Versailles ~Philharmonic Quintet~ // Comunidad de Fans Latinoamérica
Qué esperas para unirte?




Versailles - fans Latinoamérica te espera con noticias, descargas y mucha fraternidad ^^



Prueba de amor

Página 4 de 6. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Prueba de amor

Mensaje por Geneviev el Miér 22 Ago - 21:05

Recuerdo del primer mensaje :


Es el primer Fan Fic de Versailles que escribo.
La historia esta basada en un cuento que mi madre me contaba cuando era pequeña.

Lo hice de KamijoxHizaki, por que eran los que mejor cuadraban en la trama *-* Pero,
quizás y hayan sorpresas >.<

Espero y os guste ♥




Capítulo 1 - Detrás del muro



Suspiró apoyado en aquel muro de piedra oscura. Sus hermosos ojos reflejaban una luz sumamente impactante, capaz de hipnotizar a cualquiera que se atreviera a mirarlos. Aquella luz era brillante como los rayos del sol que, sobre el caían, y hermosa como los pequeños pétalos de la flor del cerezo japonés que, a su alrededor llovían. Bañando también algunos de sus hermosas ondulaciones rubias, como la miel y suaves como la seda.

Todo aquel gran valle que se encontraba a su frente, era capaz de dejar sin palabras a cualquiera. Todos los árboles de este, eran bañados por el color esperanza, dejando ver algún que otro pajarillo volar a sus alrededores. Las flores, vestían sus hermosos colores de amarillas a violetas, sin olvidar los magentas y los celestes, eran visitas por mil abejas, dejando a oír el zumbido de sus alas al batir en el vuelo. Algún que otro conejillo travieso brincaba los prados mas verdes, haciendo que su pelaje gris brillase con la apacible luz del sol.

Todo era sumamente hermoso a su alrededor, pero como el, no podía haber absolutamente nada. Su rostro, el más angelical que podía haber en toda la faz de la Tierra. Una piel clara y suave, como el mismo algodón. Sus ojos, dos diamantes oscuros pero brillantez, con una mira llena de paz y sinceridad, decorados con unas bellas pestañas negras, largas y delicadas. Las cuales le hacían tener una mirada coqueta al pestañear. Su nariz una obra de arte, pequeña y sumamente perfecta. Y sus labios… finos pero gruesos, carecían de carnosidad pero eran la perdición para todo el que los mirara. Siempre sin estar completamente cerrados, dejando ver una pequeña parte de sus blancos dientes. Los cuales parecían perlas, envueltos en los olorosos pétalos de la rosa más roja y hermosa.

Pero, ¿De que le servía toda aquella belleza, si el hombre al cuál amaba en silencio ni siquiera sabía de su existencia?

Todas las mañanas, cuando el gallo entonaba su saludo al comenzar el día, salía corriendo de su pequeña casa hasta el muro. Bajo el, había un viejo tronco de roble, gastado y castigado por el paso de los años en la misma circunstancia. Subía en el y apoyaba sus sedosas y largas manos decoradas con unas uñas de tono carmín sobre el muro. Cruzando después sus brazos y recostando su cabeza sobre uno de ellos, mientras que en su angelical rostro, una sonrisa sincera se dibujaba mientras lo miraba a él.

Sobre un caballo, de blanco pelaje como la nieve, y de largos cabellos como hilos de plata, se encontraba él. El ladrón de sus sueños.

ÉL era el hombre mas deseado por las doncellas del reino.

El príncipe Kamijo.

Un hombre alto y esbelto. Su rostro varonil dejaba a sus espaldas una brisa de suspiros y desmayos interminables. Sus ojos, pura agua cristalina. Dotados de un tono azul casi transparentes. Con una mirada penetrante, casi como si dejara tu ser desnudo y viera tu alma. Claros espejos del mar. Su nariz, la cual parecía tallada en marfil y su boca, de labios finos y tenuemente rojizos. Todo ellos, hacia que el príncipe diese a ver un semblante serio, pero, seductor.

Sumido en sus pensamientos, mientras lo miraba y suspiraba, el hermoso muchacho de cabellos dorados no se dio cuenta de que poco a poco, la madera del roble comenzaba a estallarse y que pronto rompería.

Dando un gran grito de susto, cuando se oyó como la madera estallaba y se partía haciéndole caer de espaldas sobre el pasto verde dándose un buen golpe en su espalda. Su madre, quien lo había visto todo desde la pequeña ventana de madera de su cocina, salió de inmediato a donde su hijo se encontraba. Lo encontró tumbado de espaldas, y poco a poco intentando levantarse lo cual era inútil. Lo intentó ayudar y cuando el muchacho se encontraba casi completamente de pie, oyó alguien llamando al portón de madera que mantenía la pequeña casita y su granja aislada del valle.

La mujer de cabellos blancos se acercó a la puerta dejando a su hijo sentado en un pequeño banco de piedra cerca del cerezo.

- Oh, alteza ¿se le ofrece algo?

Hizaki, que estaba sumido en sus pensamientos, y en la imagen de su amado sobre su caballo no se dio cuenta con quien hablaba su madre hasta que la voz del príncipe fue captada por sus oídos.

- Buenos días señora. Disculpadme el atrevimiento, pero he oído un grito, y me ha parecido que venía de este lugar. Y me ha parecido correcto el preocuparme por si todo iba bien.

Las pupilas del rubio se dilataron al escuchar aquella voz tan seria llegando a sus oídos y rápidamente se levantó, olvidando consigo el dolor de su cuerpo tras la brutal caída. Caminó con miedo hacia la puerta. Sus piernas temblaban y los nervios recorrían su cuerpo sin parar. Lo quería ver. No le importaba lo espantoso que estuviera después de su caída. El tenerlo cerca por primera vez en su vida, el poderlo ver sin un muro de por medio… Eso era lo que llevaba añorando toda su vida.

Cuando dejo que su cuerpo asomase por la puerta, su mirada chocó con la de su príncipe. Jamás había visto unos ojos tan sumamente hermosos como aquellos. Claras gotas de lluvia. Kamijo sintió como su corazón comenzó a bombardear su sangre mucho más rápido de lo normal. Al igual que él, Hizaki estaba totalmente atónico su boca no podía ni siquiera expresar un simple “Buenos días”.

Su madre, se percató de cómo los dos chicos se miraban totalmente perdidos el uno en el otro. Sabía que el motivo por el que su hijo cada mañana se subía en el tronco del roble, era simplemente el poder ver al príncipe paseando en su caballo.

- El es mi hijo Hizaki – Rompió el hielo, y los dos muchachos volvieron en si. – Ha caído mientras arreglaba unas cosas. Le he dicho que tuviese cuidado, pero no me hizo caso. – Pellizcó la mejilla del de cabellos dorados, haciendo que se sonrojara en el acto y sonriera. Sonrisa que cautivo al príncipe Kamijo por completo.
- Buenos… días. Alteza. – Dijo cabizbajo he hizo una reverencia ante el príncipe.

Kamijo, no emitía ninguna señal de vida. Estaba atónico viendo aquellos ojos oscuros pero bellos, sonrisa tan coqueta y las mejillas totalmente teñidas de un magenta claro, que tenia aquel muchacho. Un ángel.

- Buenos días, Hizaki. – Como aquella voz pronunció su nombre, hizo que el rubio se sintiera volar. – Me alegra saber que todo esta bien. – Sonrió esta vez el, sin sacarle la vista al otro muchacho, que de nuevo lo miraba perdido en el. – Si me disculpan debo de retirarme.

Tomo la mano de la señora y dio un beso en ella, como todo un caballero. Ella simplemente sonrió, sonrisa que le fue devuelta.

- Hizaki – Susurró tomando la mano del chico lo cual hizo que ha ambos les diera un vuelco el corazón al sentir la piel del otro. Sin apartar sus miradas besó con suavidad aquella piel desnuda con aroma a vainilla. La cual deseó seguir besando por una eternidad si era posible.

El rubio, estaba a punto de sucumbir.

La mujer cerró el gran portón de madera mientras que Hizaki seguía mirando como el príncipe se alejaba hasta llegar a su caballo blanco y subir en el. Pudo ver como Kamijo miró hacia atrás aun sonriendo antes de partir.

Pronto su mente se nublo y cayó al suelo inconsciente. Dejando a su madre riendo, ya que ella esperaba un desmallo. Si no era delante del príncipe, seria después.

En las profundidades del bosque, por un sendero cubierto por los pétalos de las flores iba Kamijo. Sonriendo, perdido en el recuerdo de la belleza que había acabado de conocer.

- Hizaki… - Susurró con su amarga voz, pero sus ojos brillaron como la luna en una noche sin nubes.

Tenía en mente una idea para poderlo volver a ver pronto. Pero necesitaba descansar primero, luego ya habría tiempo para pensar en su idea.

El siguió su camino hasta el palacio, preguntándose… ¿Cómo era posible que aquel muro de piedra, escondiera la belleza más reluciente del universo?


Última edición por Geneviev el Dom 25 Nov - 9:56, editado 3 veces
avatar
Geneviev
Capullo de Rosa
Capullo de Rosa

Mensajes : 164
Rosas : 211
Fecha de inscripción : 22/08/2012
Edad : 22
Localización : A saber...

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo


Re: Prueba de amor

Mensaje por Geneviev el Dom 18 Nov - 7:15

Shinomeki_Miwa; Al final no pondré a Hizaki embarazado xD y si, las seguiré alimentando è.é xD

Angel_cm; A mi también me da por reírme. Yo normalmente los Fics los leo desde el móvil en el recheo del bachiller, pero es casi imposible con la pesada de mi amiga preguntándome todo el rato que estoy leyendo xD Las piernas de Hizaki tienen pinta de ser suavecitas y calentitas *O* Muchas gracias hijita mía <3

Eternal Rose; Yo sabía que lo amarían, lo sabía y si, los del Mpreg es mejor no ponerlo, me convencieron en un solo comentario, de ocho que tuve en Amor Yaoi, solo uno no quería Mpreg, y ese me convenció!! Yo también te quiero

~Mamá~
avatar
Geneviev
Capullo de Rosa
Capullo de Rosa

Mensajes : 164
Rosas : 211
Fecha de inscripción : 22/08/2012
Edad : 22
Localización : A saber...

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Prueba de amor

Mensaje por Geneviev el Dom 18 Nov - 19:43


¡Hijas!

Les traigo el capitulo antes ^^ Estos días mami no ha estado muy bien, de vez en cuando me duele por la zona del hígado, y me asusta mucho. Ademas, ayer se me murieron mis dos hamsters u.u casi a la vez, y para rematar me pus ea ver vídeos de X Japan, me salio uno de la muerte de Hide (R.I.P) y empece a llorar a moco suelto... Tanto fue que me dieron muchas ganas de escribir, y finamente me salio un algo mas largo ^^


Capitulo 17 – Melodía de piano

Con suavidad y sin prisa rosaba sus mejillas con aquel pincel dejándolas de un tono más rosado o coqueto. Había resaltado sus ojos y pestañas con un degradado en tonos negros como sombra, y sus labios pintaban un magenta un poco intenso y brilloso. Su cabello lo había recogido en un hermoso peinado propio de una princesa, ciento adornado con pequeños accesorios brillantes y una pequeña tiara de piedras, la cual llevaba una hermosa rosa blanca en uno de sus extremos. Por su hombro izquierdo, caía un rulo dorado hasta su cintura, mientras que su fleco estaba totalmente lacio, a escasos centímetros de llegar a sus ojos. Colocó unos pendientes de trabar en sus pequeñas orejas, dorados y ligeros, los cuales tenían pequeños brillantes y una perla en forma de gota en su finalidad. Mientras tanto se colocaba un precioso collar pegado a su cuello de encajes blancos y adornos en oro, su espalda estaba siendo apresada con un poco de brutalidad por aquel corsé que su madre estaba atando para que hacia pudiese disimular pecho.

Una vez su sufrimiento disminuyo, se sentó en su cama y estiro sus piernas para colocar de nuevo las medias que llegaban a medio muslo, acabando en un ancho encaje. Se volvió a levantar cuando su madre tomó uno de los trajes que habían pertenecido a ella en su juventud y se acercó a su hijo.

El vestido color naranja pálido, era aun más esponjoso y aparatoso que el anterior. Su parte inferior se agrandaba a partir de su cintura ceñida, y terminaba en una pequeña cola llena de encajes y preciosas costuras en hilos blancos. Su parte superior era color crema por su zona frontal, siendo así mangas y espalda del mismo tono que la falda. A partir de los codos tenia algunos aparatosos encajes los cuales caían algunos centímetros, era adornados con cintas naranjas oscuras y pequeños brillantes. Su parte frontal tenía bordados y piedras en tonos anaranjados simulando una rosa en su tela color crema.

Bajó con cuidado de no caerse por las escaleras de madera y tomó del pequeño sofá ocre un mantón de tela transparente crema, un abanico del mismo tono y por ultimo una sombrilla para protegerse del sol. Se había negado a llevar la sombrilla, pero su madre lo había obligado. Pues simulaba ser una “dama” debía de cuidar su piel de cualquier rayo solar impropio.

El sonido peculiar de su campanita sonar, le hizo saber que seguramente habían mandado algún carruaje a buscarle desde palacio. Su madre salió a mirar mientras que el observaba desde una de las ventanas. Sakura sonreía mientras hablaba animadamente con alguien, cuando se volvió a dirigir a su casa dejando el portón abierto.

- Hizaki, te esperan. – El nombrado suspiró profundamente y salió de su humilde casa.

Cuando asomó por el portón, el mismo muchacho que había ido a leerle la invitación al baile, yacía esperando junto a un carruaje oscuro. Esta vez vestía ropas azul marino y doradas, con su rosa como era propio a la altura de su pecho.

- Buenas tardes. – Habló Hizaki con nerviosismo en su voz.

Yuki se giró encontrándose con aquella tan hermosa “dama” de la cual el sabía su secreto, la miró por varios segundos y para si pensó, que daba la talla de una hermosa princesa digna para su primo. Pues comprendía que belleza no le sobraba, era inevitable mirarlo. Aunque claro estaba, para el como su precioso Teru ninguno.

