y con sus labios temblorosos. - ¡HIZAKI! – Rompió en llanto al ver el cuerpo de su princesa entre sus brazos, el cual parecía estar... muerto.

Comenzó a moverlo bruscamente buscando alguna señal de vida en el. Llevó sus dedos al cuello de Hizaki y lo apretó. Su piel estaba totalmente helada y no sentía el pulso. La desesperación comenzó a apoderarse de su ser.

Sin importar el dolor de sus heridas, cargo el cuerpo de su princesa y lo saco del agua, recostándolo en las pequeñas rocas que adornaban la orilla del rio. Desató el corsé que su princesa llevaba y con brusquedad rompió su camisa, dejando su torso al descubierto. Se apoyó con sus manos en el pecho de Hizaki y comenzó a ejercer presión haciendo pequeñas pausas, pensando que quizás se había ahogado, intentando zafarlo de las garras de la muerte.

Sus ojos eran rojos, y las lágrimas empapaban su varonil rostro. Lo había intentado todo, pero aquel hermoso cuerpo no reaccionaba.

Lo tomó entre sus brazos y lo abrazó lo más fuerte que pudo, mientras que sus sollozos resonaban en aquel lugar. Con una mano levantó el dormido rostro de su princesa, el cual acaricio a pesar de lo frió que estaba. Se acercó a sus labios y con máxima dulzura los besó, impactándose su caliente piel con aquella tan fría. No le importó, movió sus labios sobre los de Hizaki.

- Os amo. - Juntó ambas frentes y cerró sus ojos. Las lágrimas que brotaban de sus ojos caían libremente sobre las heladas mejillas de Hizaki, mezclándose con los restos de agua que aun quedaban en su piel.

Sentía como lentamente toda una parte de su ser se apagaba, mientras sus sonoros sollozos acompañaban al agua del río en su viaja. La cual a oídos del príncipe se apreciaba triste.

- Tengo… f-frió. – Aquel tan tenue casi imposible de percibir susurró, sobresaltó a Kamijo, quien levantó rápidamente su vista.

Los ojos de Hizaki seguían cerrados, pero su cuerpo comenzaba a temblar y sus labios intentaban moverse. Entre abrió un poco sus hermosos parpados, para encontrarse con quien menos pensaba que se podría volver a encontrar. Pero el destino, en ocasiones, es caprichoso.

- ¿Alteza?

No recibió respuesta alguna, por la que pensó que lo más probable era que estuviese muerto, y que aquello solo fuera un simple sueño. Uno eterno. Pero todo eso fue dejado atrás, cuando sintió como los brazos de Kamijo lo envolvían, quien a pesar de estar también mojado, lograba darle un poco de calor su princesa.

- ¡Hizaki! – Todo aquello que se había pagado lentamente, ahora volvía a cobrar vida de nuevo. – No os podéis imaginar como me siento ahora mismo. – No podía evitar que sus lágrimas de felicidad saliesen a la luz.
- Me duele mucho la cabeza. - Se quejó el muchacho de cabellos dorados.
- Os habéis dado un buen golpe, y a mi un buen susto.

Ahora entendía que su princesa no se había ahogado.

-

Frente a la gran chimenea de mármol color crema, con cristales y tallados en oro se sentaba una angustiada reina, mirando como el fuego fundía la madera con sus poderosas llamas.

- ¿Y si le paso algo? – Cuestionó mirando al rey, quien tenía su vista fija a través de un gran ventanal rodeado de cortinas celestes. – Yo se como es Kamijo, y estoy completamente segura de que le sucedió algo. – La reina comenzó a sollozar.
-El ya es un hombre, Sizuka. – Su marido se sentó a su lado, en aquel sillón de cuero blanco y bordados en seda. – No te pongas así, amada mía. – El rey besó la cien de su reina y suspiro. – Si al alba no regresa, mandaré a los guardias a buscarlo.

La reina abrazó a su marido, quien miraba como la noche comenzaba a tornarse protagonista del cielo. Se sentía protegida y con seguridad entre los brazos de Takuyou, pero el miedo a perder a su único y amado hijo, la volvió ha acorralar.

¿Cómo poder estar tranquila?

---

Soso ¿verdad?

He de decir que las clases me afectan a la forma de escribir x.x

¿Qué pasaré? Kamijo y Hizaki solos... en el bosque por la noche... xD

Estoy muy cansada, ya mismo me voy ha la cama. Pero por nada del mundo os iba ha dejar sin
el capítulo de hoy.

Tengo mucho estrés por culpa de las clases x.x ¡Son muy exigentes!


Última edición por Geneviev el Lun 12 Nov - 18:00, editado 1 vez
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Re: Prueba de amor

Mensaje por Angel_cm el Mar 9 Oct - 20:23

AHHHHHHHHHHHH *murio y ahora asciende a los cielos* T.T solos... en el bosque... ME GUSTA
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Re: Prueba de amor

Mensaje por Eternal Rose el Miér 10 Oct - 21:24

:Giroo: Yo tambien me pegue un buen susto cuando lei que Hizaki no tenia pulso...
*Kamijo y Hizaki, solos en el bosque... * O.O espero el siguiente gene-chan
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Re: Prueba de amor

Mensaje por hizaki♥jasmine el Jue 11 Oct - 20:47

:Clapping: :Clapping: :Flower_For_You:
kyaaa lo ame!!
es genial!!
ya quiero leer el siguiente, uyy que pasara entre ellos estando ambos en el bosque!!?? XDD
esta genial suerte y besos!!

:Kisses: :Kisses: :Kisses: :Kisses:
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Re: Prueba de amor

Mensaje por Geneviev el Vie 12 Oct - 19:29

Muchas gracias por vuestros comentarios

Todavía no lo he empezado a escribir, y sinceramente lo hare sobre la marcha. Ya que
le hice un cambio a este capitulo antes de subirlo, y ahora estoy un poco perdida xD
Pero podre con ellos è.é

De cualquier forma, si alguien tiene una idea, me la puede dejar por aquí también ^^

(PD: Me apuesto cualquier cosa a que se lo que queréis que pase en el bosque <-< xD)
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Re: Prueba de amor

Mensaje por Angel_cm el Sáb 13 Oct - 16:29

Geneviev escribió: Muchas gracias por vuestros comentarios

Todavía no lo he empezado a escribir, y sinceramente lo hare sobre la marcha. Ya que
le hice un cambio a este capitulo antes de subirlo, y ahora estoy un poco perdida xD
Pero podre con ellos è.é

De cualquier forma, si alguien tiene una idea, me la puede dejar por aquí también ^^

(PD: Me apuesto cualquier cosa a que se lo que queréis que pase en el bosque <-< xD)

Un poco de "accion" no vendria mal asjdlsjkldjskldj *se esconde*
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Re: Prueba de amor

Mensaje por Geneviev el Miér 17 Oct - 12:58


¡¿Quién me ha extrañado?! Me he retrasado un día...
Este capítulo lo he hecho así por así por que me quede un poco trabada con el anterior.
Pero no ha quedado tan mal. El titulo del capítulo... lo entenderéis después de leer xD
Por cierto, os traigo un Kamijo un poco Casanova (?) Me vino bien verme la peli anoche, si
alguien no la ha visto, os la recomiendo **

Otra cosa (Sí, hoy toca darles la paliza antes del capitulo) quizás el próximo sea para el
viernes de la próxima semana, por que tengo exámenes, lo digo por si el martes no esta. De
cualquier forma, ustedes estén pendientes.

También quiero hacer algo para Halloween **, y también invitar a que lean mi mini-historia
"Serenade" (Por si alguien no la ha leído) es un One Shot, muy especial para mi



Capítulo 12 – Princesa complicada


Suave, caliente, perfecta, única… Así era la piel de la mano de la bella princesa desde el punto de vista del príncipe, quien acariciaba con delicadeza aquella mano de porcelana, la cual descansaba sobre su pecho. Con sus yemas, tocaba aquella tersa superficie, contacto que mantenía relajado al muchacho de cabello dorado.

Las aves cruzaban el infinito cielo, mientras que sus ojos azules miraban fijamente el rostro relajado de su acompañante. Su nariz, sus labios, aquellos hermosos parpados cerrados que reflejaban tranquilidad en sus sueños. Su princesa era sumamente hermosa mirándola desde cualquier punto. Aunque, extrañaba sus olorosos rulos dorados, aquellos tan perfectos y coquetos. Entre sus largos y blancos dedos, enredaba algún que otro mechón de hilos dorados, intentando simular un rulo, el cual se deshacía rápidamente.

Después de volver en si, Hizaki perdió mucha fuerza al caminar varios kilómetros dejando que casi todo el peso de Kamijo, cayera obre sus hombros. Ya que tenía un gran golpe en su pierna derecha y no soportaba el dolor al caminar ni de ella, ni de su herida espalda. Con mucho esfuerzo, había llegado a un prado recubierto de hierba verde.