- Señorita. – Gachó un poco su cabeza. – En palacio esperan vuestra presencia. – Abrió la puerta del carruaje y le indicó a Hizaki que entrara moviendo la mano izquierda con elegancia.

Se despidió de Sakura con un beso en la mejilla como de costumbre, para después su mano ser tomada por la del caballero y así ayudarlo a entrar en el carruaje. Cuando este comenzó a partir, movió su mano en dirección a su madre la cual le respondió de igual manera.

Jugaba con su abanico cerrándolo y abriéndolo sin parar. De vez en vez movía las cortinas lilas que cubrían la ventana para poder ver hacia el exterior. El paisaje pasaba bajo su hermosa mirada rápidamente, y sus ansias por ser rodeado por los brazos de Kamijo crecían cada vez más, pues sabía que a partir de ese día ya no lo vería más. Lo había pensando con detención en cada momento, y su flor no nacía, ¿para qué ir? La respuesta era simple.

Sumido en las profundidades de sus pensamientos, no se dio cuenta cuando el carruaje se paró y con tranquilidad fue abierta la puerta de este. Yuki estiró su brazo y Hizaki se sujetó de su mano para bajar de la carroza. Miró todo a su alrededor, contemplando aquella hermosa entrada la cual no había podido apreciar bien la otra vez debido a la oscuridad de la noche.

- Señorita, seguidme. – Lo sacó de sus pensamientos la voz del caballero.

Caminó detrás de Yuki hasta llegar a las escaleras de mármol, en las cuales tuvo que subir un poco su vestido para no tropezarse y caer, soltándolo de su agarre al terminar. Entraron al palacio por donde había entrado aquella noche, solo que esta vez en vez de ir al salón principal doblaron a la izquierda, adentrándose en un largo pasillo portador de una inmensa cantidad de ventanales, por la cual se filtraba la pasible luz del día iluminándolo todo. En la pared opuesta, entre ventanal y ventanal había tantas estatuas como ventanales, totalmente doradas con uno de sus brazos extendidos sujetando un candelabro de velas, las cuales se encargaban de iluminar por la noche.

El caballero abrió una de las tantas puertas y se hizo a un lado, dándole señales a Hizaki de que entrara. Pasó la puerta y se encontró con un enorme y hermoso salón. El suelo era cubierto en terciopelo rojo con una gran alfombra en hilos dorados. Tenía una gran chimenea, y muchos ventanales con cortinas del mismo color que el suelo. En el medio había un juego de sofás con una pequeña mesita portadora de un ramo de rosas, y lo demás todo eran estatuas, más sillones y cuadros en cantidad.

- Por favor, esperad aquí. – Yuki hizo una reverencia y salió del salón.

La bella princesa quedó sola en el gran salón. Comenzó a caminar con lentitud mirando cada uno de los cuados. La mayoría daban a conocer el rostro en pintura de los antiguos reyes, princesa o personas importantes desde fechas remotas. Los miró todos con entusiasmo, pues le encantaba el arte y tener la oportunidad de ver aquellos cuadros era algo satisfactorio.

Se paró delante de uno realmente grande, mas que los anteriores el cual tenía grabado en una placa de oro bajo su marco “Príncipe Kamijo”. Sonrió mirándolo, se veía un poco mas joven, su pelo todavía no rozaba sus hombros. Llevaba un traje rojo, con una banda cruzando su pecho desde le hombro, y muchas banderas y escudos en el lado izquierdo mientras que en su lado derecho, reposaba una rosa blanca. Tenía sus típicas hombreras con hilos dorados, guantes blancos, pantalón negro y una espada con empuñadura en oro.

- Diez de Septiembre de 1826 – Unos brazos rodearon su cintura, y un rostro se recostó en su hombro. – Dos sesiones de nueve horas cada una exactamente. De pie, sin poder moverme… Tanto sufrimiento para un simple cuadro. – Sonrió contra la oreja de Hizaki, dando un pequeño beso en esta, la cual estaba fría. Tornándose pronto roja al igual que su rostro.
- Pues, permitidme que os diga que mereció la pena tantas horas de cansancio. – Habló Hizaki, quien dejó recargar su espalda contra el pecho del príncipe. – Me gusta mucho la pintura.
- El vuestro irá junto al mío. – Susurró. - Ya os imagino, con un precioso vestido blanco, vuestra corona y banda, el mismo cetro que han llevado las mujeres de mi familia tras los siglos y las generaciones, y una preciosa rosa roja a la altura del pecho. - Aquello entristeciendo un poco a Hizaki. Pues eran simples y falsas ilusiones las que su príncipe se estaba haciendo, ya que a partir de aquella tarde todo terminaría. – Seré un rey envidiado, porque tendré a la reina más hermosa que haya gobernando un reino jamás.

La puerta se abrió y los muchachos se soltaron de su agarre. Por ella entraba un hombre alto, de rostro serió y de largo pelo negro sujeto en una coleta con un lazo rojo. Llevaba una especie de capa roja, y un traje en negro y dorado. Con la rosa blanca a la altura del pecho. Tras de el, una hermosísima mujer con un vestido verde en decorados y piedras plateadas y doradas se dejo ver. Aquella mujer era sumamente radiante, con su pelo ondulado sujeto en un elegante moño, haciendo que sus ondulaciones cayeran por muchas zonas. Su rostro era exacto al de Kamijo, solo que sus labios eran más gruesos y pintados de un morado intenso.

- Padre, madre. – Los aludidos miraron sonriéndole, en especial su madre. - Ella es Hizaki

El nombrado se dio la vuelta, y ambos reyes miraron con asombro aquella hermosa belleza. Quedaron atónicos al recordar que ella era la bella dama que los había dejado sin habla en la entrada del castillo, y la cual después había estado bailando con su heredero. El rey en especial, sintió un desprecio hacia su persona por a ver llamado de aquella forma tan vulgar a la hermosa muchacha.

- Alteza. – Tomó los lados anaranjados de su vestido y los abrió para agacharse frente a ellos.

La reina hizo señas de que se sentaran en los sillones. Kamijo tomó entre su mano la de Hizaki y lo guió hasta uno de ellos sentándose ambos juntos. Los reyes al igual que ellos pero en un lado puesto. Miraban a Hizaki con entusiasmos y con ganas de conocerlo un poco más, mirada que ponía nervioso al bello muchacho.

Por la puerta entró una doncella con un traje sencillo y un peinado simple. Llevaba una bandeja de plata con tazas de porcelana. La deposito en la mesa al lado del jarrón, y sirvió el té, poniendo cada taza en un plato del mismo juego delante de cada uno de ellos para después retirarse, y cerrar la puerta tras de si.

- Hizaki, es un placer teneros en palacio. – Dio un sorbo de su taza, mientras observaba al bello muchacho sonrojarse. Había algo en el que a la reina se le tornaba como algo muy misterioso.
- El placer es todo mío. – Sonrió sonrojado lo que a Sizuka se le antojó muy adorable.
- Tenía muchas ganas de conocerte. Kamijo me ha hablado mucho de ti… - Sonrió.
- Madre por favor, no es propio tener que decir esas cosas. – Kamijo interrumpió a su madre.
- Desde muy pequeño, le fueron presentadas princesas o duquesas de distintos reinos, pero jamás se decidió por ninguna de ellas. – Sizuka frunció el ceño. – Me ha sorprendido su repentino cambio desde el día que te conoció…

Hizaki escuchaba anonadado todo lo que la reina le contaba. Había surgido la confianza repentinamente y se había animado ha hablar. A pesar de su voz poco femenina, los reyes en ningún momento dudaron de él todo lo contrario. El mismísimo rey estaba teniendo una conversación propia con la bella muchacha, mientras que Kamijo se encontraba arrinconado en un lado del rustico sillón muerto en vida por la vergüenza que su madre le estaba dando. Ya que le contaba a Hizaki cosas que ni el mismo recordaba, pasando por su primera palabra, sus caídas, cosas graciosas, he incluso a que edad se empezó a bañar por si solo.

- Si la dama me lo permite, me gustaría hablar con vuestro padre. – Propuso Takuyou.
- Carezco de padre, murió cuando yo tenía nueve años. – El semblante de los reyes cambió enseguida a uno mas entristecido, como el de Hizaki. – Una mañana salió temprano a trabajar, pero mientras que trabajaba resbaló y cayó por un risco un tanto peligroso causándole la muerte. – Sin saber por que contó aquello, y ambos reyes se conmovieron. – Hizaki levantó su rostro y los miró. – Yo se que el cuida a mi madre desde ahí arriba, así como mi hermano me cuida a mi. – Sonrió aun con sus ojos un poco húmedos pero sin llegar a las lágrimas.
- ¿También perdisteis a vuestro hermano? – Sizuka no cabía en el asombro.
- El era mas joven que yo, se llamaba Jasmine. Aparte de mi hermano era mi mejor amigo, hoy en día todavía no he podido superar su muerte…

La reina se levantó y atrajo a Hizaki a su cuerpo abrazándolo. El padre de Yuki era su hermano. Para ella el también era mas que su hermano su mejor amigo, así que comprendía a Hizaki a la perfección.

- ¿Os gustaría quedaros a cenar? – Interrumpió la reina cuando se cortó el abrazo.
- Claro que le gustaría, y claro que cenara con nosotros. – Habló el rey levantándose del sillón.

Hizaki simplemente los miró y asintió sonriéndoles.

- Kamijo – Este giró su rostro encontrándose con el de su madre. – Por que no le enseñas el palacio a Hizaki, y así tenéis tiempo para estar a solas. – El príncipe sonrió cómplice.
- Me parece una gran idea. – Se levantó de su sitio.

Se acercó a Hizaki y dobló su brazo, por el cual su princesa metió el suyo doblándolo también, sujetando su abanico y con la otra mano su sombrilla. Sizuka le giñó uno de sus ojos a su hijo el cual sonrió. Hizaki le había parecido una mujer entrañable y hermosa tanto por fuera como por dentro. Una mujer digna de su hijo, pero sobre todo, digna de en un futuro ocupar su trono y llevar su corona. Sabía que con alguien así, su pequeño estaría en buenas manos.

Al salir del salón, Kamijo observó con detención el pasillo mirando que no hubiera servidumbre por el. Se soltó de Hizaki y se agachó, tomándolo por detrás de las rodillas y cargándolo en su hombro. Este se sobresaltó, y comenzó a darle al príncipe con su abanico en la espalda, para que lo soltara, pero solo sirvió para que Kamijo comenzara a reír de su escándalo y echara a correr todavía cargándolo por la longitud del pasillo.

- ¡Kamijo, suéltame! – Había olvidados sus modales debido al enfado, pero eso al príncipe no le molestaba en absoluto. - ¡Que me sueltes! – Amenazaba.
- No os tenéis que preocupar. – Decía aun corriendo. – No se os saldrá ningún pecho de vuestro corsé. – Ante el comentario Hizaki comenzó a reír al igual que el. – Ya llegamos.

Deposito con tranquilidad a su hermosa princesa en el suelo, para llevar su mano hacia un manillar dorado y girarlo. Ante los ojos de Hizaki se abrió la puerta.

Era otro salón, pero este era más oscuro debido a que sus cortinas estaban cerradas. En el centró se encontraba un piano de cola, negro y reluciente. Kamijo cerró la puerta tras de si, y entrelazó sus dedos con los de Hizaki, guiándolo hasta el instrumento.

Se sentó en el banco de cuero negro y se hizo a un lado para que su princesa se sentase junto a el, después destapó las teclas levantando su tapa. Bajo la atenta mirada de Hizaki, comenzó a tocar aquel instrumento. Moviendo sus dedos con agilidad formando en aquel lugar una atmosfera de amor y armonía. Hizaki sonrió al ver la pasión que le entregaba a aquel instrumento. La melodía era suave pero hermosa. Kamijo lo miró y sonrió.

- Dear princess, dearest flower… - Hizaki lo miró sorprendido cuando comenzó a cantar, pues lo hacía muy bien. - You are my piece, therefore be in the side. – Paró de tocar el piano y lentamente se acercó a Hizaki sin parar de cantar. - From now on, inside my arms. You will trust me, therefore be in my eyes…

---

Me gustó mucho como terminó este capítulo Y a saber que sorpresas os traigo para el siguiente ;P

Estoy pensando en poner mas rose de lo normal entre ellos dos, pero no se lo que mi mente y yo idearemos de aquí a la próxima semana ^^ Así que os dejo con la duda... muajajajaja

Ahora, a dormir que ya es tarde ¬¬

~Mamá~


Última edición por Geneviev el Dom 25 Nov - 9:58, editado 2 veces
avatar
Geneviev
Capullo de Rosa
Capullo de Rosa

Mensajes : 164
Rosas : 211
Fecha de inscripción : 22/08/2012
Edad : 22
Localización : A saber...

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Prueba de amor

Mensaje por Janeth hizaki el Dom 18 Nov - 20:06

wooww..sin palabras
:Clapping:
avatar
Janeth hizaki
Capullo de Rosa
Capullo de Rosa

Mensajes : 172
Rosas : 330
Fecha de inscripción : 04/11/2012
Edad : 19
Localización : perdida por hay

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Prueba de amor

Mensaje por Eien no bara el Dom 18 Nov - 21:57

Kyaaaaaaaaaaa
me he enamorado,
tu fic es realmente hermoso,
me encanta, me encanta, ME ENCANTAAAAAA :Stubborn:
ojala lo hubiese empezado a leer antes,
pero no tenia tiempo de ponerme a leer,
bueno, mas vale tarde que nunca,
en resumen
ME ENCANTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA.
avatar
Eien no bara
Capullo de Rosa
Capullo de Rosa

Mensajes : 104
Rosas : 158
Fecha de inscripción : 07/10/2012
Edad : 21
Localización : Esperandote en el jardin de rosas

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Prueba de amor

Mensaje por Geneviev el Dom 25 Nov - 10:15

Hola ^^ Os traigo un pequeño adelanto del capítulo 18.

Gracias por vuestros comentarios

- - -


- El palacio se ve sublime desde aquí. – Susurró Hizaki.
- ¿Veis aquel balcón, justo en la segunda torre? – Kamijo señaló con su mano la dirección como si lo estuviese dibujando con el dedo índice. – Pues esa es mi habitación, y en ese balcón tengo mi segundo mayor tesoro jamás conquistado por el hombre. – Rió ante su final filosófico. – Pero, ¿sabéis que es lo mejor? – Hizaki negó riendo al igual que el. – Lo mejor es que mi primer y segundo tesoro se asemejan. El segundo es un hermoso rosal que trepó toda la pared del palacio y se enrolló en mi balcón, cubriéndolo con sus finas espinas y hermosas rosas, y mi primer tesoro, es una rosa también. – Hizaki escuchaba atentamente cada palabra. – Pero esta rosa es mas delicada, mas hermosa y cálida, desprende belleza por doquier y creo que este tesoro si estoy logrando conquistarlo. – Susurró.
avatar
Geneviev
Capullo de Rosa
Capullo de Rosa

Mensajes : 164
Rosas : 211
Fecha de inscripción : 22/08/2012
Edad : 22
Localización : A saber...

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Prueba de amor

Mensaje por Shinomeki_Miwa el Dom 25 Nov - 20:58

UHH NO ME DEJES CON LA EMOCION POR FAVOR SUBELOO¡¡¡ :asd:

YANE¡¡
avatar
Shinomeki_Miwa
Pequeña Rosa
Pequeña Rosa

Mensajes : 15
Rosas : 18
Fecha de inscripción : 07/05/2012
Edad : 23
Localización : cd. de mexico

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Prueba de amor

Mensaje por Angel_cm el Lun 26 Nov - 11:53

Me reporto despues de varios dias T.T Ohhh el tro cap pinta ser muy romanticoso (?) pelusaaa
avatar
Angel_cm
Rosa en crecimiento
Rosa en crecimiento

Mensajes : 52
Rosas : 58
Fecha de inscripción : 18/07/2012
Edad : 20
Localización : Unica rosa en El Salvador~

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Prueba de amor

Mensaje por Eternal Rose el Lun 26 Nov - 19:59

WOOOOW ya quiero leer el proximo gene-chan!!!
avatar
Eternal Rose
Rosa incondicional
Rosa incondicional

Mensajes : 667
Rosas : 782
Fecha de inscripción : 29/04/2012
Edad : 19
Localización : Perdida en algun lugar muy lejano...mi mente

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Prueba de amor

Mensaje por Eternal Rose el Jue 29 Nov - 20:56

Losiento Gene-chan... no puedo leer tan seguido como quisiera... ultimamente casi no entro al foro por tareas...
avatar
Eternal Rose
Rosa incondicional
Rosa incondicional

Mensajes : 667
Rosas : 782
Fecha de inscripción : 29/04/2012
Edad : 19
Localización : Perdida en algun lugar muy lejano...mi mente

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Prueba de amor

Mensaje por Angel_cm el Vie 30 Nov - 23:30

Te extraño T.T :nomas!:
avatar
Angel_cm
Rosa en crecimiento
Rosa en crecimiento

Mensajes : 52
Rosas : 58
Fecha de inscripción : 18/07/2012
Edad : 20
Localización : Unica rosa en El Salvador~

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Prueba de amor

Mensaje por Geneviev el Sáb 1 Dic - 13:45

Angel_cm escribió:Te extraño T.T :nomas!:

Mi baby <3 Mami también las extraña u.u Resien ayer pude empezar a lo que es montar el capítulo, por que yo mas bien escribo las cosas por separado y luego las voy juntando y encagando.

Lo que pasa, es que estoy en exámenes finales, y trabajos muy difíciles. He de entregar para el día diez unos, cincuenta ejercicio de los cuales tengo hechos hasta el treinta y tres... Después tenía que haberme comprado un libro para hacer otro y no lo compre (Era de 589 páginas....) y estudiar para los exámenes y son muy difíciles ya que estudio lo que son Grados Superiores x/////x

A principios de esta semana me enferme... y pensaba aprovechar estos días para así poder escribir, pero que va el cansancio me mata muchísimo! y ayer por fin pude ya escribir algo. Ahora, se me lió el capítulo y el dialogo que puse en el adelanto no me encaja xD pero buscare la manera!!

Tengan pasiencia veré que puedo hacer esta noche ^^

Las quiero

~Mamá~
avatar
Geneviev
Capullo de Rosa
Capullo de Rosa

Mensajes : 164
Rosas : 211
Fecha de inscripción : 22/08/2012
Edad : 22
Localización : A saber...

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Prueba de amor

Mensaje por Geneviev el Sáb 1 Dic - 13:47

eternal rose escribió:Losiento Gene-chan... no puedo leer tan seguido como quisiera... ultimamente casi no entro al foro por tareas...

No te preocupes mi eternal que yo estoy pasando por algo similar... y casi ni tiempo en escribir tengo u.u Malditos estudios!!

El Fanfic no se ira :P Así que no te preocupes ^^

~Mamá~
avatar
Geneviev
Capullo de Rosa
Capullo de Rosa

Mensajes : 164
Rosas : 211
Fecha de inscripción : 22/08/2012
Edad : 22
Localización : A saber...

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Prueba de amor

Mensaje por Geneviev el Dom 2 Dic - 21:09

Mis niñas, os lo dejo rápido por que me tengo que ir a dormir T^T

Mañana arreglare esto... ¡OS QUIERO MUCHO!



Capítulo 18 - Mascarada

En medio de la penumbra en la que el salón se encontraba, los ojos de ambos brillaban intensamente a la luz de los ajenos. Las manos del príncipe descansaban en la cintura del otro, al igual que ambas frentes unidas fijando su mirada en una sola. Hablar no era necesario. Besarse, tampoco. En aquella batalla solo los ojos besaban y hablaban el dulce mirar de su oponente, en una batalla sin fin.


Kamijo acercó su rostro acortando mas la distancia hasta que su nariz chocó con la de su princesa, moviéndose lentamente hacia los lados rozando ambas, formando un cariñoso gesto el cual fue acompañado por la sonrisa de ambos jóvenes.


- ¿Le gustaría a mi princesa acompañarme? – cuestionó tenuemente.

- Yo gusto de lo que mi príncipe guste. – Aquella oración dejó perplejo al príncipe.

- Y que sucedería, ¿si yo gusto de algo que disgustará a mi hermosa y bella princesa? – Preguntó divertido, esperando que Hizaki se sonrojara debido a su atrevimiento.

- En ese caso, mi elegante y caballeroso príncipe debe de hacerme entender el gustar de lo que me disgusta. – Sus voces eran tenues a oídos ajenos, pues seguían en aquella postura cariñosa y poco frecuente entre un plebeyo y un príncipe, pero sutil y perfecta entre dos enamorados.
- Si hay algo que poseéis más que una angelical y sin duda alguna reluciente belleza, es sin duda vuestra carisma. – Hizaki entreabrió sus hermosos ojos encontrándose con el rostro tranquilo y severo de su príncipe, quien abrió sus parpados dejando ver sus claras y azules gotas de agua. – He de admitir que me encantáis, Hizaki...
- Yo… - Un dedo izo presión sobre sus labios carmesí, y el peculiar “shh” se dejó oír de los labios del príncipe, quien acariciaba los suaves labios del contrario.
- No hace falta que digáis nada. – Retiró con suavidad su dedo de aquellos dulces labios.

Se levantó tomando entre sus manos las de Hizaki quien imitó la acción del príncipe y quedando también de pié. Lo jaló hacía una de las esquinas del elegante salón donde el príncipe tomó entre una de sus manos una estatua que suponía ser un fénix, jalando esta hacia delante haciendo que uno de los cuadros que adornaban la pared girase dejando ver un pasadizo secreto.

Hizaki había leído cientos de libros en los cuales esas entradas secretas o pasadizos tomaban vida dentro de la lectura, pero nunca imagino tener frente a él una verdadera. Miró a Kamijo con miedo, pues le resultaba un poco tenebroso entrar por aquel pasadizo oscuro y seguramente lleno de telarañas o agujeros por los cuales salían y entraban horripilantes ratas.

- Lo uso con frecuencia. – Sacó de sus pensamientos el príncipe. – No tenéis por que tener miedo. – Se posicionó detrás de Hizaki acariciando levemente su ceñida cintura. – Os prometo que os encantará el lugar al que conduce. – Susurró rosando sus finos y espigados labios contra su tibia oreja.

Sus emociones comenzaban a tomar control sobre su cuerpo. Entrar con el príncipe a un pasadizo que conducía a un lugar el cual Kamijo estaba completamente seguro de que su princesa quedaría anonadada nada mas ver, pero para Hizaki varias ideas algunas un tanto descabelladas pasaron por su mente dejando en su cuerpo sembrada la semilla del miedo y del nerviosismo. No obstante sin saber por que, entrelazó una de sus manos con las de su príncipe, quedando cedido a lo que él quisiera.

Kamijo soltó su cintura y se posicionó a un lado, agachando su cuerpo y cruzando uno de sus brazos por detrás de las rodillas de Hizaki, quien enseguida colocó sus brazos alrededor del cuello del príncipe al sentirse despegar del suelo. Apresó a su dulce princesa entre sus brazos con estudiamos y cariño, protegiéndola de todo peligro.

Observo el rostro de Hizaki tan cerca del suyo, tan asustadizo y a la vez dulce. Dio un beso en su frente para tranquilizarlo y se adentro en aquel oscuro pasillo. Una vez dentro, sostuvo a Hizaki con tan solo un brazo dando a torce otra estatua que volvió a colocar el cuadro en su sitio correspondiente tapando la puerta secreta.

Notaba como su princesa se aferraba cada vez más a su cuerpo debido al miedo, y lo intentaba tranquilizar dando ligeros besos de manera aleatoria, sin importar realmente a ambos donde él diera y recibirá para Hizaki. El nombrado solo oía la respiración de Kamijo, y un pequeño chapuceo cayendo como pequeñas gotas en un diminuto charco de agua.

- ¿Dónde estamos? – Su voz sonó con eco, lo que hizo todavía que se sintiera mas asustado.
- En estos momentos estamos cruzando un túnel que se encuentra debajo del lago, de ahí el chapuceo de pequeñas gotas que se oye. No me hace falta luz para saber por donde camino, son años que lo cruzo. – Sonrió en la oscuridad. – Tampoco tenéis que tener miedo, no sería capaz de hacerle daño a una rosa tan frágil como vos lo sois.

Tras las últimas palabras, Hizaki se sintió aliviado y se acurrucó mas contra el pecho del príncipe, buscando comodidad en el cuerpo ajeno y cerrando sus ojos. La voz de Kamijo lo tranquilizaba, preguntarse como sería quedar dormido mientras que esa hermosa voz a sus oídos le contaba cientos de travesuras pasaba por su mente, al igual que la idea del lugar al que lo llevaba. Cualquiera podía haber pensado que se estaba aprovechando de él, para simplemente llevarlo a su alcoba, tumbarlo en su cama y hacerlo suyo aun en contra de su voluntad. Pero sabia que Kamijo lo respetaba, sin entender todavía del todo el motivo por el cual era de aquella forma con el… quizás, ¿amor?

Sacudió su cabeza un poco y abrió sus ojos encontrándose con una pared por la cual se filtraba la luz de la tarde y dejaba ver una escalera un poco marchita por el paso de los años oculta y poco inusual para las personas que vivían en el palacio. El príncipe paró de caminar y lo deposito con suavidad en el suelo. Ligeramente, como la flor que era.

- Permitidme. – Tomó nuevamente su mano, y lo condujo hasta las escaleras en las cuales Hizaki subió su vestido para no mancharlo como toda una dama, comenzando a subir los peldaños de metal.

Kamijo giró el manillar de una puerta vieja y polvorienta. La luz del día cegó por un momento a Hizaki hasta que sus ojos se volvieran a acostumbrar a la luz de nuevo. A su frente, un pasillo de hiedras no venenosas dejaba ver a su final lo que parecía una maravilla de colores. Ansioso, el príncipe tiró de la mano de su princesa y caminó a paso apresurado por el pasillo hasta llegar a su finalidad.

Una hermosa fuente tallada en piedra yacía en el centro, un ángel de mármol el cual tenía sus pequeñas manos de piedras unidas por las cuales brotaba agua adornaba dicha fuente siendo su accesorio principal. En sus aguas nadaban algunos peces anaranjados y rojizos sin rumbo fijo. Algunos bancos de piedra con tallados sublimes e imposibles de realizar con un simple cincel se encontraban a cada lado de aquella pequeña porción del inmenso jardín del palacio. A su frente, habían unas pequeñas escaletas de piedra y con barandas por las cuales se enrolaban algunas zarzas y rosales de profundas espinas y rosas blancas. Desde aquellas escaleras se podía contemplar con camino de piedra con farolillos los lados los cuales todavía se encontraban apagados, llegando dicho camino hasta un puente que Hizaki reconoció enseguida. De mas, centenares y cientos de rosas de miles de colores llenaban aquel lugar, como si de un paraíso se tratase.