Hizaki, lo había ayudado a tumbarse en la sombra de un árbol, para después el caer dormido también en ella debido al cansancio y al calor. Momento que el príncipe aprovecho para atraparlo entre sus brazos y semi subirlo a su cuerpo, dejando que su cabeza reposara cómodamente sobre su hombro y una de sus manos en su pecho.

De vez en cuando, su princesa ronroneaba y movía su cabeza de forma graciosa, cosa que le sacaba una sonrisa a Kamijo, quien miraba con adoración su hermosos Hizaki, el cual parecía un mimoso gatito.

Besó su dorada cabecita y miró fijamente el cielo. Las nubes hacían formas curiosas, las cuales el intentaba descifrar, mientras que dentro de su mente, intentaba colocar sus pensamientos.

Las preguntas, pronto comenzaron ha hacerse presentes. Una mañana se había levantando, y como todos los días salió temprano para hacer su habitual paseo por el pequeño bosquecillo de cerezos. Nunca imaginó que esa mañana conocería a la flor más hermosa de un inmenso jardín, en el cual la felicidad y la desdicha también contaban un gran papel. Pero, ¿por qué no antes? Desde muy joven había frecuentado ese lugar, había tenido mil y una oportunidades para ver al hermoso ser que descansaba a su lado. Quizás y así hubiese sido todo más sencillo.

Entendía que no importaban clases sociales, ni pobreza ni riqueza. Cuando se trataba de amor, todo el mundo sufría.

Miró de nuevo a su Hizaki, y pensó en lo que dirían los reyes si supieran que era de clase baja, y más aun si supieran que era un hombre, un simple plebeyo sin oro ni riquezas. Muchos de sus familiares pensarían que había cometido un gran error al elegir a alguien como el, sin saber el porque de su elección. Ya que el príncipe estaba acostumbrado, a ver su alrededor bodas por doquier por simple conveniencia. Se podría decir que ninguna a las cuales el había asistido había sido por amor. Siquiera la de sus padres, pero ellos con el paso de los años se habían aprendido a amar a su manera.

Un suspiro lo sacó por completo de sus pensamientos, y sobre su pecho su princesa despertaba, sin darse cuenta todavía donde descansaba su cuerpo. Con uno de sus puños restregó uno de sus ojos, para luego volver a poner la mano sobre el pecho del príncipe, el cual no dudo en atrapar entre la suya y seguirla acariciando. Hizaki, se acurrucó sobre su príncipe, cerrando de nuevo los ojos. Los cuales pronto volvió a abrir al darse cuenta de la realidad.

- Dormís de forma encantadora. Propia de una princesa. – Kamijo sonrió y Hizaki se ruborizó de inmediato, tanto por la vergüenza como por aquel comentario.

Se intentó levantar rápidamente, y cuando casi lo había logrado la mano del príncipe apresó la suya y lo jaló, haciéndolo caer en sus brazos.

- ¿A dónde vais? – Su voz seria y encantadora estremeció a Hizaki.
- ¡El sol se está poniendo! – Intentó sonar convincente, pero Kamijo comenzó a reír.
- Gusto de las puestas de sol. Sobretodo si es con tan bella y agradable compañía. – Los nervios volvieron a su ser, cuando el príncipe comenzó a bajar su tono de voz hasta casi un tenue susurró y comenzó a acortar la distancia entre ellos, abrazando a Hizaki cada vez mas sobreprotectoramente. – Pero eso no es escusa para que os intentéis alejar de mí. ¿Tanto os incomoda mi presencia? – Susurró.
- No… Por supuesto que no alteza. – Bajó su cabeza en señal de disculpa. - ¡Lo que sucede es que pronto anochecerá! – Sonrió, sonrisa que iluminó la mirada de Kamijo.
- Entiendo, pensáis que os voy ha intentar seducir durante el trascurso de la noche. – Alzó una de sus cejas y Hizaki comenzó a reír por tal comentario. – Que indignante. – Comentó.
- ¡Necesitamos leña! Y, yo solamente me dirigía a buscar. – Se disculpó.
- Persuadidme. – Aquella voz sonó en aquel momento más ronca y exótica de lo normal.
- Aunque sigamos río abajo hasta el amanecer no llegaremos, y… vos estáis demasiado débil como para seguir el camino, además es peligroso.

Los brazos del príncipe perdieron fuerza, cediendo a su princesa la libertad de poder levantarse. La cual Hizaki no dudo en tomar rápidamente y perderse tras unos matorrales.