- ¿Os gusta? – Se giró encontrándose a Kamijo sentado en el muro de la fuente, mirándolo fijamente. El simplemente asintió y sonrió, tanto con sus ojos como con su corazón.
- Es hermoso. – Comenzó a caminar entre todos los rosales fascinado por tanta belleza, sin darse cuenta de que toda aquella belleza que ante sus ojos se exponía, no le llegaba si quiera a los talones de la que el desprendía.
- El día del baile, yo dejé aquí el ramo de rosas que os entregue. No tuve tiempo de conseguir lo que quería, que era el traeros hasta este lugar. Cuando tomé las rosas y volví a buscaros me asuste, por que no estabais. – Comentó el príncipe. – Llegué a pensar que incluso algún huésped de palacio borracho os había tomado a la fuerza para abusar de vos. - Oyó el ruido de los pasos de Hizaki apresurase hasta donde el estaba, sentándose a su lado.
- Kamijo… ¿Por qué sois así conmigo?
- En realidad, jamás he tenido un motivo por el cual luchar en mi vida. – Se levantó comenzando a caminar entre los rosales. – Desde pequeño me vi obligado a seguir normas, ordenes y a llevar un comportamiento digno y prudente. Muchas veces me presentaron a mujeres hermosas pero a todas las rechace. En mi familia todos los matrimonios que ha habido a sido por tratos y conveniencia, no quiero eso para mi. - Se giró mirando a su princesa y sonrió. – Para ellos el mundo es como una mascarada, donde sus almas enmascaradas bailan sin sentir ni perecer preguntándose “¿Qué es mentira?” o “¿Qué es convicción?” ellos jamás lo sabrán… pero yo quiero una mascarada donde pueda ver atreves de la mascara los ojos de mi amante y leer en ellos el amor que siente por mi. – Palabras tan sabias y verdades como aquellas… dejaron perplejo al hermoso muchacho. – Yo nací con el propósito de encontrar a esa persona con la que quiero compartir mi vida, y que igual sea su deseo de compartir la suya con la mía, y forma una juntos. Creo en el significado de la eternidad. Hizaki, creo en ti, y dejaré en tus manos mi ilusión.

Hizaki se levantó con calma y camino de forma asustadiza hasta llegar a donde su príncipe se encontraba, de nuevo mirando el horizonte. Aun temblando elevó sus brazos hasta comenzar a adentrar sus manos por los huecos que había entre los brazos y los costados de Kamijo. Dejó sus manos quietas sobre el vientre del príncipe, quien se sonrojó por aquel gesto de parte de su princesa. Con tranquilidad, dejó caer su cuerpo contra la espalda del contrario dejando reposar su cabeza en el hombro del príncipe.

Sin decir nada, dejaron que la tarde se tornara un poco más densa y oscura. Hizaki observo por un momento como se veía el palacio con aquel precioso cielo atardecido de fondo. Las luces del hermoso palacio destacaban en aquellos colores rojizos y azul marinos del atardecer.

- El palacio se ve sublime desde aquí. – Susurró Hizaki.
- ¿Veis aquel balcón, justo en la segunda torre? – Kamijo señaló con su mano la dirección como si lo estuviese dibujando con el dedo índice. – Pues esa es mi habitación, y en ese balcón tengo mi segundo mayor tesoro jamás conquistado por el hombre. – Rió ante su final filosófico. – Pero, ¿sabéis que es lo mejor? – Hizaki negó riendo al igual que el. – Lo mejor es que mi primer y segundo tesoro se asemejan. El segundo es un hermoso rosal que trepó toda la pared del palacio y se enrolló en mi balcón, cubriéndolo con sus finas espinas y hermosas rosas, y mi primer tesoro, es una rosa también. – Hizaki escuchaba atentamente cada palabra. – Pero esta rosa es mas delicada, mas hermosa y cálida, desprende belleza por doquier y creo que este tesoro si estoy logrando conquistarlo. – Susurró.

La suave caricia de aquella gentil mano embriago todos sus sentidos en el camino que hacia de su pómulo hasta rosar con sus nudillos su mandíbula. Gozando de aquella piel tal suave y caliente a la suya. Notó que bajo su coqueto colorete, un rojo mas intenso nacía del interior al exterior de su piel, mas la mano que lo acariciaba sentía el calor que este tono de piel desprendía.

Kamijo comenzó a acortar la distancia entre la hermosa princesa y él. Por su lado, Hizaki simplemente cerró sus delicados parpados al sentir los finos labios de su príncipe rozar con suavidad su mejilla en un caricia lenta y la cual parcia sin fin, llegando a su oído donde paró y besó su lóbulo con delicadeza moviendo un poco su pendiente.

- Esa rosa, eres tú. - Las manos del menor subieron hasta sus hombros donde se acomodaron simulando un abrazo, mientras que el mayor se entretenía jugando con su oreja, la cual pronto pasó de ser fría a caliente por los nervios.

Las manos del príncipe pasearon tranquilamente por su ceñida cintura, tomando a partir de está rumbo hacia su espalda, en la cual comenzó a buscar con sus dedos el lazo que mantenía el vestido sujeto a su hermosa y perfecta figura. Siguió el atareado camino por aquel puzzle de cintas anaranjadas, mientras que comenzaba a besar con delicadeza el cuello de su princesa. No tardó en localizar ese punto en aquella suave y fina piel, el cual le hizo sentir a Hizaki un gusto mas placentero, motivo por el que dobló mas su cuello hacia un lado, dándole a su príncipe mas espacio el cual besar.
avatar
Geneviev
Capullo de Rosa
Capullo de Rosa

Mensajes : 164
Rosas : 211
Fecha de inscripción : 22/08/2012
Edad : 22
Localización : A saber...

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Prueba de amor

Mensaje por Angel_cm el Lun 3 Dic - 1:34

Sabes? Me esta sintiendo muy mal pero esto levanto mis animos al 100% OHHH POR DIOS YA QUIERO VER QUE PASA EN ESE JARDIN SFJSDFJK pero no te preocupes tus estudios primero eaeaea
avatar
Angel_cm
Rosa en crecimiento
Rosa en crecimiento

Mensajes : 52
Rosas : 58
Fecha de inscripción : 18/07/2012
Edad : 20
Localización : Unica rosa en El Salvador~

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Prueba de amor

Mensaje por Geneviev el Lun 10 Dic - 19:21


Angel_cm, muchas gracias por estar siempre al pendiente de cuando publico y por tu comentario. Dicen que escribir logra sanar cuando alguien se siente mal, pero si con lo que escribes sanas a los demás es todavía mas maravilloso ;)

No se que poner ._. Mi inspiración se la llevo toda el capítulo (que es largo por cierto) x.x

Me he divertido muchísimo escribiendo este capítulo, todo gracias a Teru <3 (Ya lo entendereís)

Bueno, como no se que mas poner os dejo leer tranquilas;



Capítulo 19; Celos


Su cuerpo y cerebro rogaban que parara, con tal de no terminar sintiendo aquel dolor que sabía rompería su ser y corazón en miles de partes como un frágil cristal. A su vez, de aquellos poros fluía el aroma mas dulce y amenazante el cual embriagaba su olfato volviéndolo un completo adicto a el, a buscar mas por aquella blanca tez de tan fino cuello. Miles de emociones dentro de su ser, una batalla entre él y su conciencia. Su corazón y su mente, una misma pregunta, ¿a quien creer? Su cuerpo seguía los latidos y sentimientos que su corazón había esperado sentir toda una vida, pero su mente le exigía que parara y que no tentara más a la suerte de aquello que podía cometer y arrepentirse un día no muy lejano.

Toda su fe, ilusión y amor, estaban puestos con lealtad en su hermosa princesa de rulos dorados, dándole a manos llenas su amor y su enamorado corazón. Implorar y suplicar por el amor de Hizaki no estaba en sus planes, y siquiera lo deseaba. Quería lograr que su princesa lo amara a pesar de quien el era, no por sus títulos, no por el palacio ni una vida de lujos de época. Simplemente por aquello que lo complementaba, un cuerpo de carne y hueso al que deseaba Hizaki se entregara, y un alma que vendería al mismísimo diablo con tal de aquel amor que tanto anhelaba. Estaba seguro de que de no haber sido por el baile, ya hubiera desposado al hermoso rubio desde un principio. El fue quien interpuso una prueba por el medio, validar si Hizaki era hermoso por dentro como lo era por fuera, pronto lo sabría.

Abrió sus ojos azules los cuales estaban cristalinos, y paró de besar con pasión aquella frágil piel, para hacer mas largo el paseo por su espalda y cerrar sus manos en torno a su cintura. Abrazándolo. Apresándolo más entre sus brazos y su cuerpo, el cual notaba como el corazón de Hizaki bombardeaba más rápido de lo habitual, y lo caliente que esto ponía su piel. Por su lado, la bella princesa entrelazó sus manos en la nuca de Kamijo, acurrucándose contra su cuerpo y escondiendo su sonrojado rostro en el cuello de este.

- Os quiero. – aquel tenue susurro resonó en el interior de Hizaki produciendo que miles de mariposas revolotearan en su interior y que sus piernas temblaran, al borde de fallar y caer.

Sus labios anhelaban decir un “yo también” pero sus nervios y el miedo a decir aquellas dos simples palabras impedían que sus cuerdas vocales lograses pronunciar una palabra certera, mas ni siquiera lo intentaba ya que se encontraba en un estado de bloqueo y confusión.

- Yo… - mordió su labio con delicadeza pero fuerza a la vez, el querer decirlo lo estaba asustando, pero no decirlo sería dejarse a si mismo en ridículo, pues había dejado que Kamijo lo besara en varias ocasiones, lo cortejara he incluso se le insinuara como la noche en la que permanecieron perdidos ambos solos en el bosque, y hacía poco menos de un minuto había jurado que sus ganas por entregarse a el príncipe habían aumentado. Simplemente debía decirlo. – Yo…

Aferró sus finas manos a la chaqueta negra con encajes dorados de Kamijo apretando su tela con sus dedos, rompiendo a llorar. Se sentía incomodo dentro de toda la comodidad y paz que estar con el príncipe le brindaba. Había llegado a palacio con la ilusión de poder disfrutar de la ultima vez que vería al hombre que amaba, al menos estar en su compañía y hablando de cosas sin sentido. Ahora todo era difícil, aquellas dos palabras que Kamijo había pronunciado le habían dificultado todo de manera sobrenatural. Presión que sabía no podía soportar.

- Kamijo… - Ahogado en su propio llanto buscó en aquel cuerpo la forma de aferrarse mas.

El príncipe lo abrazó con firmeza y apretándolo contra su cuerpo más si era posible. El ver a su princesa desolada de aquella manera le partía el alma en dos. Podía jurar sentir el temor que recorría el cuerpo de Hizaki, pues este temblaba y lloraba empapando su chaqueta negra con sus delicadas y cristalinas lagrimas.

Se separó un poco de Hizaki despegándolo de su cuerpo, obligando a mirarlo a lo ojos, lo que causó que este girase su rostro para evitar que su príncipe lo viera en aquel estado tan devastador. Buscó en su chaqueta un pañuelo de seda el cual siempre llevaba, más que nada como accesorio. Con suavidad, acarició la barbilla de su acompañante, haciendo girar su rostro hasta quedar de nuevo ambos frente a frente.

- Disculpadme pero sois hermoso, así que por favor sonreíd. – con precisión y cuidado limpió las gotas de dolor que perlaban el angelical rostro del hermoso muchacho, sin estropear su maquillaje. – No me tenéis que decir absolutamente nada, soy yo quien debe disculparse. – volvió a pasar el pañuelo por aquellas mejillas en las cuales aun quedaba alguna que otra traviesa lágrima. – No quise incomodaros. – Hizaki simplemente asintió, dejando que aquel pañuelo blanco fuera bañado por sus lágrimas y acariciado por su tersa piel.

El gran reloj que adornaba la torre mas alta del palacio se colocó en hora haciendo primero sonar los cuartos y después las campanadas. Los azules y brillantes ojos del príncipe lo miraron sin que este acabarse de hacerse notar mirando su hora, dándose cuenta de que la hora de la cena estaba próxima.

- ¿Me permitís? - guardó con elegancia su pañuelo blanco de nuevo en su bolsillo y dobló su codo mirando a Hizaki, este metió su brazo girándolo al sentido contrarió, reposando su mano con elegancia sobre el antebrazo de Kamijo.

Ambos comenzaron a caminar entre los rózales buscando en aquel paraíso de rosas el camino que llegaba a las escaleras. A su vez y paso, el príncipe iba metiendo su mano entre las peligrosas rosas sin importar tantos picotazos de espinas como se pudiese llevar, las tomaba por su tallo y las iba partiendo para luego sacarlas de aquel lió de tallos y espinas. Sacaba sus espinas con sus dedos y se las iba dando a Hizaki. Al principio cuando el príncipe le dio la primera solamente la tomó y la observo, sin cambiar en su expresión de tristeza y confusión que en su rostro se escribía. Pero a media que iban llegando a la pequeña portada de hierro negro la cual simulaba una enredadera de rosas, su ramo de dicha flor se hacía más grande, al igual que su sonrisa.

Con cuidado de que ninguna rosa cayera, levantó un poco su vestido para poder bajar los escalones de piedra de forma mas segura, aun sujeto al brazo del príncipe.

A paso tranquilo caminaban relajados por aquel paseó de piedra el cual estaba casi en penumbras, de no ser por los rayos del sol que aun tras las montañas lograban alumbrar un poco, pues los farolitos todavía no estaban encendidos. En el amiente se respiraba paz por parte de ambos aunque muy en el fondo tanto el Kamijo como Hizaki se encontraban en estado de nervios debido a un puente muy reconocible para la princesa, pero mas aun para el príncipe, quien escondió una sonrisa girando su rostro al lado opuesto al recordar que en aquel puente fue donde probó el sabor de aquellos dulces labios.

Se adentraron en el y pronto mil y una sensaciones se apoderaron de ellos, como magia. Kamijo deseaba girarse y sin importar como reaccionara su bella princesa besarla, aunque así tuviera que estropear las hermosas rosas, ansiaba de nuevo el sabor de esos labios. Hizaki en cambio deseaba con todas sus fuerzas llegar a la salida, el solo recordar lo sucedido en aquel lugar lo ponía nervioso y sonrojado de sobre manera, aunque a su vez deseaba que aquel suceso se volviese a repetir. Sin interrupciones.

Una vez fuera, una oleada de aire fresco chocó con ambos cuerpos, produciéndole un escalofrío al menos el cual el príncipe notó, pasando así su brazo por encima de sus hombros, juntando más sus cuerpos y haciendo subir el color de las mejillas de la princesa. A su paso, algunos de los empleados encendían los farolitos más cercanos al palacio, produciendo una atmosfera más romántica entre aquella pareja que paseaba por los jardines.

- Con su permiso alteza, pero es una dama preciosa. – habló uno de los hombres que encendían las velas, mientras que miraba al menor con adoración.
- Ya se que todos envidiáis mi buen gusto, pero esta en especial es la dama más bella que he tenido la suerte de conocer. – El príncipe besó una de sus manos, Hizaki simplemente sonrió.
- Y esperamos sea una buena reina, alteza. – habló otro de ellos.
- Podéis estar completamente seguro que si.

Kamijo sonrió dando su perfil a Hizaki, quien se embrujó en aquel rostro sonriendo, jamás se había dado cuanta de lo bello que era el príncipe cuando sonreía y sus ojos se iluminaban con aquella luz tan apacible la cual gritaba miles de sentimientos. Entreabrió sus labios, anonadado por aquello… Simplemente, estaba embrujado.

- ¿Sucede algo, mi princesa? – volvió a tomar su mano y besarla con mas calma.
- N-no. – pestañeó varias veces, pero el príncipe no era tonto y sabía que aquello tenía motivo.

Siguieron su camino rumbo a la entrada principal del palacio en completo silencio, pero que a su vez no era incomodo para ninguno de los dos. Kamijo, ayudo a subir las escaleras, pues entre tanta rosa a Hizaki no le era muy fácil visualizar donde estaban los escalones. Una vez dentro, una joven los atendió para hacerles saber que la cena pronto estaría servida. El príncipe amablemente, pidió una cesta donde colocar las hermosas rosas la cual la doncella no tardo en entregarle.

Tomó de nuevo a Hizaki pero esta vez por su mano, entrelazando sus dedos. Ambas manos se complementaban, y de vez en cuando Kamijo apretaba un poco la contraría, buscando más contacto con esta. Así hasta que llegaron a una gran puerta blanca al igual que las demás.

Esta, ocultaba en su interior un hermoso comedor en colores vino y oro, con cuadros gigantescos de paisajes y de cosas sin sentido, pero que si las miraba se respiraba el aire que impregnaba su arte. Las cortinas, eran de seda blanca y dorada, con recogedores en color vino y piedras en sus finalidades. Al medio, había una larga mesa ya servida. En su madera, se resplandecía el reflejo de las paredes como el más claro espejo.

Los reyes no tardaron en llegar al comedor, observaron felizmente a su hijo y a su acompañante, la cual ansiaban se convirtiera en su esposa, pues la muchacha les gradaba a ambos y la pareja que formaban entre ellos era todavía ms sublime. Saludaron de nuevo a los muchachos hasta que la reina se dio cuanta de que allí faltaba alguien. Por no decirlo en plural.

- ¿Dónde están Yuki y Teru? – cuestionó Sizuka mirando a todos lados.
- Madre, deberán estar ocupados en algo, ya sabes como son… pronto aparecerán.

Así como Kamijo terminó de pronunciar la última letra, unas risas se procedentes del pasillo se dejaron escuchar, las cuales ambos reyes y su hijo sabían de sus dueños. Por la gran puerta entraron el caballero que había llevado a palacio a “la dama”, acompañado del bello muchacho portador de cabello grisáceo, quien cruzo miradas con Hizaki y abrió sus ojos.

- ¿Vos sois la dueña de Yuuji? – preguntó entusiasmado, acercándose.
- Así es, un placer conocerle. – tomó los lados de su vestido y se reverenció ante el.
- ¡Vaya! permitidme el atrevimiento, pero nunca imaginé que fuerais tan hermosa. – Hizaki se sonrojó, y el muchacho tomó una de sus manos. – El gusto y placer es todo mío, señorita…

Besó con suavidad la suave mano de Hizaki por sobre su guante, bajo la atenta mirada de los reyes quienes se quedaron estupefactos del comportamiento del joven duque, y ambos jóvenes que estaban rojos, si no de furia, de celos. Intercambiaron miradas dudosas sobre la escena que estaban presenciando. Kamijo deseaba matar a Teru, mientras que Yuki deseaba liquidar a Hizaki… ambos por el oponente del otro en aquellos momentos. La gota que derramó el vaso fue cuando ambos vieron como Hizaki se sonrojaba aun más y le sonreía angelicalmente a un Teru cautivado por aquella extraña belleza.

- ¿Cenamos? – preguntó sonriente a los reyes el menor de los duques.

Kamijo corrió rápidamente a donde se encontraba su princesa, tomándola por una de sus manos y alejándola rápidamente de su primo. Llevándola hasta la gran mesa donde soltó sus delicadas manos para tomar una de las sillas y sacarla hacia fuera, haciéndole después señas a Hizaki de que se sentará y volver a cerrar un poco dicha silla. En un rápido movimiento se sentó junto a él, quien se encontraba en uno de los extremos de la gran mesa junto al sitio real del rey Takuyou, intentando separar a Hizaki de Teru lo más posible. Sonrió triunfante al ver como ya no tendría problemas con su en ese momento irritante e introvertido primo pequeño. Ahora, Hizaki era apartado de todo cuando el no deseaba que permaneciera cerca.

- Disculpadme de nuevo señorita, no me presente cuando fue su debido tiempo. Mi nombre es Teru, el duque menor. – Kamijo, quien tenía de nuevo su cara roja de la furia, por aquella, desde su punto de vista “falta de respeto a su princesa”, miró a las sillas justo enfrente de donde ellos se encontraban, encontrando a Yuki a su altura, y a Teru al frente de Hizaki.
- El mío es Hizaki. – sonrió el nombrado, sonrisa que le fue devuelta por parte del bello joven.
- ¡¿Dónde demonios esta la doncella con la cena?! – preguntó un príncipe lleno de ira y furia.
- Con permiso…

Una muchacha de estatura baja con un vestido sencillo en marrones y blancos, de un moño ondulado y pelirroja entró a la sala con una gran bandeja plateada seguida por dos muchachas mas. A cada uno de los allí presentes les fue servida la cena en una hermosa bajilla francesa de porcelana en tallos azules y violetas. Luego, al igual que entraron, se despidieron de los presentes y salieron a través de la elegante puerta.

- Espero y os guste la cena, bella Hizaki. No siempre es tan grato cenar con tan hermosa compañía. – Habló de nuevo Teru, haciendo que Kamijo se atragantara con un trozo de carne, llamando así la atención de todos. En especial al de la reina, quien se había dado cuenta desde el primer momento los celos que su hijo estaba sintiendo. – Disculpad a su majestad el príncipe Kamijo, le falta ese toque encantador que yo tengo. – sonrió con la apariencia de un hermoso gatito, inflando sus cachetes y entrecerrando sus ojos.
- No le hagáis caso… - Kamijo pasó uno de sus brazos por encima de los hombros de Hizaki, quien se estremeció a la cercanía. – Puede que no sea un encanto, como mi querido primo. – digo con sarcasmo. – Pero, soy mas hombre que el, y estoy seguro, de que podré hacer feliz a una mujer, tan hermosa como tu. – acarició su barbilla.

La reina rió por lo bajo, el rey intentaba cenar tranquilo sin decirle nada a su hijo, pues su comportamiento estaba siendo infantil y sobre todo impropio con una muchacha tan hermosa como Hizaki. Yuki se sentía avergonzado de su primo, y su hermoso amante de cabellos cenizos no se quedaba atrás con las ganas de reír de la escena infantil que su primo estaba dando.

- Kamijo, con todos mis respectos pero… que estés celoso no significa que tengas que compórtate de ese modo. Mira al pobre muchacha, se está avergonzando de ti. – esta vez fue Hizaki quien rió ante el comentario, lo cual hizo que Kamijo pusiera ojos en blancos y apretara sus puños mirando con amenaza al menor de los duques.
- De cualquier forma, creo que deberías de dejar de decir cosas insensatas. – Propuso Yuki.

Antes de que Teru abriese su boca movió un poco su cabeza para después posicionar su rostro y mostrarle a Yuki un rostro más tierno, sin darse cuenta de que su cabello se había movido.

- ¡Dios mío! – habló la reina tomando la atención de todos. - ¡Teru! ¿¡A que se debe ese gran moratón que tienes en tu cuello?!

El muchacho se tensó y tragó saliva duramente. Kamijo al igual que Yuki se puso pálido, sabía a que se debía, y por muy irritante que Teru se había comportado en la cena con Hizaki, el miedo a que la reina descubriera lo que sucedida le aterraba de cierta forma. La hermosa princesa, observo a ambos y fue entonces cuando comprendió lo que sucedía.

- Si me disculpan, ya es un poco tarde y creo que será mejor volver a mi casa, además me encuentro un poco cansada… – más que nada, salvar a Teru de una explicación era lo que intentaba, pero la reina habló.
- Me he tomado el atrevimiento, de preparar una habitación para ti querida. – Sizuka sonrió. – estamos en época de lobos, y es un poco peligroso estar sola fuera de palacio aunque lleves compañía. Antes de que el sol se pusiera mande a Yuki, – señaló al pálido muchacho. – a que mandara un mensaje a tu casa explicando los motivos por los cuales esta noche, te hospedaras en palacio. – Hizaki se tensó y su sangre corrió rápidamente por sus venas.
- E-está bien… - intentó sonreír sin parecer nervioso.
- Kamijo, acompáñala a su habitación, es la principal en el ala norte del palacio.

El príncipe tomó con suavidad una de sus manos, y después de despedirse, salieron del comedor, seguidos por un asustadizo Yuki quien dobló a otra dirección, para pronto ser perseguido por un nervioso grisáceo.

No sabía cuanto tiempo había transcurrido, pero esa ala del palacio era mas fría que las demás. Kamijo abrió la puerta de la que sería su habitación esa noche. El techo de esta era pintado en ángeles y nubes perfectamente dibujados, tenía un gran tocador en detalles de oro, al igual que el resto de los decorados en los distintos muebles. Una chimenea de mármol se mantenía encendida al límite de apagarse, pues a pesar de ser verano aquella habitación era mas fría que o normal. Pero los ojos del hermoso dorado se fueron directos a la cama, la cual era mucho mayor de lo normal, repleta de almohadones y cojines cocidos en el más fino de los hilos. De ella, caían algunas cortinas de seda blancas a los lados del colchón. Hizaki se acercó a una puerta que daba a un balcón, del cual se veía todo el reino en un hermoso cuadro, iluminado y rodeado de la hermosa naturaleza. Una ráfaga de viento chocó contra su rostro, moviendo algunos de sus hermosos rulos. Aquella brisa lo hizo volver en si, dándose cuenta de que ese era el momento, mientras que una pequeña lagrima corría su mejilla.

- Espero, que dormías bien. – la ronca voz de Kamijo encogió su corazón hasta el punto de sentir el dolor. – Buenas noches, Hizaki.
- Yo también… - aquel susurró lo hizo parar en seco y girarse hacía su hermosa princesa.
- ¿Qué? – Kamijo no comprendía aquello.
- Yo… yo también te quiero Kamijo. – la voz rota de Hizaki lo había logrado decir, pero sus oídos no se acaban de creer del todo o que había acabo de escuchar.

Decidida, la princesa se giró con seguridad, corriendo hasta donde Kamijo se encontraba, tomándolo por uno de sus brazos con sus finas y hermosas manos, atrayéndolo a el. Debido a su baja estatura optó por ponerse de puntillas pues el príncipe era más alto que él. Lo tomó por su masculina mandíbula, juntando sus labios en un cálido y cariñoso beso.

---

¿!Os ha gustado el final?! Yo se que si ♥.♥ y también se que me quereís violar, adelante ¡hoy me dejo!

¿Quién se imagina que fuese Hizaki el que diera semejante paso? -rie malvadamente-

El que si me dio pena es Teru u.u no se, me divertí mucho escribiendo su parte... para luego hacerle esa maldad ._.

Recordad, que todavía tengo que pensar si pasará algo ya en el siguiente capítulo o no, pues la flor de por medio!

¡Otra cosa, mi hermana esta en la que podría ser su ultima semana de embarazo *^* así que si no he actualizado en una semana es por que me ha tocado cambiar pañales!

¡¡Muchas gracias por leer!!

Os quiero
~Mamá~


avatar
Geneviev
Capullo de Rosa
Capullo de Rosa

Mensajes : 164
Rosas : 211
Fecha de inscripción : 22/08/2012
Edad : 22
Localización : A saber...

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Prueba de amor

Mensaje por Angel_cm el Miér 12 Dic - 17:13

Ohh pequeño y travieso Teru :3 me ha dado risa y ternura esa parte! Adoro como todo el mundo tienen por damicella a Hizaki :D FELICIDADES QUE SERAS TIA!!!! :Clapping:

Lo de violar... Lo dejamos para otra ocasion :jua:
avatar
Angel_cm
Rosa en crecimiento
Rosa en crecimiento

Mensajes : 52
Rosas : 58
Fecha de inscripción : 18/07/2012
Edad : 20
Localización : Unica rosa en El Salvador~

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Prueba de amor

Mensaje por Janeth hizaki el Miér 12 Dic - 17:15

wooww..sin palabras :) esta hermosisimo
avatar
Janeth hizaki
Capullo de Rosa
Capullo de Rosa

Mensajes : 172
Rosas : 330
Fecha de inscripción : 04/11/2012
Edad : 19
Localización : perdida por hay

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Prueba de amor

Mensaje por Geneviev el Lun 17 Dic - 19:48

Aclaración del capítulo; Cuando aparezcan estos signos >> << Y a letra sea en cursiva, es un recuerdo o ¡flash back!



Resién hoy terminé por fin las clases para entrar en las vacaciones de navidad, no sabeís cuando... ¡¡LAS NECESITABA!! Pero estoy muerta, x.x y eso influye en mi forma de escribir muchas veces...

En fin, nos vemos abajo ;p



Capítulo 20 - El puzzle perfecto


Sobre su pecho desnudo, caían las pequeñas gotas saladas que nacían en sus preciosos ojos azules, presas de la amargura, desdicha y tristeza. “¿Qué había hecho?” Esa pregunta cuestionaba su cerebro cada pocos segundos, ahora el había sido el cobarde. De los bellos labios de su princesa habían salido las palabras que ansiaba desear escuchar desde el día en el que se había dado cuenta de que su corazón, era preso de su dulce amor. Ahora se sentía estúpido y apenado por lo que había hecho. Sabía que a Hizaki le había costado mucho pronunciar aquellas palabras que tanto sentido y significancia para el tenían, pues el mismo sospechaba que aquellas bellas palabras habían surgido desde el corazón de la princesa.