Para cuando el inmenso sol se había ocultado tras las montañas dando paso al oscurecer, Kamijo miraba como su princesa raspaba dos pequeñas roscas hasta conseguir hacer fuego. El cual no era suficiente para ocultar el frío, que, aunque fuese verano recorría el aire.

Pronto, el príncipe notó que su hermosísima princesa temblaba de frío, y se intentaba arropar pasando sus manos por sus brazos. Hizaki, por su cuenta, estaba sentado en el pasto al frente de Kamijo, separados por el fuego.

- Os estáis helando.

Hizaki, quien se encontraba sumido en sus pensamientos, pronto captó la atención de Kamijo.

- No es nada… - Intentó sonreír, pero el choque de sus dientes debido al frío lo delató.
- No digáis calamidades, es bastante obvio que os estáis tullendo de frió. – Hizaki lo miró y negó moviendo su cabeza. Kamijo rodó los ojos. – Venid. – Parpó la hierba.
- Estoy bien aquí… - “Pero será terco...” pensó el príncipe.
- No lo habéis entendido, Hizaki…
- ¿Entender qué? Es imprudente que os metáis en mis decisiones, si yo se que aquí estoy bien, estoy bien. – Sabría que la simple cercanía con el príncipe lo pondría nerviosos, así que, lo mejor era mantenerse lo más lejos posible de él.
- Entender que yo soy el príncipe, y que vuestra palabra no tiene valor al lado de la mía, así pues… o venís, o os iré a buscar por la fuerza. – Mostró sus finos colmillos en una triunfante sonrisa, la cual hizo que el corazón del muchacho diese un gran vuelco dentro de su pecho.

Hizaki gateó torpemente por el pasto hasta quedar a escasos centímetros del cuerpo del mayor, sentándose a su lado y clavando su dulce mirar en las posesivas llamas.

Kamijo se lanzó sobre el cuerpo de aquella bella princesa recostándola en la hierba para luego abrazarla. Hizaki, se zafó del abrazo del príncipe, el cual lo había tomado por sorpresa y se levantó rápidamente tropezando repetidamente.

- ¡¿Qué hacéis?! – Preguntó un confuso príncipe desde su posición.
- ¡¿Q-Qué hacéis vos?! – Hizaki estaba sobresaltado y su voz tartamudeaba.
- Nada… ¿Intentar dormir? – Buscó los ojos del rubio encontrándose con una mirada poco fiable. – E intentar que no os muráis de frío, haciéndoos el favor de servir de abrigo.

Hizaki no contestó, y Kamijo cerró sus dulces ojos esperando sentir el cuerpo de su princesa a su lado, el cual por alguna razón no llegaba. Los abrió de nuevo y se encontró con Hizaki tal y donde había quedado.

- ¿Vais a venir o no?

El frió y el cansancio pudo más que su voluntad por no acercarse a aquel hombre que tanto amaba. Se acercó despacio y se recostó a su lado. No esperaba un abrazo por parte de Kamijo, pero este no aguanto la emoción por volver a tener el cálido cuerpo de Hizaki entre sus brazos.

El de cabellos dorados se acurrucó en los brazos del mayor y hundió su rostro en el cuello de Kamijo, quien comenzaba a jugar con sus hilos de oro enredándolos en sus largos dedos.

- ¿Alteza?
- Kamijo me gusta mas… - Hizaki sonrió. - ¿Qué sucede?
- ¿Cómo me encontrasteis? – Kamijo se tensó. No sabía como explicarle todo desde el principio sin tener que nombrar en “asalto” a su casa.
- Yo… como cada mañana fui a los cerezos, entonces al pasar cerca de vuestra casa, un aroma captó mi atención.
- ¿Un aroma?
- Si, a… jazmín. Sentí que me intentaba decir algo… como una…
- Señal. – Terminó su frase Hizaki.
- Si… como una señal.

Kamijo, pronto notó como la tela de su holgada camisa se mojaba, con leves gotitas. Separó a Hizaki y apreció como aquel bello y celestial ángel lloraba.

- ¿Qué sucede? – Con su pulgar limpió algunas de aquellas traviesas lágrimas.
- Jasmine… - Nada mas pronunciar aquel nombre, rompió en un fuerte llanto. – Mi hermano. – Logró decir entre lágrimas y sollozos. – El murió.

Kamijo abrazó fuertemente a Hizaki, quien se dejo envolver en el calor y cariño que desprendían aquellos brazos.

- Lo siento. – Susurró besando la cabeza de su desolada princesa.