- Mi amor… - la imagen de Hizaki llorando cruzó su mente produciéndole un dolor insoportable a la altura del pecho, donde apoyó su mano cerrando su puño, intentando calmarlo. Uno dolor no propio de una enfermedad, algo mas profundo.

Se levantó de aquella espaciosa cama, tirando así algunos almohadones por el suelo. A paso lento y tambaleante corrió un poco la cortina que cubría el balcón, abriendo esta y sintiendo el aire de verano chocar en su rostro, pero a su vez produciéndole un escalofrió el cual erizó su piel.

En el horizonte de la oscura noche, no se conseguía ver absolutamente nada, siquiera la luz de la pequeña casa de Hizaki, pues seguramente su madre estaría dormida, sin imaginar como por culpa del príncipe su hijo se quebraba en mil pedazos, o así lo pensaba Kamijo, quien lloraba como las nubes en un triste día. Apoyó sus manos en el mármol frío de su balcón, rozando e hiriendo un poco sus dedos las espinas de su rosal. Vio como pequeñas gotitas de sangre brotaban de los pequeños pinchazos, pero no le prestó atención. En aquel momento solo una rosa necesitaba ser atendida, pues sus pétalos caían lentamente por culpa del dolor que sentía su corazón y alma.

<< Sin temor, movía con suavidades sus labios contra los de su princesa, los cuales sabían a azúcar y miel. Sus manos, acariciaban la espalda sobre el laberinto de cintas anaranjadas sin buscar esta vez el nudo que las mantenía atadas, pero encontrándolo y tirando con suavidad de el, aflojando el corsé que mantenía su vestido sujeto a su figura. Se separó un poco rompiendo el beso y contemplo el angelical rostro de Hizaki, quien lo miraba con un amor indescriptible en palabras.

Acarició los hombros de su princesa y comenzó a descender el precioso vestido a su paso mientras que sus manos tocaban la cálida y suave piel de los brazos opuestos, ya desnudos de cualquier tela. A medida que el vestido bajaba, Kamijo podía apreciar el precioso corsé bordado en hilos blancos con el cual Hizaki conseguía parecer tener pechos. Aquel instrumento de ajuar femenino se le antojaba demasiado rebelde y erótico a la tan dulce y pura imagen de su bella princesa. No dudo un segundo en tomarlo por su ceñida cintura y aproximarlo de nuevo a el, volviendo a juntar sus labios esta vez de un forma mas salvaje y pasional, entrando sus lenguas en el juego también, degustando en sabor del otro, que tan ansiado les era.

Los brazos de Hizaki enrollaron su cuello, enredando algunos mechones rubios en sus finos dedos, lo que supuso tener que elevarse todavía mas haciendo que su vestido cayese por completo al suelo, dejando al descubierto la ligera lencería entera y sus medías de encajes.

Aun así y sin abrir los ojos, los manos del príncipe bajaron hasta sus glúteos apretándolos y apegándolo mas a el y para luego elevándolo, logrando que enredara sus piernas alrededor de su cintura, y así quedar mejor a la altura de los labios opuestos los cuales besaba con devoción. Como el camino mas simple, comenzó a caminar sobre aquella fina alfombrar sin siquiera rosar el vestido que había quedado en el piso, con dirección a la gran y apacible cama blanca, a la cual no tardo en llegar. Al sentir sus rodillas chocar con el duro colchón, descendió con lentitud recostando a Hizaki sobre el y quedando el sobre Hizaki.

Sus labios no tardaron en llegar al cuello contrario el cual comenzó a besar sin prisa pero sin pausa succionando aquella piel que olía a melocotón y que conseguía embriagar todos sus sentidos. Ahora, sus manos acariciaban sus muslos apretando aquella piel tan cálida y suave con la yema de sus dedos.

- Sois hermoso. – volvió a sus labios una vez mas uniéndolos de nuevo, pero una pregunta cruzó por su mente “¿Lo será también interiormente?” a su vez, la mente de su princesa pensó que era lo que estaba haciendo, comenzando a sentirse mal interiormente.

Kamijo paró de besar sus labios y el pánico se apoderó de su ser nuevamente, se alejó de los perfectos y dulces labios de Hizaki y abrió sus ojos dudosos por un momento, encontrándose con la irada cristalina del otro, quien pronto comenzaría a llorar, haciendo sentirse a Kamijo un monstruo. >>

Con sus largos dedos limpió una lágrima traviesa que rondaba su mejilla. Sus ojos estaban clavados en una de las cientos de rosas que adornaban su balcón, y fue entonces cuando se dio cuenta de que si a alguien estaba engañando, era a él mismo, por cobarde y por desconfiar de aquella persona que se ponía tan nerviosa y sonrojada cuando su presencia estaba cercana.

Tenía que arreglar todo el conflicto que se había formado por parte de ambos.

Dio media vuelta encaminándose al interior de su alcoba, volviendo a pasar la cortina una vez dentro de ella para tapar de nuevo la puerta del balcón. Las velas que habían por toda su habitación ya estaban prácticamente derretidas y algunas apagadas, de modo que apagó las que faltaron poniendo antes de todo su vista fija en su puerta, a la cual se dirigió una vez todo en penumbras.

El pasillo estaba totalmente oscuro pues al igual que en su habitación, las velas que sostenían las majestuosas y talladas estatuas doradas estaban casi acabadas y derretidas. Miró para la izquierda y luego para al derecha, percatándose de que no hubiese ningún guardia real cerca que lo pudiese ver y comenzó a caminar descalzo por aquel frio suelo de mármol gris y blanco el cual estaba como el mismo hielo, produciéndole escalofríos a su cuerpo el cual estaba solo cubierto por una bata oscura, dejando un poco de su pecho y piernas al descubierto.

La habitación donde se hospedaba su princesa, estaba mucho más lejos que la de Yuki o la de Teru, teniendo que cruzar por estas también. Pasó al lado de ambas puertas casi de puntillas y tambaleándose como si caminara sobre una cuerda floja para no ser oído, más que eso, fue él quien oyó el escándalo de sonidos placenteros al pasar pegado al lado de la puerta de su primo mayor. Produciéndole risa, y tapando su boca para que los muchachos no se dieran cuenta de que el estaba al otro lado de la puerta en aquel momento, mas que fuera de pasada. Sabía perfectamente que Yuki estaba con Teru en un muy buen ambiente, pues la voz del menor era la que mas reconocía entre aquel concierto erótico. Kamijo solo deseó una cosa, y era que la puerta estuviese cerrada con llave.

Giró en una de las esquinas y divisó a lo lejos la gran puerta que mantenía Hizaki entre las cuatro inmensas paredes de la habitación en la cual dormía. Su valentía se esfumó al mirar aquella gran puerta, pero no perdió las esperanzas en ningún momento, acercándose así a ella y rozando con sus dedos el manillas, para luego envolverlo con su mano y girando, cediendo este y abriéndose la puerta sin siquiera hacer ningún tipo de ruido.

Se adentró en la habitación cerrando la puerta tras de si, y girando la llave con empuñadura de rosa en dorado que mantendría la habitación completamente cerrada, de no ser por una pequeña rendija que Hizaki había dejado abierta en la puerta del balcón, entrando un risa caliente logrando mover un poco las cortinas tanto del balcón como las que colgaban de la gran cama blanca. Giró sus ojos aguamarina a la chimenea en la cual la leña ya se había casi fundido en las poderosas llamas de fuego, las cuales a estaban ocultan en el interior del carbón, dándole un aire mas romántico a todo el entorno.

Echó su vista a la cama, notando como el lado derecho estaba más abultado que el resto, y oyendo la tranquila respiración de Hizaki. Sobre un bonito sillón rusticó beige con adornos en negro y dorado, descansaba el hermoso vestido anaranjado, junto al corsé de bordados blancos y unas… ¿medias? lo que hizo que Kamijo sonriera y se sonrojara, pues no se había dado cuenta de que Hizaki llevaba puestas horas atrás unas medias tan sensuales y finas como aquellas. Aunque si podía elegir, sus piernas desnudas era como de verdad las deseaba, tan suaves y frágiles sin decir lo perfectas y sensuales que al príncipe le resultaban.

Como un sigiloso gato oculto en las sombras de la noche, se acercó sin hacer ruido hasta la gran y elegante cama. Llevó sus manos al lazo que mantenía su bata sujeta desatándolo, haciendo que esta se abriera, para sacarla después y quedar totalmente desnudo frente a la cama. Levantó todas las sabanas, mantas y edredones, adentrándose poco a poco en aquel paraíso de tela, ya caliente debido al calor que el bello cuerpo de Hizaki desprendía.

Se acercó poco a poco hasta el lugar que su princesa ocupaba, aproximándose a ella. Separando las sabanas que cubrían su rostro, bajándola con cuidado. A pesar de que Hizaki le daba la espalda, se irguió un poco encontrándose con el relajado rostro de su princesa sumido en el mundo de los sueños, volviéndola su bella durmiente.

Acarició el hombro desnudo, sintiendo su tersa piel, apartando unos de los rulos dorados a su vez, para besarla después. Bajo su tacto, la piel se erizó haciendo que su hermosa princesa se acurrucara mas entre las mantas, sin saber el por que de aquella sensación que sentía su dormido cuerpo. El príncipe, volvió a repetir la hazaña, pero esta vez descendiendo sus labios por el desde el hombro hasta quedar cerca del codo, lo cual hizo que Hizaki despertara, y girarse sobre si mismo.

Antes de que pudiese decir o callar nada, sus labios fueron atrapados en un ansiado y desesperado beso, masajeándolos con cuidado pero a su vez con salvajismo. Las manos de Hizaki caminaron nuevamente acariciando el cuello del contrarió enredando sus dedos en el suave y sedoso cabello rubio del mayor, quien aprovechó el que su princesa le correspondiera, para darse paso bajo las sabanas y colocarse sobre el menor, el cual ante esto abrió sus piernas dándole a Kamijo mas comodidad sobre su cuerpo.

Kamijo atrapó entre sus manos la dulce cara del menor, volviendo el beso más pausado y romántico. Hizaki por su parte movió sus manos comenzando a acariciar la espalda de su amante, abriendo sus dedos al máximo intentando conseguir acariciar más de lo que sus pequeñas pero finas manos le permitían. Pronto sus labios fueron liberados, para su barbilla ser besada y por ultimo su cuello ser domado por aquellos labios que ardían en su piel, quedando grabado así en su piel una huella imborrable. Arañaba con sus dientes aquella sensible piel, con aquel aroma tan cautivador, sin duda alguna una rosa única, hermosa y pasional única en su forma y hermoso aspecto.

Sin pensárselo dos veces pasó a su clavícula, siguiendo con un cosquilleo camino de besos los huesos que la marcaban, produciendo que este sonriera debido a las cosquillas que esa zona producía, mas que ahora aquellas manos que tanto ansiaban tocar la belleza hecha perdonas acariciaban su cintura con pasividad, disfrutando de su tacto. Siguió descendiendo hasta toparse con uno de sus rosaditos y sensibles pezones, el cual no dudo en besa con delicadeza para después apresarlo entre sus labios. Ante esto, Hizaki se sonrojó, cerrando sus ojos, pues nunca nadie lo había tratado de aquel modo tan cariñoso.

- Mmm… - Hizaki atrapó con sus dientes su labio inferior, intentando no hacer ninguno de aquellos sonidos que siempre le habían parecido vergonzosos.

Ante esto, Kamijo fue ahora quien sonrió. Esta vez no permitiría que nada ni nada interrumpiera aquello que tanto había anhelado. Un sueño que se estaba convirtiendo en realidad. Siguió un largo camino de besos por todo el vientre el cual de vez en cuando se contraía al sentir las cosquillas que los besos le producían, pero jamás parando su rumbo el cual no tenía destinito fijo. Tiró de las sabanas dejando ambos cuerpos en libertad, y de esta manera dejando que también Hizaki notara por fin su desnudez. Casi ahogándose con sus propios latidos de corazón los cuales aumentaron al ver al hombre que amaba y añoraba completamente desnudo ante sus ojos avellana.

Besó con frenesí sobre el elástico del pequeño pantaloncito bordado al igual que el corsé pero con encajes que Hizaki llevaba como única prenda, esta vez acariciando sus muslos y apoyándolos en sus hombros, quedando así atrapado entre ellos. Aquella piel era más sensible y cálida que el resto de su perfecto cuerpo. Pasó sus labios por ellos una y otra vez, después por su rodilla bajando así por su pierna y llegando a uno de sus pies, depositando un beso en la parte superior de este, el que parecía de una muñeca fabricada con la más cara porcelana. No paso mucho mas tiempo, has que Kamijo se dio cuenta de que aquella diminuta prende, le estaba haciendo daño a su princesa de alguna manera.

- ¿Me permitís? – señaló la diminuta pieza de ajuar blanco.

Hizaki, el cual mantenía una lucha interna simplemente y sin saber el porque asintió, notando como las manos del príncipe tomaban su prenda por los elásticos de los bordes y la jalaba, para luego con calma resbalarla por sus piernas hasta quitarla por sus pies. Dejando su desnudez expuesta ante la feroz vista azul cielo.

Sus piernas volvieron a ser sometidas a miles de besos en toda su superficie, hasta que unos traviesos labios cálidos rozaron su sexo ya despierto, consiguiendo que mordiera su labio nuevamente esta vez mucho más fuerte. A modo lento, este fue envuelto por la cavidad bucal del príncipe, dándole en un ritmo suave un placer que jamás pensó sentir.

- Ah… Kamijo. – Este liberó el miembro del menor, para así pasar con suavidad su lengua por la longitud de Hizaki, quien apretó con sus hermosas manos las sabanas arqueando a su vez su espalda.

Dejó de lado el sexo de su amor, para comenzar a succionar una de sus ingles, atrapando entre sus dientes parte de aquella fina piel, dejando marcas sus finos colmillos, bajando lentamente por aquel lugar tan sensible, consiguiendo que su bella princesa arqueara más su cuerpo y de esta forma poder llegar hasta la estrecha y diminuta entrada de su amante. Pasó su lengua por ella siguiendo su redondeada forma, para después girar uno de sus dedos y entrar en aquella zona virgen hasta la altura de su uña, siguiendo así con todo su dedo, sin dejar de observar a Hizaki. Hacerle daño, era lo ultimo que quería. El mismo proceso, hasta que tres dedos estuviesen dentro de aquella zona en la cual tanto deseaba reinar.

Volvió hasta los labios, sintiendo la muerte venir si no los besaba. Hizaki lo abrazó una vez se sintió listo, subiendo sus piernas, enredándolas en la cintura del príncipe, quien rompió el beso con cariño al sentir aquel gesto. No hicieron falta palabras, pus simplemente con ver aquellos hermosos ojos que desprendían amor y temor, supo que tenía el permiso para unirse con él en uno solo. Guió una de sus manos hasta su sexo, tomándolo con ella y por instinto llevarlo hasta la entrada de Hizaki. El nombrado, cerró sus ojos recostándose en el almohadón, esperando a sentir aquel tan esperado dolor, entregarse al hombre que amaba en cuerpo y alma.

El dolor punzante en su zona trasera, hizo que sus ojos se abrieran y apretara sus dientes, soltando entre ellos pequeñas quejas, aunque sus ojos también las dieron cuando se aguaron debido al dolor.

- ¿Estáis bien? – la preocupación se hizo sentir en su voz.
- Si… - susurró con dificultad.

Clavó sus uñas en la espalda del mayor, mientras que las lagrimas salían descontroladamente al sentir como aquella sensación de dolor lo iba llenando según Kamijo se adentraba en el. Un horroroso dolor que lo estaba volviendo loco, pero el chocar de la pelvis de Kamijo en sus glúteos lo hizo tranquilizarse.

- ¡AH! - sus labios fueron atrapados con devoción, cuando gritó al sentir como su cuerpo era vaciado de nuevo pero llenado con desespero. Kamijo, quien escuchó el grito de dolor de su princesa se comenzó a sentir de nuevo mísero, ¿pero como ir mas despacio…? La necesidad de amarlo lo consumía vivo.

Se colocó mejor entre las piernas de su amante, observando como Hizaki se acomodaba bajo su cuerpo una vez las embestidas iban mas lentas y suaves. As manos de este acariciaban su espalda, hasta llegar a sus hombros donde se detuvo apretando la piel y carne que allí yacían cada vez que su cuerpo era embestido con cariño. Cerró sus hermosos parpados mostrando su rostro más relajado lo cual también tranquilizó a Kamijo, pues aun estaba alerta de no hacerle daño a su princesa. Los preciosos rulos dorados se esparcieron por toda la superficie de algodón y ceda la cual cubría los almohadones. Las manos del mayor lo tomaron de su cintura con firmeza, apretando esta, sintiendo como el sudor de su amante ahora cubría sus manos. Se acercó de nuevo al hermoso y angelical rostro contrario, besando sus parpados, nariz, mejillas, frente y por ultimo labios.

- Hizaki… - fue un susurró tenue contra los labios del menor quien comenzaba a disfrutar de aquello, pues su miembro era preso de ambos cuerpos, frotándose en ambas pieles, sintiendo el placer de una forma casi apocalíptica.

Abrió sus ojos encontrándose con los de Kamijo. Sus uñas estaban semienterradas en la piel de sus hombros, pero al igual que el, solo la costumbre contuvo de que aquel dolor no fuese sentido por el mayor, pues según sus embestidas iban aumentando de ritmo, el dolor que aquella zona intima sentía se iba esfumando como estrellas fugases en una noche oscura. Desenterró sus uñas de aquella piel, por la cual ya se veían ligeros hilos de sangre, tomando con cariño la mandíbula del mayor, acercándolo a el para juntar de nuevos sus labios.

El placer que sentía era inexplicable. Sentía como desde aquel punto fijo, a todos los rincones de su cuerpo llegaran oleadas de placen que se repetían una tras la otra, volviéndolo totalmente loco. Mordió con fervor el labio inferior de su príncipe, el cual tomó ambas piernas colocándolas a cada lado de su cabeza, apoyadas en sus hombros. Se irguió mas sobre su cuerpo, entrando tanto como le era permitido, tocando aquel punto que hizo temblar al menor, arqueando su cuerpo soltando los labios ajenos y moviendo su cabeza con brusquedad, esparciendo más su ondulado y sudoroso pelo por los almohadones. Sus manos fueron llevadas a ambos lados de su cabeza, sobre uno de los almohadones. El príncipe entrelazo sus dedos, apretando cada vez mas las manos de Hizaki según las embestidas eran más fuertes, y los gritos del menor mas frecuentes. Aquellas manos y aquellos cuerpos parecían haber sido creadas para unirse como el puzzle más perfecto, de todos.

- Ahmm… – sus manos fueron apretadas con fuerza marcando los dedos de Kamijo en el dorso de esta. Entreabrió sus labios al sentir como aquel intruso tocaba ese punto en su anterior que lo hacía vibrar y templar de placer. – Kamijo… - susurraba ese nombre una y otra vez, mientras que su cuello y pecho eran llenados de desesperados besos, los cuales lo hacían sonreír.

Liberó sus piernas cayendo estas sin fuerzas a los lados de su cuerpo. Subió por el cuello ajeno mordiendo la sensible y dulce piel que encontraba ha su paso, hasta conseguir llegar a la oreja del menor, respirando el sudoroso aroma a miel que desprendía su cabello dorado.

Salió de aquella cálida cavidad para embestirla una sola vez mas, sintiendo como ahora todo había sido mucho mas profundo y placentero para su acompañante. Su miembro fue apretado por la entrada del menor, contrayéndose y apretándolo produciéndole una gran oleada de placer, acompañada con un intenso orgasmo.

- ¡Ah! – Oyó aquel grito y solo fueron cuestiones de segundos el que su vientre fuese mojado por la semilla del menor, quien tembló al sentir todo aquel placer recorrer sus venas.

Cayó desplomado sobre el pecho de Hizaki, quien todavía sentía su cuerpo vibrar después de lo vivido. Su espalda comenzó a ser acariciada paulatinamente por los sedosos dedos del menor. Se irguió un poco sobre si para salir del menor, el cual sintió un poco de molestia cuando su cuerpo fue vaciado. Se giró semi levantándose de la cama dejando a Hizaki un poco dudoso de aquello. Tomó con calma las sabanas y mantas que yacían en el suelo subiéndolas a la cama y extendiéndolas sobre su princesa después. Para una vez esto echo adentrarse bajo ellas y quedar a pocos centímetros del rostro de su amor.

Lo contemplo tanto con sus ojos azules como con sus manos, acariciando sus mejillas, tocando su nariz y rosando sus labios. Ante el tacto el menor cerró los ojos dejándose hacer en actos cariñosos por parte de Kamijo, quien se acerco y rosó de nuevo sus labios con los suyos.

- Estoy enamorado de ti… - aquel susurró llegó a oídos de Hizaki, quien abrió sus cansados ojos con asombro sintiendo la respiración del opuesto sobre su rostro.

No dijo absolutamente nada, solo se digno a observar con adoración y emoción el rostro del príncipe, aguándose así sus ojos de las sin fin de emociones que sentía. Popo a poco el mayor descendió sobre su cuerpo, acomodándose en su pecho y escuchando su corazón, sintiendo así como los suaves y delgados brazos del menor lo abrazaban, con amor.

---



Bueno, ya se vienen la navidad, yo hice mi árbol todo gay el 2 de este mes, ¿ustedes ya lo hicieron? *^*

Mi hermana todavía no ha dado a luz aun u.u ¡yo quiero que nazca ya!! >.<

Haré algo por navidades, no lo tengo muy claro pero algo Kamizaki haré ♥

¡¡Gracias Janeth y Angel!!
avatar
Geneviev
Capullo de Rosa
Capullo de Rosa

Mensajes : 164
Rosas : 211
Fecha de inscripción : 22/08/2012
Edad : 22
Localización : A saber...

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Prueba de amor

Mensaje por Angel_cm el Mar 18 Dic - 17:30

AKJDHGFGHBSNMNJHXBGYSHNJXBGSDY6WUJMQAS NBZXGSDWEHYQWJSGBXWHYQNJ SBDBWNQHAS BXSDEWHNQJA SZXBZSDHWQN BSDVBWHNA SDSVBWEHEN BSVSDGHYN BXVBSDGWHBN SVDGWEHYNS BVWEHKISJUDHNFERVGWUIJSHN BDGSW VBD}GWEUHNJ SBXVSDBGHWEUJHNS BVB.

Eso senti todo el rato que lo lei *cadadiamehacesmartemas*
Mi arbol quedo muy "noble" lo decore de dorado y plateado :3
Ahora disculpame, ire a temblar a una esquina de leer esto........................................................................................ :8O:
avatar
Angel_cm
Rosa en crecimiento
Rosa en crecimiento

Mensajes : 52
Rosas : 58
Fecha de inscripción : 18/07/2012
Edad : 20
Localización : Unica rosa en El Salvador~

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Prueba de amor

Mensaje por Eternal Rose el Vie 21 Dic - 19:20

Oh dios!!! estoy toda temblorosa despues de leer esto...

te pido mil disculpas Gene-Chan por no comentar. Pero he seguido siempre el fic, solo que no tenia tiempo de comentar porque copiaba todo en word y lo llevaba a casa en mi USB (No tenia interner, pero ahora si!!!) Ahora si puedo decir: estare esperando con ansias el proximo capitulo. Te quiero mucho mucho mucho mama virtual. :Kisses:
PD: Volvio la hija prodiga XDD
avatar
Eternal Rose
Rosa incondicional
Rosa incondicional

Mensajes : 667
Rosas : 782
Fecha de inscripción : 29/04/2012
Edad : 19
Localización : Perdida en algun lugar muy lejano...mi mente

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Prueba de amor

Mensaje por Geneviev el Mar 25 Dic - 18:50


Quería haber tenido listo el capítulo para ayer, pero con la cena de navidad y todo eso me fue imposible. Al igual que también quería poder haber escrito algo para navidad, pero tampoco he tenido mucho tiempo.

Bueno, este es “capítulo especial” mas que nada por que la pareja que lo protagoniza es Teru y Yuki.
Motivo; El final esta cerca ya casi lo puedo ver, y no quiero dejar ningún cabo suelto… cuando lo leías lo entenderéis :P



Capítulo 21 – Solo tuyo (Capítulo especial)

Su cuerpo temblaba del miedo que sentía, tanto así que sabía que en cualquier momento podría sucumbir o colapsar del terror que corría sus venas. De su piel, brotaba el sudor frio del miedo sembrado en su delgado y fácil cuerpo, mientras que sus ojos azules eran enmarcados con pequeñas gotas cristalinas que hacían notar y eran la más gran prueba de que su interior estaba intranquilo y asustado. No quería llorar, no delante de el.

Miró al frente viendo como su amante se escaqueaba entre las sombras, sin rumbo pero conociendo este. Su habitación. Que mejor lugar para desahogarse, tanto del terror que llenaba su ser, al igual que el pequeño que lo seguía con sus pupilas celeste, como de los celos que aun crucificaban su cuerpo, hiriéndolo y haciéndolo sentir traicionado por su precioso niño de grisáceos cabellos. El nombrado, aligeró el paso notando que la silueta a su frente tomaba ventaja en el caminar y si no llegaba a tiempo la posibilidad de que le cerrara la puerta en su cara, era demasiado mayor. Conocía a Yuki bastante bien, y podía notar a kilómetros que este estaba un tanto modesto, pero mas que nada asustado al igual que el.

Pronto llegó el giro que dejaba ver al final, cerca de los ventanales, la puerta con jarrones a ambos lados la cual pertenecía a Yuki. Este, tomó el manillar entre sus masculinas manos, girándolo y adentrándose en su habitación para cuando casi estaba a punto de cerrar de nuevo, uno de sus brazos ser atrapados con suavidad por la mano de su grisáceo.

- ¡Espera! – se giró lentamente encontrándose a Teru. No tenía ganas de hablar con el.
- Necesito estar solo. – Movía sus ojos para ambos todas las direcciones intentando evitar chocar miradas con su bello niño. – Debo de pensar sobre lo sucedido… y sobre todo debo de pensar si esto deberá seguir Teru, o simplemente acabar con todo de una buena vez. – Sabía que aquellas palabras ardían en su interior tanto como en el interior de Teru, pero se encontraba perdido en un mar de dudas.

Esas palabras impactaron en el menor, quien bajo su rostro formado su boca en un pico comenzando a temblar. Estaba a punto de llorar, y no hallaría la forma de contenerse. A pesar de que siempre habían estado en secreto, eso hacía que ambos corrieran un riesgo que a la vez les gustaba y torturaba.

- ¿Por qué dices eso? – Bajó su rostro intentando evitar que el mayo viese la lágrima que surcaba su mejilla en aquel momento. Aunque su tristeza, era evidente.
- Sabes perfectamente porque, Teru. Sabes del riesgo que corremos, no podemos seguir aventurándonos a que nos descubran. Ese no sería un buen final. – Se recargó en la puerta.
- Yo… - Intentaba localizar alguna respuesta en su mente al comentario del duque, pero sabía que este tenía toda la razón y eso era lo mas tormentoso para el. Ser tan vulnerable.
- No, Teru. Está vez no. Es lo mejor y lo sabes, así que te pido por favor que no hagas más difíciles las cosas. Por el bien de ambos, pero sobre todo por tu bien. – Tragó saliva duramente, sintiendo como esta le quemaba al bajar su garganta. Nervios y ganas de vomitar. – Debes de entenderlo. – Suspiró un apoyado en la puerta.
- ¡No! – Teru lo sobresaltó llamando su atención, logran al fin ver sus ojos llorar. – No, no quiero. No Yuki, no lo quiero entender. – Negaba rápidamente con su cabeza, moviendo su cabello ceniza para todos lados, dándole así en su rostro.
- Tanto tu como yo sabemos que lo entiendes… - Bajó su rostro intentando ocultar su tristeza, pero sabía que si seguían así ambos podrían acabar mal, y él, porque nada ni nadie le hiciera daño a su cenizo, mataba. – Teru, entiéndeme… es lo mejor.