El nunca había tenido hermanos, así que por una parte entendía como se sentía su princesa. Lo mas parecido a un hermano para el, era su primo Yuki.

- Cada vez que, las flores del jazmín desprenden aroma lo siento a mi lado. - Susurró Hizaki.
- Entonces, no tenéis por que estar triste. Eso significa que os cuida, allá donde este.
- Gracias. – Abrazó más a Kamijo si era posible.
- No hay de que. – Susurró. – Vos, ¿creéis en el destino?

Los dulces y cristalinos ojos de Hizaki se perdieron en los azules y profundos de Kamijo.

- Algo debe haber…
- Pues entonces pensad, que quizás algún día el destino os de otra persona que os cuide y os proteja, sin esperar recibir nada a cambio.

Kamijo acariciaba con delicadeza las tersas y mojadas mejillas de Hizaki, quien con tan dulce frase y recibiendo aquellas cariñosas caricias, cayo en sueño, sin saber que el destino, ya le había puesto en su camino a esa persona que deseaba cuidarlo y protegerlo y quien no esperaba recibir nada a cambio.

Persona cuyo nombre era, Kamijo.

---

Persuadidme --> Significa intentar convencer a alguien de forma convencible (?) xD

En fin, espero que os haya gustado... He echado cuentas y no queda mucho para que se termine
la historia... u.u Vamos por el capítulo 12, y yo tenia pensados unos 16 o 17, pero quizás termina
antes T^T Pero no me hagan mucho caso, nunca fui buena para las matemáticas (?) Esto de
hecha cuentas mentalmente me hace ver lo mema que soy xD

Gracias por leer

¡OS QUIERO!




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Re: Prueba de amor

Mensaje por Eternal Rose el Miér 17 Oct - 14:01

:8O: aww *emociones, emociones* me encanta!!!! asdasd gene-chan, espero el siguienteee :Flower_For_You:
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Re: Prueba de amor

Mensaje por Angel_cm el Miér 17 Oct - 17:21

NO ME HAGAS ESTO NO LO TERMINES TAN PRONTO T.T sdhsnjamksndhbshnjamksndbhsnjamk que cosa mas adorable :3 cada dia tu y tu historia me enamoran mas (?) :3
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Re: Prueba de amor

Mensaje por Geneviev el Jue 18 Oct - 16:43

¡Angel! No te pongas así, tampoco es seguro... Además, estoy pensando en que quizás tengan
otro encuentro antes del ansiado baile final


Mi Eternal Rose... tu siempre emocionada, como I love you, guarra mía ♥

Anoche adelante un buen trozo del capítulo 13, se llamara "Te meto mano en el bosque" Ok, no xD

pero si adelante


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Re: Prueba de amor

Mensaje por Angel_cm el Mar 23 Oct - 16:29

Geneviev escribió:¡Angel! No te pongas así, tampoco es seguro... Además, estoy pensando en que quizás tengan
otro encuentro antes del ansiado baile final


Mi Eternal Rose... tu siempre emocionada, como I love you, guarra mía ♥

Anoche adelante un buen trozo del capítulo 13, se llamara "Te meto mano en el bosque" Ok, no xD

pero si adelante



:D te meto la mano en el bosque :D ame ese titulo :Celebration: Yo tambien te amo demasiado por hacerme feliz T___T <3 :Flower_For_You:
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Re: Prueba de amor

Mensaje por Geneviev el Mar 23 Oct - 19:56

Angel_cm escribió:
:D te meto la mano en el bosque :D ame ese titulo :Celebration: Yo tambien te amo demasiado por hacerme feliz T___T <3 :Flower_For_You:

¡Buenas noches!

(Angel, eres una depravada mental xD Hay que llegar virgen hasta el matrimonio (?) Ok no xD)

Solo pasaba para decirles que, el capítulo al final lo publicaré mañana miércoles. No había podido escribir por que me habían puesto un examen para ayer, y cuando llegó ayer después de estar estudiando tan felizmente dice la teacher "Lo cambiamos para el jueves" -.-
y claro, pues no he podido acabarlo, pero para mañana estará **

Pero como mamá os ama mucho mucho mucho... ;

< Kamijo, se había sacado su camisa debido al calor, y a su pesar Hizaki observaba muy de vez en cuando su desnudo torso y espalda, sintiéndose avergonzado de sus actos >

< Sin pensarlo sus dedos acariciaron... (Os dejo con la intriga) >


:=^.^=:
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Re: Prueba de amor

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