Curvó sobre sus talones volviéndose a adentrar en su habitación. Teru en cambio seguía parado frente a la puerta que aun estaba abierta, con el rostro entre sus manos mientras que incontrolables sollozos y quejidos salían de su ser, hiriendo así al mayor.

Yuki prefirió hacerse oídos sordos, tomando de nuevo el manillar de la puerta para cerrar esta. Tenía ganas de llorar, y sabía que si Teru lo veía este se volvería mas inmune en cuanto a todo, terminando así por gritarle, insultarle he incluso pegarle. Pues el menor era una persona muy sensible, y Yuki demasiado testarudo, alguien que no contaba sus problemas si quiera al grisáceo, quien al saber esto pensaba que el era el problema, sintiéndose tan mal que sus nervios lo desquiciaban y muy a su pesar e intentando contenerse muchas veces, se acababa desahogando con Yuki.

- ¿Tu me quieres? – El duque mayor paró en seco, dilatando sus pupilas y girando de nuevo.
- ¿Tu dudas que te quiero? – Su tono ya no era el mismo tono suave de hacía varios segundos. Aquella pregunta lo había conseguido enfadar un poco. No entendía como Teru le podía estar preguntando eso, después de demostrárselo durante tanto tiempo.
- Tu me haces dudar… - Rodó sus ojos azul cielo. – Si de verdad me quisieras lo intentarías todo para estar conmigo y yo contigo, y no harías esto. – El menor comenzó de nuevo a sollozar.

Desde su sitio, Yuki se dio cuenta de que en la esquina que doblaba el pasillo había alguien observándolos, pues allí había un gran jarrón de flores seguido por una de las estatuas que sostenían un ligero candelabro dorado con velas blancas. Achinó sus ojos y pudo divisar una figura detrás de dicha estatua, de la cual las velas iluminaban parte de su rostro, pero que a la distancia que se encontraba no lograba reconocer.

El miedo se apoderó nuevamente de el, olvidando la discusión que estaba teniendo con Teru en medio de un pasillo en el cual cualquiera los podría escuchar. Sea quien sea la persona que allí estaba había logrado escuchar cosas que no hubiese querido que nadie escuchara, y sobre todo y peor aun que llegase a oídos reales.

Tomó con brusquedad del brazo a Teru jalándolo hasta quedar dentro de la habitación, cerrando con llave esta, preso del pánico.

El menor, que aun seguía llorando se quejaba del trato que el mayor le estaba dando sin entender absolutamente nada. Su brazo le estaba comenzando a dolor, pero justo cuando se iba a quejar el mayor lo soltó, llevando sus manos a la cabeza, enredando un poco sus largos dedos en sus cabellos castaños y jalándolo. Totalmente desquiciado, nervioso y asustado.

- ¿Qué sucede? – preguntó el asustadizo grisáceo.
- Nos estaban observando… – Yuki dio un fuerte golpe en la pared, asustando todavía mas si era posible al menor, quien sabía que su amante enfurecido podía ser mas peligroso que el. - ¡¿Por qué tuviste que preguntarme eso en mitad del pasillo?! – Teru se asustó tras aquel grito, cerrando fuertemente sus ojos y comenzando a llorar nuevamente.
- Yo… yo no sabía que allí había alguien. – Intentó disculparse. – No quiero que lo nuestro se acabe. No quiero un final para esto… - Susurró lo último.

Yuki observaba a través del ventanal, mientras que oía atentamente las palabras de Teru. Interiormente, se sentía mísero por como le había acabado de gritar a su pequeño niño. Ahora el miedo había aumentado en gran cantidad, al igual que sus nauseas. Realmente, el era el primero que no quería terminar con el hermoso muchacho. Había luchado cerca de dos años para que no los descubrieran y para poder evitar que Teru recibiera algún daño por parte de las majestades. Puesto que el no era de sangre noble, y eso le podía causar mas problemas a la hora de una discuta sobre dicho tema de lo que el pensaba.

En una noche, toda la hermosa relación que había llevado en secreto con él había estado a punto de irse a pique, por culpa de los malditos celos que sintió hacia el amor de su primo, y ahora esto.

- ¿Por qué le dijiste todo aquello a Hizaki? – Su voz seguía igual de ronca y rasposa, solo que esta vez su tono había bajado a un nivel mucho menor.
- Ella es realmente hermosa, simplemente es deslumbrantemente una belleza. – Apretó su puño y dientes con fuerza. - Yo solo la traté con caballerosidad. No tuve en ningún momento alguna intención de ir más allá de eso. – Limpiaba todavía las lágrimas que aun brotaban de sus ojos azules debidos a lo anterior, pero ahora se comenzaba a sentir mas tranquilo.
- Pues, creo que deberías medir mas tus palabras Teru. A Kamijo pareció molestarle un poco todo lo que dijiste. – Se cruzó de brazos aun con su vista fija en el fino cristal del ventanal.
- ¿Seguro que sólo fue a Kamijo a quien pareció molestarle? – El rostro de Yuki se endureció, mostrándose a su vez sorprendido y descubierto. Teru, a pesar de solo poder ver su espalda, sonrió de lado, pues lo conocía muy bien. – Como suponía… - Comentó.

Sin temor de algún tipo de rechazo, se acercó sigilosamente hasta quedar tras el. Acarició con sus temblorosas manos su espalda por encima de su abrigo azul marino aterciopelado, adentrándolas también por el hueco entre su costado y sus brazos, juntándola sobre su vientre y apresándolo por su cintura. Recostando su rostro por último sobre su espalda, cerca de su hombro.

- Sois un modesto y un celoso. – Susurró cerca de su oreja, sonriendo contra esta.
- Si yo soy todo eso que decís… ¿qué sois vos entonces? Un ser versátil y con carácter voluble en gran cantidad. Sin olvidar lo tacaño que sois y testarudo. Además que os gusta ponerme celoso siempre que ternéis la oportunidad. – Oyó la risa de Teru y sonrió también.
- Yo soy el que es un versátil y quien posee un carácter voluble, sin olvidar que soy un tacaño y un testarudo. – Yuki levantó una ceja mientras que reía de las palabras que Teru repetía. - Quien os ama y os pone celoso. ¡Ah! Y también soy quien por ti daría todo… Por que soy solo tuyo. – Terminó la frase susurrando, para dar un pequeño beso en el lóbulo del mayor.

Yuki giró sobre si mismo encontrándose cara a cara con el menor. Este cerró mas los brazos en torno a su cintura, entrelazando sus manos en el centro de tu su espalda. Una de las manos de su amante se enredó en el mechón más largo de su liso cabello gris. Mientras que con la otra acarició con delicadeza una de las mejillas del menor, haciendo entrecerrar los ojos de este, mientras que por anónima vez volvía a intentar guardar en su memoria la suavidad de aquella dulce piel, en la que tantas veces había naufragado.

- Prométeme que no me dejaras.
- No te dejaré nunca. – Teru sonrió. – Pero, tampoco quiero que te hagan daño por mi culpa.

El menor se abrazó del cuerpo contrario ocultando su rostro entre el cuello y la clavícula del opuesto. En el fondo, tenía miedo pues entendía la preocupación de Yuki, más después de saber que los habían observado. Por su mente pasaba el como tener que ser con su amante ante los demás ojos. Pensar que ahora alguien que los viera pensara en lo que hacían y supiese que estaban actuando para no ser atrapados, era irritante.

- No me pasará nada. – Respiró el aroma de Yuki aferrando más en la tela aterciopelada sus manos. No podía ver un mundo feliz sin el.
- Si hace falta defenderte a capa y espada, te defenderé. – Besó sus grisáceos cabellos.
- Tan apuesto mi caballero. – Bromeó el menor comenzando a reír pero sin romper el abrazo.

Antes de que Yuki dijera nada, sus labios fueron atrapados con cariño por los otros más pálidos pero igual de cálidos que los suyos. Las manos de Teru caminaron toda su espalda hasta llegar a su nuca en la cual presionó adentrando su lengua con gracia en la cavidad opuesta y degustando su sabor al alcohol que había tomado en el trascurso de la cena.

-

Apoyó su espalda contra el frió cristal moviendo así un poco las cortinas crema que adornaban el ventanal. Recargando así en el todo su peso, aun sorprendida de lo que había acabado de escuchar por accidente, pero que aun así había sacado a su majestad de la duda planteada en el trascurso de la cena. Sizuka llevó su mano tapando sus carnosos labios y respirando agitadamente, todavía con la impresión impregnada en su ser.

Emprendió rumbo por el silencioso pasillo hacia su alcoba real sin saber que debía hacer de ahora en adelante. Sabía que si le comentaba algo a Takuyou este iría por el método mas fácil, expulsar a Teru del reino por no ser sangre pura noble e intentar entrar en razón a Yuki ha base de tortura, aunque dudaba que su marido recurriera a esos métodos con lo vago que siempre era.

Pero en el fondo de su ser, ella amaba a Teru y a Yuki como si fueran sus hijos, y por nada del mundo permitiría que pasaran sufrimiento por su culpa. Todos menos eso.

---

¡¡La cosa se pone seria!! ¿Qué pasará ahora? - Sólo yo lo se, muajajaja

¡¡Bien, depende de lo que me contestéis hay mucha posibilidad de que os de una sorpresa en las notas del capítulo siguiente!!

Pregunta; ¿Os gusta la idea de una pareja formada por Masato (IIV Sense) y Sui (Megaromania)?

Masato - - - > X < - - - Sui

Necesito vuestra respuesta, por favor… Es muy importante. A mí en lo personal me resulta una pareja que da a ver mucha ternura. Una amiga me habló de Sui y yo busqué y encontré a Masato y me *^* y como jamás se ha visto <3

Gracias por leer, y de verdad… es muy importante que me lo hagáis saber :3 Ya que tengo una sorpresa preparada ^^

¡¡FELIZ NAVIDAD!!



Última edición por Geneviev el Mar 25 Dic - 19:01, editado 2 veces
avatar
Geneviev
Capullo de Rosa
Capullo de Rosa

Mensajes : 164
Rosas : 211
Fecha de inscripción : 22/08/2012
Edad : 22
Localización : A saber...

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Prueba de amor

Mensaje por Geneviev el Mar 25 Dic - 18:54

Angel_cm escribió:AKJDHGFGHBSNMNJHXBGYSHNJXBGSDY6WUJMQAS NBZXGSDWEHYQWJSGBXWHYQNJ SBDBWNQHAS BXSDEWHNQJA SZXBZSDHWQN BSDVBWHNA SDSVBWEHEN BSVSDGHYN BXVBSDGWHBN SVDGWEHYNS BVWEHKISJUDHNFERVGWUIJSHN BDGSW VBD}GWEUHNJ SBXVSDBGHWEUJHNS BVB.

Eso senti todo el rato que lo lei *cadadiamehacesmartemas*
Mi arbol quedo muy "noble" lo decore de dorado y plateado :3
Ahora disculpame, ire a temblar a una esquina de leer esto........................................................................................ :8O:

Querías cosas pervertidas hija mía... ¡PUES AHÍ LAS TIENES! xD

El mio es de colores, de ahí lo gay...

Si, mejor vete no sea que te dé un ataque y tengamos que correr para el hospital xD

Te quiero mucho


~ Mamá ~
avatar
Geneviev
Capullo de Rosa
Capullo de Rosa

Mensajes : 164
Rosas : 211
Fecha de inscripción : 22/08/2012
Edad : 22
Localización : A saber...

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Prueba de amor

Mensaje por Geneviev el Mar 25 Dic - 18:57

eternal rose escribió:Oh dios!!! estoy toda temblorosa despues de leer esto...

te pido mil disculpas Gene-Chan por no comentar. Pero he seguido siempre el fic, solo que no tenia tiempo de comentar porque copiaba todo en word y lo llevaba a casa en mi USB (No tenia interner, pero ahora si!!!) Ahora si puedo decir: estare esperando con ansias el proximo capitulo. Te quiero mucho mucho mucho mama virtual. :Kisses:
PD: Volvio la hija prodiga XDD

¡Hija! Te he extrañado mucho u.u yo igual tampoco he estado mucho por aquí debido a las clases, pero ya estoy en vacaciones y bueno... así que entiendo tu problema con el Internet ^^

Ya los niños se han desatado y se han portado sexualmente mal, que par de depravados mentales xD

Yo también te quiero mi hija prodiga virtual ^^ Soy feliz de ser tu mama virtual


~ Mamá ~
avatar
Geneviev
Capullo de Rosa
Capullo de Rosa

Mensajes : 164
Rosas : 211
Fecha de inscripción : 22/08/2012
Edad : 22
Localización : A saber...

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Prueba de amor

Mensaje por Angel_cm el Miér 26 Dic - 8:06

chan chan chan *musica de suspenso* Pues me gusto mucho es parejita :3 adoro Megaromania *q* y pues creo que es una buena idea ;D Ese Teru me da una ternurita *suspiro*
avatar
Angel_cm
Rosa en crecimiento
Rosa en crecimiento

Mensajes : 52
Rosas : 58
Fecha de inscripción : 18/07/2012
Edad : 20
Localización : Unica rosa en El Salvador~

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Prueba de amor

Mensaje por Eternal Rose el Miér 26 Dic - 20:19

omfg No inventes... que hara Shizuka??? OMFG!!
Teru es una ternurita!! Awwww!! :boamboam:
Oww!!! ya quiero ver el siguiente cap, lo espero con ansias Gene-chan.

No conozco mucho a la parejita, pero se vee genial, sobre todo Masato. *Awww*

Te quiero mamii!! :3
avatar
Eternal Rose
Rosa incondicional
Rosa incondicional

Mensajes : 667
Rosas : 782
Fecha de inscripción : 29/04/2012
Edad : 19
Localización : Perdida en algun lugar muy lejano...mi mente

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Prueba de amor

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 4 de 6. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.